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CALIFICACIÓN DE ESTADOS UNIDOS A LA BAJA

CALIFICACIÓN DE ESTADOS UNIDOS A LA BAJA

Jul 16, 2011

Reuniones extraordinarias casi a diario ha tenido el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, estos últimos días con miembros del partido republicano que forman parte del poder legislativo –en la cámara de representantes y la de senadores– con la finalidad de disuadirlos para que se autorice elevar el techo de la deuda soberana del país ante la posibilidad de declararse como “insolvente” y dejar de pagar abonos de la gigantesca suma de pasivos federales que se tiene, que es de 14 billones 300 mil millones de dólares.

El riesgo de tal declaración de insolvencia es que el aparato gubernamental deje de funcionar, una situación impensable para la supuesta nación más poderosa del mundo pero con un déficit presupuestario de la dimensión de su enorme poderío militar.

El argumento que Obama está utilizando para convencer a la derecha política legislativa –sobre todo a los ultraconservadores del Tea Party– parece ser un argumento no muy consistente y sólido.

Informaciones que se han deslizado de las reuniones a puerta cerrada que ha tenido el presidente con los republicanos, sugieren que Obama les ha ofrecido enormes recortes de gastos, incluidos a la Seguridad Social y el fin del Medicare (seguro médico) como un programa disponible para todos los norteamericanos (sin importar sus ingresos), dos de las banderas propositivas que le valieron al ahora presidente norteamericano grandes simpatías entre los votantes en el 2008 que fue electo, sobre todo en el sector popular, minorías étnico-raciales incluídas.

Se podrían deducir varias cosas acerca de lo anterior: una es que el presidente y su gabinete están realmente desesperados y no encuentran otra salida que solicitar el permiso para agudizar el lento sacrificio –literal– al que está siendo sometido el pueblo estadounidense, quitándoles el poco consuelo que aún les queda a través de los programas sociales para los más desprotegidos, como lo son el welfare y el Medicare, grandes logros históricos que siguen beneficiando a millones de ciudadanos.

La otra cosa que se pudiera dilucidar de la actitud de Obama ante los republicanos –recordando que en las elecciones intermedias del 2010 ganaron la mayoría en las cámara baja (Casa de Representantes)– es que está tomando una maquiavélica estrategia con fines electorales con rumbo al 2012, año en que buscará reelegirse por otro período presidencial.

Lo complejo de la estrategia que pudiera estar llevando a cabo Obama es jugando un doble papel; por una parte, tratando de evitar –aparentemente– que el Gobierno cierre gran parte de su aparato burocrático con los consecuentes impactos económicos, comenzando con la pérdida de miles de empleos directos o indirectos del Gobierno Federal por despidos ante a la insolvencia para pagar sueldos y gastos fijos de las dependencias, aunado al recorte de beneficios, sueldos, prestaciones, pensiones y jubilaciones para quienes lograran conservar sus empleos, algo que viene sucediendo desde ya hace meses en algunos de los estados de la Unión Americana –Wisconsin, entre algunos– (como se ha venido comentando en este espacio periodístico desde entonces). Estas desesperadas acciones que están llevando a cabo distintos niveles de Gobierno ha provocado un profundo descontento social que se incrementa día con día; si en algo es sensible el pueblo norteamericano, es precisamente a lo que se refiera a sus bolsillos y la liquidez que tengan para continuar el modelo consumista a ellos impuesto desde finales de la década de los años 40.

Las propuestas hechas –en lo oscurito– a los republicanos, no son otra cosa que una pantalla porque de antemano sabe que no las aceptarán, o sea los recortes al gasto social, ya que es un tema de mucho riesgo ante el escenario mundial de crisis y ante la ola de manifestaciones masivas –por el momento en la mayoría de los países árabes– que exigen cambios radicales de sus gobiernos y sus formas de vida, representan un grave peligro para el establishment, del que se aferran los neoconservadores y los republicanos más radicales.

