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ARREBATAR EL PODER AL COSTO QUE SEA

ARREBATAR EL PODER AL COSTO QUE SEA

Ago 20, 2011

Atrás quedaron las ideologías, los principios políticos, los programas de acción y las convicciones institucionales de los partidos, cuyo máximo objetivo con miras a las elecciones presidenciales del próximo 2012, es simple y ofensivamente arrebatar el poder al costo que sea, como es así que nos evidenciaron sus comportamientos en los pasados procesos electorales.

 

La lucha se redujo a la búsqueda del “hueso”, el control presupuestal y la disposición de reflectores mediáticos; ya no les interesa resolver los urgentes problemas comunitarios, proveer los servicios públicos indispensables, inhibir las afrentas económicas y delincuenciales internacionales, atemperar el acecho y cobro de facturas por parte de la naturaleza, que comienza a hacer sentir su poder sobre nosotros.

 

También los Partidos políticos, así como sus principales protagonistas, entre los que se encuentran mayoritariamente gobernadores, diputados, senadores y hasta alcaldes, nos han advertido con sus actitudes que lo que resta del presente y todo el próximo año se dedicarán única y exclusivamente a trabajar “por su futuro político”, por lo que los ciudadanos debemos esperar que los actuales problemas que enfrentamos, habrán de recrudecerse ante el irresponsable desinterés y ausente compromiso de los gobernantes que hemos elegido.

 

Es así como en aras del erario, habremos de ser testigos del surrealismo político-partidista en el que trabajan a diario, “los profesionales de la política”; esto es, podremos esperar que delincuentes y capos del narcotráfico públicamente reconocidos, asuman candidaturas insospechadas a cargos de elección popular; que personajes de la farándula, la radio y la televisión, sean promovidos a ocupar cargos en los Poderes Legislativo y Judicial… total, siempre se asumieron como jueces del actuar público y colectivo, qué más da.

 

Ellos seguramente esperan que quienes les otorgamos esas oportunidades de servicio, los ciudadanos, nuevamente les otorguemos un voto de confianza a sus atrocidades democráticas; no dudo mucho que buena parte de ese electorado que tienen perfectamente controlado, sin vergüenza, pudor o responsabilidad alguna, les ofrezcan su poderoso sufragio, para seguir haciendo lo que se les pegue la gana con la voluntad popular y los recursos que vía impuestos, todos aportamos.

 

Es inexplicable que existan en nuestro país ciudadanos que aún toleren el abuso y los excesos que se han cometido con nuestras instituciones y los multimillonarios presupuestos que dilapidan a diestra y siniestra; más aún que sigan dispuestos a otorgarles incondicionalmente el voto para que conviertan el lugar en que vivimos en un entorno de caos, anarquía y sin razón.

 

En los ciudadanos se encuentra todavía la oportunidad de brindarles una severa lección a esos oportunistas de la política, que por igual les da aliarse con el diablo y la delincuencia, con tal de lograr sus obscuros propósitos, aunque esos “aliados” terminen más adelante con ellos mismos y destruyan el entorno en el que creían poder entronizarse por siempre.

 

Queda poco menos de un año para que los ciudadanos de bien en este país, exijan a sus respectivos legisladores federales, una profunda reforma político-electoral en el país, en donde se establezcan controles y candados para evitar que México se colombianice; para alejar las negras tentaciones de espurias alianzas; para abrir la oportunidad a la creación de nuevos y diferentes Partidos políticos (los actuales ya nos mostraron sus miserias e incompetencias), así como proteger a nuestras instituciones públicas del arribo y control por parte de malandrines y delincuentes, porque de lo contrario, este país quedará destinado a la autodestrucción y correspondiente desaparición.

 

Ya estuvo bueno que la mediocridad, la incompetencia y el despilfarro sean las principales características de una democracia que creímos había adquirido madurez al arribo del nuevo siglo; ya basta que los poderes fácticos sean los que determinen el rumbo y destino que corresponde a los ciudadanos.

 

¿Acaso la apatía de los ciudadanos responsables de este país, llegará al extremo de permitir que los gandayas y malandrines, terminen por extinguirlos y de paso destruir la Nación que tanto trabajo les costó construir? ¿Acaso dejarán los ciudadanos de bien en manos de los actuales políticos nefastos que todos identificamos, el destino de sus hijos y la sustentabilidad del entorno en que viven?

 

Queda en manos de nuestros actuales incompetentes, seguir el sabio consejo de Confucio: “gobernar también significa rectificar”, a menos que pretendan darle la razón a Henry George, con aquella visionaria sentencia de que “las sociedades no mueren de la cúspide a la base, sino de la base a la cúspide”.

 

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