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ALONSO GODOY, UN NOMBRE MANCHADO

ALONSO GODOY, UN NOMBRE MANCHADO

Jun 25, 2011

El caso del auditor es un asunto que tiene mucha más profundidad que la pérdida de la confianza hacia un servidor pública cuya principal característica ante la sociedad debería ser esa, la confianza, porque su trabajo principal es revisar, cerciorarse que el dinero público, el que emana de los impuestos que pagamos los ciudadanos, se ejerza bien, que se gaste bien, pues, en lo que debe y que nadie lo utilice ni en su beneficio ni en lo que no debe.

Pero el tema es más profundo, porque no implica solamente la actitud del auditor y lo que hizo para perder la confianza de la opinión pública, que es aceptar 10 millones de pesos que por angas o por mangas le entregó la pasada administración. Argumentos jurídicos o mejor dicho, leguleyos, seguramente se pueden encontrar, además de los que ya encontró el propio Alonso Godoy. El asunto aquí no es de legalidad, sino de la honorabilidad del auditor, de la persona, quedó en entredicho cuando se supo que se había embolsado dinero y que un pariente suyo –su suegro– había recibido beneficios de la pasada legislatura. Tal vez nada de esto sea ilegal, pero, insisto, moralmente muy cuestionable.

Jesús Casillas y otros actores han insistido en lo que para muchos sería la mejor salida: que renuncie por su propia voluntad, por no tener la confianza de la sociedad. Pero Alonso Godoy ha preferido guardar silencio. Mantenerse al margen de los medios de comunicación en una actitud sospechosa. Podría ser que haya adoptado la estrategia de que como ya lo “quemaron” con lo de los 10 millones, pues ahora intentará sacarle más dinero al erario público esperando hasta que lo separen del cargo y como no hay sustento legal para correrlo, obligar al Congreso del Estado a que le dé una indemnización que por el trabajo que realiza no debe ser poco dinero.

Conozco a Alonso y siempre me ha parecido un tipo congruente, un abogado exitoso, un hombre de familia y un ciudadano ordinario. Pero lo conozco poco. Dicen que el dinero es capaz de cambiar a la gente hasta 180 grados, es decir, convertirla en lo opuesto de lo que es. Espero que no sea el caso.

Me parece que el asunto no tiene vuelta de hoja. Alonso tiene que irse. Pero el tema no acaba allí. En el PRI, por ejemplo, le tienen pavor a que el PAN les madrugue, que cuando ya no haya auditor les gane la posición con alguna persona afín a su partido. En el PAN no están tan convencidos de que se deba de ir, en especial algunos de los actores que dicen los tricolores, son beneficiarios del lavado de cuentas que les hace el auditor. El Gobernador, tampoco ha querido manifestarse respecto a ese tema que, dice “no le compete”, aunque por cierto, su cuenta 2009 no salió con ningún problema.

Como decía, el asunto no tiene vuelta de hoja porque si se queda, Alonso Godoy, será un auditor sin credibilidad. Su nombre cada día se maneja más en los medios de comunicación como un actor negativo y eso es muy difícil de borrar. Quién sabe si el propio Godoy esté calculando los daños que esto le está haciendo a su persona y a su carrera como abogado. Un buen hombre de ley no permitiría jamás que su nombre se maneje en circunstancias negativas si lo pudiera evitar. Alonso puede evitarlo, pero no ha querido, es más, perece aferrarse a un puesto en donde ya no tiene cabida, en donde la legitimidad es sólo un recuerdo de un momento en el que se erigió como el primer auditor del Estado, en la figura que actualmente tiene la ASEJ, uno de los órganos mejor sustentados en todo el País y hoy manchado por una circunstancia de honor.

 

E-mail: alfonso_marquez@hotmail.com