Estas propuestas –que serán rechazadas– también incluyen la creación de nuevos impuestos y el aumento de algunos, entre ellos el de exigir mayores cantidades tributarias a los más ricos –la mayoría patrocinadores de alguno de los dos partidos políticos, el demócrata y el republicano–. Esto, desde luego será el preámbulo al adelgazamiento del aparato de gobierno como lo declaró en días pasados el presidente Obama, en el marco de las negociaciones que lleva a cabo con los republicanos: “El Gobierno tiene que comenzar a vivir según sus recursos, al igual que lo hacen las familias. Tenemos que recortar el gasto que no podemos pagar, para así poder poner la economía en terreno más firme, y dar a nuestros negocios la confianza que necesitan para crecer y crear empleos”.

Esto, claro que en el mediano y largo plazo representa una magnífica oportunidad para los grandes corporativos, ya que muchas de estas áreas medulares del aparato gubernamental serán privatizadas, ante la necesidad de seguir operando pero sin recursos federales para hacerlo, algo que poco a poco ha ido avanzando sin que la mayoría del pueblo norteamericano lo sepa, como el caso de las prisiones, tanto federales como estatales, servicios públicos como el del agua, infraestructura urbana, etcétera.

A todo lo anterior, y en auxilio de la consecución de los planes fijados por la mano detrás del aparente poder, está el anuncio de las principales empresas calificadoras financieras, Moody’s principalmente, que advierte una posible degradación de la nota de Estados Unidos, perdiendo su calificación Aaa si no aumenta el techo de su deuda de manera inmediata.

Las calificaciones otorgadas por Moody’s son estas:

Grado de inversión

Aaa – Moody’s juzga obligaciones con calificación AAA de ser de la más alta calidad, con el grado más pequeño “de riesgo”.

Aa1, Aa2, Aa3 – Moody’s juzga obligaciones de calificación crediticia AA de ser de alta calidad, con “riesgo de crédito muy bajo”,pero su susceptibilidad a los riesgos a largo plazo parece un poco mayor.

A1, A2, A3 – Moody’s juzga obligaciones de calificación A como “grado medio-alto”, sujeto a “bajo riesgo crediticio”, pero que tienen elementos actuales que sugieren una susceptibilidad de deterioro a largo plazo.

Baa1, Baa2, Baa3 – Moody’s juzga obligaciones Baa de ser de “moderado riesgo de crédito”.Se consideran de grado medio y como tal “elementos de protección pueden faltar o ser poco fiables característicamente”.

Grado especulativo (también conocido como “bono basura”)

Ba1, Ba2, Ba3 – Moody’s juzga obligaciones Ba de tener “la calidad de crédito cuestionable”.

B1, B2, B3 – Moody’s juzga obligaciones con calificación B como sujeto a especulaciones y “alto riesgo crediticio”, y de tener “la calidad de crédito en general, pobre”.

Caa1, Caa2, Caa3 – Moody’s juzga obligaciones Caa a partir de “posición pobre y están sujetos a un riesgo de crédito muy alto”,y de tener “la calidad de crédito de extrema pobreza. Tales bancos pueden estar en Suspensión de pagos…”.

Ca – Moody’s juzga obligaciones Ca como “altamente especulativas”, y están “por lo general en incumplimiento con sus obligaciones de depósito”.

C – Moody’s juzga obligaciones C como “la clase más baja de los bonos y están típicamente en incumplimiento”, y “la potencial recuperación es” baja.

 

“Una eventual suspensión de pagos de Estados Unidos provocaría una ‘gran crisis’ que llevaría al sistema financiero al caos y afectará enormemente a la economía mundial”. Declaró Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal (Fed) en días anteriores. Desde entonces, el Departamento del Tesoro recurre a medidas técnicas para permanecer bajo ese nivel, pero el último plazo antes de la suspensión de pagos sería el 2 de agosto.

“La manera en la que Moody’s evalúa las cosas es una advertencia oportuna de la necesidad de que el Congreso debe de actuar rápidamente para evitar un default de las obligaciones del país, y ponerse de acuerdo sobre un conjunto importante de medidas de reducción del déficit”, afirmó el secretario adjunto del Tesoro, Jeffrey Goldstein, en un comunicado. Así, en la confabulación entre la industria bélico-financierista, Gobierno y demás patiños, continúa afinándose la maquinaria impositiva del Nuevo Orden Mundial.

 

E-mail: albertogomez.consultor@gmail.com

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