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ANÁLISIS: La razón del voto

ANÁLISIS: La razón del voto

Mar 14, 2017

Por Carlos Anguiano /

Al final, más allá de ideologías, partidos, clases sociales, inercias, iras, contextos, circunstancias y utilidades, el voto simplemente sirve para elegir entre 3 grandes opciones que debemos enfrentar: continuidad, cambio gradual o cambio con ruptura.

El voto es la acción que permite al ciudadano expresar su preferencia por una propuesta política, un candidato o conjunto de candidatos dentro de un sistema democrático. En esencia, el voto es un mecanismo que permite expresar preferencias y por lo general es secreto.

En la actualidad, la influencia de los medios de comunicación en las campañas, el contexto político y el marketing moderno, generan condiciones externas que presionan la decisión de voto. Es importante conocer cuáles son las razones del voto, así como las razones de nuestra valoración.

Las explicaciones formales se dan en tres escuelas que estudian el comportamiento electoral: 1. Las teorías conductistas que afirman que los estímulos externos importan y cambian la orientación del voto. 2. La teoría racional, que defiende que el elector es racional y evalúa sus opciones por medio de un cálculo de utilidad esperada. 3. La teoría cultural, que expresa que el voto es explicado por aspectos inerciales y tradicionales y los motivos del voto se van construyendo en el tiempo.

La evolución del estudio del voto surge a partir de los años 50 cuando se acuñó la expresión de elección racional (racional choice) teorizando en relación a que independientemente de la información, los electores realizaban un cálculo racional, surgiendo la diferenciación entre los votantes menos informados y los sofisticados. Durante los años 60 y 70, el comportamiento electoral se basaba en la identificación partidista. A partir de los años 80, se explicó la decisión del elector sobre la base de comprender sus procesos de socialización e influencia que reciben de los espacios donde se adquiere información, opiniones, adopta actitudes, etcétera, como la familia, los espacios sociales, laborales y académicos.

La elección racional surge de un postulado básico: la decisión del voto está fuertemente determinada por las condiciones económicas del elector, quien votará por aquel partido o candidato que represente y ejecute mejor sus intereses y mejore su condición de bienestar. Esto implica que la racionalidad económica del elector es más importante que su ideología política. Depende del conocimiento de todas las opciones, así como de disponibilidad de recursos como el tiempo y la información y sus ayudantes lo son la crítica a los actores políticos, a las condiciones de utilidad y bienestar y la evaluación de sus gobernantes.

Esta modalidad asume factores nuevos que le inciden poderosamente: el marketing político que utiliza herramientas poderosas como lo es el marketing directo por medio de las redes sociales, la difusión de encuestas, la contrastación de resultados entre diversos gobernantes, la persuasión a través de los medios de comunicación y la polarización de los electores. La gente desea poder, comunidad y conocimiento, por lo cual los candidatos y sus partidos procurarán hacerles llegar información, comunicar y cooptarlos en sus filas de adeptos.

Las campañas políticas mueven la analítica racional de las personas. La acción electoral puesta en marcha por partidos y candidatos implica todos los esfuerzos para acercarse con los votantes promoviendo el voto, ya sea cara a cara, virtual o a través de la influencia de grupos decisivos, organizaciones intermedias, círculos sociales y comunidades de pertenencia. Añádase actos masivos, giras, eventos, distribución de propaganda impresa, el tradicional cartel y sus nuevas versiones, desde el meme, el anuncio espectacular o la propaganda alternativa. Agréguese todo ello con la plataforma electoral u oferta de gobierno, la agenda del candidato, la cobertura de prensa, los discursos más las versiones multimedia derivadas, spots, conformación de estructuras humanas de apoyo, como las redes de amigos y promotores o como la estructura electoral de defensa del voto, y prácticamente tenemos identificados los elementos que incidirán persuasivamente en el elector, ante los que intentarán oponer resistencia racional, aunque el ambiente, el contexto y la influencia social acabarán por inducir en gran porcentaje en la decisión final frente a la urna.

Es importante resaltar que, al ser la política y la democracia actividades humanas, no existen reglas ni métodos absolutos, pero una megatendencia aceptada en el mundo explica que el comportamiento del voto es multifactorial y nace de la combinación e interacción interna de nuestros sueños, deseos, esperanzas, miedos, demandas, necesidades y rencores.

La razón del voto es un proceso complejo y cada campaña tiene una historia diferente. Los resultados y ver el pasado nos permite entender más sobre el voto. A veces es emocional, a veces es racional. A veces premia, a veces castiga. Al final más allá de ideologías, partidos, clases sociales, inercias, iras, contextos, circunstancias y utilidades, el voto simplemente sirve para elegir entre 3 grandes opciones que debemos enfrentar: continuidad, cambio gradual o cambio con ruptura. La primera extiende la confianza y reconoce el desempeño de un partido o un buen gobierno, premiando con prolongar su mandato o refrendar el apoyo al partido gobernante; la segunda, titubea pero decide dar opción a probar otro partido, dar confianza a algún candidato, basado en la esperanza de que resulte mejor que el anterior; la tercera, es un voto necesario, de ira, frustración, de castigo, que decide sacudir con firmeza al estado y romper, expulsando al partido en el poder y sus gobernantes, como último paso democrático antes de la rebelión social.

La decisión de votar y por quién hacerlo, surge de la combinación previa de calificar al gobierno en turno, a los partidos, incluyendo sus dirigencias y personalidades visibles, el comportamiento de los partidos desde la oposición en tiempos no electorales, los candidatos, sus atributos, mensajes, propuestas, el funcionamiento y la efectividad de las campañas puestas en marcha, la conformación de estructuras humanas para realizar tareas de proselitismo, organización proselitista y electoral y las coyunturas impredecibles que surjan en el periodo electoral.

Fríamente hablando, aunque suene duro y quizá hasta cruel, la campaña es un baile y el voto es irracional.

http://www.inteligenciapolitica.org

@carlosanguianoz en Twitter