Portal informativo de análisis político y social

ASUNTOS PÚBLICOS | El valor de la palabra

ASUNTOS PÚBLICOS | El valor de la palabra

Mar 19, 2016

Los relevos en las dirigencias del PAN y PRI en los últimos meses han dado mucho de qué hablar, los usos y costumbres que tienen marcan diferencias fundamentales en cada partido. En Acción Nacional de conformidad con sus estatutos el proceso de renovación de su dirigencia se da en un proceso democrático abierto entre sus miembros activos, en los que el calor del proceso lleva a que estos sean ríspidos, disputados y sin que se pueda negar, se da la confrontación de grupos que se reflejan en buena medida en la conformación de la militancia panista, en un padrón que lejos de disminuir al dejar de ser gobierno se mantiene e incluso crece por la profesionalización de los diferentes actores para afiliar ciudadanos a la causa blanquiazul. Es en este tenor que Miguel Ángel Martínez Espinoza llega a la presidencia del Comité Directivo Estatal del PAN con una amplia ventaja frente a su competidora Faviola Martínez que ha interpuesto varios recursos de impugnación, mismos que han sido desechados en el ámbito local y seguramente con el mismo resultado transitará ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

En el caso del PRI, las cosas son diferentes, la forma de elección es muy arraigada y en sentido contrario del PAN llega a la dirigencia de Avenida del Campesino el Lic. José Socorro Velázquez de conformidad con lo establecido por quienes toman las decisiones en dicho partido, llámese Manlio Fabio Beltrones, el gobernador Aristóteles Sandoval, con algunas consultas a priistas de peso político en el Estado y seguramente con el visto bueno de Bucareli y Los Pinos y validada por su Consejo Estatal.

No hago, ni pretendo hacer una crítica a la diferencia de cómo se procesan estos asuntos en ambos partidos, cuestión que he analizado anteriormente en este mismo espacio, solo pongo el énfasis en la diferencia y qué significa en buena medida el ADN de cada partido.

Lo que si quiero resaltar es una opinión diferente a la que la mayoría de los analistas han comentado hasta hoy y es que en ambos casos llegan personas con una identificación partidaria plena, de muchos años, ninguno es improvisado, ambos ya habían aspirado anteriormente a dichas dirigencias y buena parte de las críticas que se les han hecho es que no rompen con la continuidad interna de la línea política vivida durante muchos años.

Puede ser cierto, pero a pesar de que la renovación generacional no se dio, en ambos casos van acompañados de cuadros jóvenes, tanto Mariana Fernández como Omar Borboa son de esta generación que ha detentado cargos de elección y de gobierno en los últimos 12 años con lo que al menos en el papel se da un equilibrio generacional.

Pero la principal virtud es que en ambos casos se rescata algo que lamentablemente es escaso en estos tiempos: El valor de la palabra, en donde el compromiso adquirido en los procesos naturales de negociación se hace valer, más allá de un documento firmado y este es un valor fundamental en la actividad política, valor que en las generaciones recientes no siempre fue respetado lamentablemente, por ello e independientemente de la crítica que se les ha realizado, más en el tema del PRI, yo destaco este hecho que es signo del actuar de Miguel Ángel Martínez como de José Socorro Velázquez.

No sé si solo esto ajuste para el buen desempeño de sus dirigencias, pero sí cambia para bien, un valor que se había venido perdiendo por algunos actores de la clase política en los últimos años y que es tan necesario para dignificar la labor pública.

@pviveros