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ASUNTOS PÚBLICOS: LA OPACIDAD

ASUNTOS PÚBLICOS: LA OPACIDAD

Ene 14, 2012

Lamentable no puedo expresarme de otra manera después de que el gobernador del Estado, Emilio González Márquez, no emitiera ninguna observación, ni vetara la Ley de Información Pública del Estado de Jalisco y sus Municipios, aunque he de reconocer que mi esperanza era casi nula al ser él mismo el que le solicitó al Congreso su apresurada y oscura aprobación.

 

Lamento que Emilio González dilapide el resto de su capital político cuando él mismo fue uno de los políticos que en entendieron de manera pronta que la transparencia como discurso y como política pública eran rentables, más que un lastre; al menos así lo demuestra su actuar como Presidente Municipal de Guadalajara, cuando Guadalajara fue evaluado como el municipio más transparente del Estado y uno de los tres primeros lugares a nivel nacional, cuando existía una política pública clara que dio resultados con una Dirección de Transparencia Orgánica consolidada y un Consejo ciudadano para la Transparencia, con integrantes de alto perfil y no sumiso al poder político.

 

Pero además, sin lógica política alguna, no es entendible que al final de su administración el Gobernador haga más complejo el acceso a la información pública, dado lo competido de la siguiente elección; si gana un signo político diferente al de Emilio González, y ante la posible existencia de alguna irregularidad en el uso de recursos públicos, éstas evidentemente se darán a conocer por otras vías, independientemente de que la nueva ley criminalice a particulares por dar a conocer información catalogada como reservada o confidencial; en México y en Jalisco existe un deporte tan popular como el fútbol, y éste es el de la filtración de la información como forma de vida.

 

Y contrario a la práctica política, le dejaría al siguiente gobierno un camino mucho más despejado para que a los ciudadanos se les complique el acceso a la información que genere; por ello me resulta incomprensible esta actitud; por otro lado, acaba con uno de sus discursos más sólidos, el de la transparencia como forma de gobierno.

 

¿Pero, qué perdemos los jaliscienses? Perdemos la oportunidad de dar un puntual seguimiento a las acciones que hacen todos nuestros gobernantes, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, los ayuntamientos y los organismos constitucionales autónomos; deja recovecos para que la autoridad se vuelva opaca, lenta o que, finalmente, no entregue la información que genera; nos regresa una década en derecho de acceso a la información; hará más oneroso el proceso para solicitar información; alejará al ciudadano de ejercer su derecho, ese derecho ganado a pulso durante 10 años de existencia de leyes de transparencia en el Estado, y nos mandará al final de la fila en cuanto a legislaciones de transparencia.

 

Aclaro, la ley recién aprobada no es la peor del País, sin embargo, cuando uno la compara con la anterior, fue mucho más lo que perdimos que lo que ganamos, independientemente de la redacción de la Ley y de su origen oscurantista, y de la manera en la que se operó la aprobación de dicha legislación, dejando mucho, por no decir que todo, qué desear.

 

Complicado el panorama para el acceso a la información en Jalisco, muy complicado el referéndum derogatorio, ya que es más fácil hacer un partido que juntar 120 mil firmas para proponerlo; habrá que ver si algún sujeto obligado la impugna o algún particular, por violentar sus derechos humanos, lo haga. Sólo queda redoblar esfuerzos para recuperar el camino perdido.

 

E-mail: vicenteviveros@gmail.com

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