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BANQUEROS DEUDORES AL BURÓ DE CRÉDITO

BANQUEROS DEUDORES AL BURÓ DE CRÉDITO

Ago 7, 2011

Al igual que se comportan algunos de sus clientes que se resisten a pagar sus deudas contraídas, bajo argucias legales y mañas propias de facinerosos, también varias instituciones bancarias que operan en México (como afirman diversos analistas), debían ser registradas en el Buró de Crédito como irresponsables deudoras de muchos de sus usuarios de cajas de seguridad bancarias (entre los que se encuentran varios políticos locales y hombres de negocios, incluido el primer suegro de Enrique Peña Nieto) a los que se niegan pagarles el patrimonio confiado, ahora que se han multiplicado asaltos y robos a ese tipo de equipos de resguardo que se encuentran ¡al interior de los mismos bancos! Incluso con la presunta participación de gerentes y ejecutivos.

 

En estricto sentido de justicia, a juicio de algunos analistas financieros y dirigentes de asociaciones de deudores, ya no estarían tan sólo nombres comunes como José Pérez o María Ramírez en el temido registro del Buró de Crédito, sino también directores generales de instituciones bancarias de la talla de Luis Peña Kegel (HSBC), institución que encabeza los atracos a cajas de seguridad bancarias en Jalisco, así como Marcos Martínez Gavica (Santander), Alejandro Valenzuela del Río (Banorte) y Enrique Zorrilla Fullaondo (Banamex), entre otros, quienes también adscritos a que en los contratos de cajas de seguridad bancarias, inexplicablemente no se responsabilizan del contenido que ahí se encuentre, se niegan ante la Condusef e instancias ministeriales y judiciales, a pagar el daño provocado a sus clientes, luego de sufrir algún quebranto a su patrimonio.

 

Todavía hasta hace tres décadas, quedaban algunos resquicios de confianza y seguridad en algunos funcionarios bancarios, pero lo dramático del caso es que hoy en día, la imagen que mayormente se tiene de los bancos es de usureros (por las altas tasas de interés que cobran), tracaleros (por cargos de rubros y servicios no requeridos), abusivos (por recurrentes cobros en operaciones sin previo aviso) y hasta rateros (por casos documentados de sustracciones de dinero y valores resguardados en cajas de “seguridad”), más recientemente en lo que a las cajas de seguridad bancarias se refiere, en donde la corporación HSBC lleva la delantera en atracos a ese respecto (en tres de los seis más escandalosos casos reportados públicamente, incluyendo sus oficinas de Quebec y Jesús García, así como Plaza Revolución), e incluso robos de cajas de seguridad (presuntamente por parte de empleados del mismo banco), como hace más de nueve meses ocurrió en la sucursal que opera en el cruce de las avenidas Lázaro Cárdenas y Tepeyac.

 

Las otras instituciones atracadas en últimos años corresponden a la sucursal Vallarta de Banamex, así como Minerva de Santander Serfin y el más cuantioso de Banorte, en el cruce de las avenidas Américas y López Mateos, desde donde se han sustraído millonarias cantidades de dinero, valores, joyas y bienes, de los que las instituciones bancarias no se hacen responsables, a partir de algunas “letras chiquitas” que contractualmente establecen no asumir responsabilidad alguna sobre lo que suceda con esos instrumentos ubicados ¡en el interior de los mismos bancos!

 

Sin embargo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó el pasado miércoles 24 de noviembre de 2010, que los bancos pueden ser demandados por las personas que perdieron bienes depositados en sus cajas de seguridad, independientemente de que se conozca la relación del patrimonio ahí resguardado.

 

Dicha sentencia afirma que “el incumplimiento de los contratos de prestación de servicios de cajas de seguridad, celebrados entre las partes, puede catalogarse también como la comisión de un hecho ilícito, pues en caso de probarse, implica la violación de lo dispuesto en el artículo 78 de la Ley de Instituciones de Crédito”.

 

Determinación última que al menos sí protege a los afectados de la sucursal HSBC de Lázaro Cárdenas y Tepeyac, toda vez que sin informarles previamente “de un cambio de ubicación” de las cajas de seguridad (circunstancia que contractualmente sí está obligada la corporación financiera) a otra sucursal de la que a más de nueve meses de ocurridos los hechos, todavía no encuentran los funcionarios, argumentando que se las llevaron empleados del área de “Mobiliario”, sin que hubieran efectuado al menos un arqueo certificado ante notario.

 

En resumen, las mismas instituciones bancarias en México replican comportamientos y actitudes que reclaman de algunos de sus clientes, además de abusar en cobros y comisiones por servicios de los que irresponsablemente no se hacen cargo, castigando eso sí a los demás, sin aceptar sanción alguna por sus incongruencias y excesos.

 

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