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ANÁLISIS: ONLINE Y REDES, EL NUEVO PODER. LA PÉRDIDA DEL CONTROL DE LA INFORMACIÓN

ANÁLISIS: ONLINE Y REDES, EL NUEVO PODER. LA PÉRDIDA DEL CONTROL DE LA INFORMACIÓN

Feb 4, 2017

Por Carlos Anguiano

La gente cree lo que lee, escucha o ve en Facebook, Twitter, YouTube, Instagram y otras redes, dándoles valor y confianza, pero aún más: difundiendo y replicando, convirtiéndose en activistas voluntarios.

 

El acelerado cambio que vivimos en la esfera de lo social, obliga y ofrece a la actividad política nuevos escenarios de oportunidad tras la coyuntura que ofrece la interacción digital. La cultura en red se ha convertido en el principio rector de la sociedad. Comunicación, información y entretenimiento son funciones básicas de los medios masivos tradicionales que han sido conquistadas por las redes sociales, tras cobrar auge y preponderancia por encima de los antiguos monarcas, la radio y la televisión.

Capaces de modificar las formas en que todos nos relacionamos socialmente, las redes sociales han trastocado las fórmulas de cálculo de fuerza, tamaño e influencia de los políticos, generándose así nuevos requisitos, nuevos umbrales y nuevas aptitudes necesarias de desarrollar para transitar con éxito en el nuevo diseño social. La magnitud del cambio es mayúscula. Algunos datos relevantes para comprender los alcances y consecuencias del cambio son los siguientes:

La gente ha encontrado formas alternativas de informarse, entretenerse y comunicarse. La comunicación online debilitando el poder tradicional de los medios televisivos, radiofónicos e impresos, quienes han perdido márgenes de audiencia significativos, perdiendo rating, mermando su influencia, ingresos, control informativo y poder.

Se ha perdido el control de la información. El gobierno y los partidos durante las últimas dos décadas han sido incapaces de reprimir, de censurar, de acallar, de ocultar. La gente es capaz de transmitir en tiempo real hechos y actos para someterlos a la crítica y al escrutinio masivo.

Las fuentes de información se horizontalizaron. La información pública ha caído en descrédito y a la que proviene de fuentes sociales no gubernamentales se le ha dado confianza a veces ciega y valor agregado.

Los medios de comunicación han sido desplazados por las redes sociales como canales de información que ofrecen la ventaja de permitir comunicación, diálogo y conversación, convirtiendo al anterior público espectador en activistas potenciales, informados, con poder de difundir posicionamientos, ideas y propuestas a alta velocidad, con gran alcance e impacto.

El debilitamiento de los medios de comunicación es evidente. La gente se informa y se entretiene cada vez más por medio de teléfonos móviles y dispositivos electrónicos. Los noticieros televisivos están a la baja. La radio hablada transita aun en el cambio de frecuencia de la amplitud modulada (AM) a la frecuencia modulada (FM).

25 MILLONES DE MILLENIALS

El grupo mayoritario de nuestra sociedad está conformada en México por aproximadamente dos decenas y media de millones de millenials, también llamados Echo Boomers, quienes son el segmento electoral en disputa, pues son repelentes a las filiaciones partidistas, su inquietud transformadora los hace reacios a aceptar el orden tradicional y las jerarquías impuestas por la sociedad análoga que aun intenta extender su influencia, pero que va siendo rebasada por el dinamismo y el uso de herramientas digitales.

El entreveramiento generacional ha dado lugar a nuevas figuras de influencia que van cobrando poder y prestigio. Los políticos tradicionales enfrentan niveles de descrédito y desconfianza notables. Navegar en la red se les dificulta. Se esfuerzan por decir lo mismo en un canal diferente y la conexión con los usuarios pocas veces se logra. Speakers e influencers están tomando por asalto los muros.

La conversación digital está dotada de veracidad.  La gente cree lo que lee, escucha o ve en Facebook, Twitter, YouTube, Instagram y otras redes, dándoles valor y confianza, pero aún más: difundiendo y replicando, convirtiéndose en activistas voluntarios.

La irrupción de nuevos actores políticos.

Nunca se ha pedido permiso para cambiar la historia. Presenciamos la irrupción de nuevos actores que obligan a ser incluidos en el tablero del juego político. Ante el nuevo terreno de juego, la fuerza, el poder, el dinero o el tamaño ya no son suficientes para ganar las batallas en la sociedad–red. Las redes sociales y el ciberespacio son una realidad y son indiscutibles referencias para difundir la información política en el país.

Las reglas han cambiado y ponen a prueba al sistema sociopolítico. Ejemplo de ello se registró en 2012, al aparecer el movimiento inducido “Yo soy #132”, mismo que una vez sembrado en redes, creció y se multiplicó espontáneamente, logrando ser tema de agenda nacional en menos de 24 horas.

Nuestro sistema político electoral no ha sufrido cambios estructurales y su efectividad y fortaleza es reciente. En este momento no se sufre de crisis de legitimidad en dicho rubro, y la democracia sigue siendo la vía lógica y el camino correcto para transformar a México. La adaptación del estado al ritmo social es paulatina y reactiva. Es una realidad que la sociedad se está organizando y corre paralelamente al rumbo de los partidos políticos.

www.inteligenciapolitica.org

@carlosanguianoz en Twitter