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BOLETOS PERDIDOS

BOLETOS PERDIDOS

Oct 23, 2011

Vehículos oficiales que circulan sin placas, recuerditos en productos hechos en China, empresas locales y regionales que nunca fueron tomadas en cuenta, adjudicaciones sin licitar y desde luego, el caso de los boletos perdidos. Los Panamericanos han resultado ser una colección de anomalías que debe explicarse a fondo, sólo que los mismos políticos, que sí tienen boletos para los eventos, no van a pisarse las colas.

Emilio, como gobernador y encargado del Comité Organizador, debe hacer respetar la ley y es lo primero que se viola en una suerte de infortunios. En nada de esto los atletas son culpables, al contrario;  antes que terminen los  Juegos, puede decirse que se hizo lo esperado y hasta un poco más. Pero como he insistido en muchas ocasiones y Medios, no porque haya triunfos y medallas, significa que debamos olvidarnos de tantas irregularidades. La foto publicada y que ya circula en las redes sociales, donde Vázquez Raña hace “caracolitos” al fotógrafo (Emilio González) ejemplifica  la “clase” de quién depende el éxito o fracaso. A esto hay que unir la prepotencia con que se manejan los presuntos encargados.

Lo  que se abrió en Rendijas por Ochotv Telecable de la “casita” de Andrade Garín, ya tiene más  datos, reportados por Proceso Jalisco: la propiedad tendría un valor comercial de 17 millones. El mal gusto de hacerle  una “manita de gato” en plenos Panamericanos, es una muestra más de la impunidad. Para que un funcionario que gana 120 mil al mes  tenga una propiedad de 17 millones, se requiere trabajar 142 meses, casi 12 años, sin pagar nada más.

Pero el caso de los boletos perdidos raya en el cinismo. Primero, los discursos mentirosos que acusan a todos, menos a los responsables. Segundo, la falta de transparencia: nadie sabe cómo y cuándo. Tercero, la incongruencia: miles de pesos gastados en promoción, invitando a la gente a ir, para luego acaparar los boletos. La imagen de Guadalajara no queda bien en estos casos y si bien hubo una ceremonia de inauguración fastuosa, el gasto ahí fue de 286 millones de pesos.

Con toda facilidad han fluido cantidades de dinero de las que carece explicación. Pero eso no parece importarle a nadie. El caso es tener el circo correspondiente y por eso resulta por demás incomprensible que no se surtan los boletos necesarios para que las competencias se vean con gente. Hasta como populismo político resultaría benéfico para un partido como el PAN, que cada vez se ve más lastimado. Personalmente, por un reporte que me llegó de una televidente, fui a buscar boletos a un local que se anuncia como Cenaduría, ubicado en una calle atrás del Panteón de Mezquitán. La zona popular no está ni escondida, ni es un laberinto y sólo aparenta ser un lugar más de la clase media nacional. Como llegué con cámaras, eso los asustó y me recibieron con algunos golpes leves, nada de consideración. Pero unos aventones no son el tema, sino la impunidad con que se trabaja en la  ilegalidad.

Comprar boletos es relativamente fácil si buscas en Internet o tienes algún contacto que conoce a alguien; en este tema particular, hasta por medio de tarjetas repartidas en la calle, se puede acceder al lugar. En síntesis, si efectivamente como han anunciado las autoridades, se combate la reventa, sólo es cuestión de ponerse a trabajar un poco y hacer una investigación más profunda. No hay boletos simplemente porque no quieren soltarlos (sin que haya algo lógico que lo respalde) y no se persigue la reventa porque no se les da la gana. Curiosamente a la autoridad le pagamos para que respete la ley, y ese es el boleto perdido.