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Análisis: Nacionalismo o globalización

Análisis: Nacionalismo o globalización

May 13, 2017

 

 

Por Carlos Anguiano //

Los habitantes del mundo tenemos una mayor interdependencia en todas la facetas de la vida: culturales, económicas, políticas, tecnológicas y más. Al paso de los siglos, los nacionalismos fortalecidos han tenido claro obscuros históricos, su época de oro,  así como su decadencia. En contra sentido, ha venido imperando la  cooperación internacional que en las últimas décadas, ha logrado dar certeza, paz, rumbo y sentido al concierto de las naciones, creando grandes marcos legales y necesarios acuerdos tanto políticos como comerciales, por la vía del consenso entre los gobiernos sobre la adopción de políticas orientadas en el tanto por el mercado como por la ejecución de las políticas internacionales. 

Durante la segunda mitad el siglo XX, atestiguamos la supremacía del mundo bipolar. La guerra fría que duró desde 1945 a 1989, confrontó a las naciones, ideologías y gobiernos entre el comunismo, caracterizado por ser un estado omnipresente, con un mercado controlado, inmerso en una sociedad pasiva, y el capitalismo, caracterizado por tender hacia un estado mínimo, un mercado laissez-faire, inmerso en una sociedad reactiva. 

EL JUEGO DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL

El nuevo orden mundial que surge posterior a la conclusión de la guerra fría y prevalece hasta nuestros días, transforma a la sociedad: impulsa en cuanto a democracia, la economía institucional y participativa, la participación de la sociedad civil, la recomposición del estado de derecho, pugnando por hacer política a la sociedad, preservar y hacer valer el estado de derecho, instaurar una burocracia profesional, resguardar los derechos humanos y generar condiciones de respeto al voto, alternancia y voto libre. En cuanto a la economía, impulsa al libre mercado y por ende, la desprotección, desregulación y desestatización. Se apuntala mediante la operación de derecho internacional a través de instancias tales como lo son la Organización Mundial de Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Corte Internacional de Justicia de la Haya. Todo ello ha dado lugar a un nuevo juego: la híper competencia global.

EL PAPEL DE MÉXICO 

México ante la globalización se ha caracterizado por promover la libre autodeterminación de los pueblos, en un marco de colaboración, respeto mutuo, intercambio económico y libre comercio, impulsando tratados internacionales que propician el orden y la cooperación responsable entre los pueblos. Al interior de la patria, la competencia mundial exige mejoras y transformaciones constantes para aguantar el ritmo y avanzar hacia el progreso.  

Una vez lograda la transición democrática en el año 2000,  la alternancia que existe actualmente, así como el reconocimiento a las autoridades electorales imparciales, desligadas de los partidos políticos, nuestro país avanza hacia la madurez de su sistema democrático. En las últimas dos décadas, México ha sido obligado a migrar de un sistema político autoritario hacia un sistema político democrático. El cambio institucional del estado mexicano para sostenerse debe contar con la seguridad de contar con un gobierno electo con voto libre y popular, que opere con márgenes mínimos de autoridad de facto para impulsar y desarrollas nuevas políticas públicas, con una división de poderes efectiva. 

LOS CUATRO PILARES DE LA DEMOCRACIA

Así pues, el primer pilar de consolidación de nuestra democracia, es la Economía Institucional y Participativa, es decir, un conjunto de normas, instituciones y regulaciones socio-políticamente aceptadas y facultadas que median entre el estado y el mercado. El segundo pilar es la sociedad civil, entendida como una sociedad activa organizada en sociedades, movimientos y asociaciones cívicas en forma relativamente autónoma del gobierno para perseguir sus intereses. El tercer pilar es la sociedad política, que implica la modernización del instituto electoral, del sistema de partidos, de las vías de participación ciudadana y que hoy se extiende a la generación de condiciones de equidad para la participación política a través de las candidaturas independientes. El cuarto pilar es el estado de derecho, que implica la existencia de un marco normativo obligatorio basado en la constitución, con claridad en la jerarquía de las leyes que es interpretada por un sistema judicial independiente. Por último, se requiere contar con una burocracia profesional de servicio civil, es decir, trabajadores del aparato del Estado que den continuidad a la administración pública, sin colores partidistas, sin los sobresaltos que se ocasionan tras la renovación constitucional del gobierno, mediante la implementación del servicio público profesional, institucional o de carrera.

 

En conclusión, México es una nación con fortalezas y ventajas competitivas importantes, que la distinguen como una de las naciones más influyentes a nivel continental y global. Como nación, defendemos nuestra soberanía y procuramos incidir en el rumbo y las políticas internacionales de desarrollo y cooperación. No somos un ente aislado, sino que repercuten para bien y para mal, las decisiones tomadas y las tendencias que imperan desde otras latitudes. El mundo entero pasa por una etapa de redefinición ideológica y nuevamente vislumbramos la lucha entre la izquierda y la derecha en multitud de países. La globalización lleva años ejerciendo la más extendida influencia en el mundo, pero el surgimiento de nuevas expresiones de nacionalismos, basados en proteger a sus connacionales y condicionar al mundo el intercambio, han logrado ganar algunas batallas importantes, como lo es el Brexit en el Reino Unido y recientemente el pasado 7 de mayo, donde se celebró la segunda vuelta de  la elección de presidente en Francia, se contuvo el Frexit que impulsaba el frente nacionalista, a través de la candidata Marine Le Pen,  donde terminó imponiéndose la visión europeísta con la victoria de Emmanuel Macron.  

En nuestro propio continente, las visiones de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos de América, que antepone los intereses de su país a los del resto del mundo, ha revivido los aires de fronteras duras, además de su afán de elevar muros y separar a nuestro país del suyo de manera ilusa y ridícula. Asimismo, la dificultad de sostener la República Bolivariana de Venezuela en auge, pone de manifiesto que los aliados internacionales no sufren ni padecen males ajenos y que el apoyo es limitado cuando el problema es propio. 

Fortalecer el mercado interno, profundizar en la democracia, combatir la corrupción y evitar los excesos y los abusos en el ejercicio del poder público, son las señales que marcan el mejor camino que México puede seguir, desde mi punto de vista. 

Por Carlos Anguiano

www.inteligenciapolitica.org

@carlosanguianoz en Twitter