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Caminata por la paz

Recuerdan aquella canción que se popularizó en la década de los setentas titulada “Hoy canto por cantar”, de la portorriqueña Nidia Caro con la que ganó el Festival de la OTI, que organizaban las televisoras latinoamericanas, entre ellas Televisa.

Aquella canción fue como un grito de guerra en un mundo lleno de ruido, de protestas, de sociedades polarizadas por las ideologías, entre los que se consideraban buenos o malos de acuerdo a la óptica y color que cada quien veía el mundo.

A mí como a muchos, lo confieso, me tocó ver ese mundo desde uno de los dos colores y que luego fui transformando mi visión, descubriendo que la vida no sólo era de blanco y negro, sino que existían matices y otras tonalidades que dan alegría, expresión de la pluralidad y diversidad que caracteriza al ser humano, como son sus razas.

¿Qué sucedió después de aquel mundo bipolar? ¿Qué nos dejó? ¿Qué utilidad dejaron aquellas luchas por construir una patria más grande y más justa? ¿Lo que hoy vivimos es lo que hoy sembramos? Eso está para la reflexión. Cada quien se debe preguntar qué nos pasó, qué hicimos mal, qué fue lo que descuidamos para llegar a lo que podríamos llamar la sociedad de la violencia.

Nuestro mundo está invadido por la violencia: violencia intrafamiliar, violencia escolar (bullying), violencia vial (muertes de personas, muchos jóvenes por la combinación de alcohol y violencia), abusos sexuales de menores, y que todo este conjunto se manifiesta en suicidios y feminicidios. Jalisco es el primer lugar nacional en suicidios juveniles y de los primeros en violencia intrafamiliar; los feminicidios se han disparado.

Vemos también cómo las adicciones en mujeres a consumo de alcohol y drogas han crecido en forma desorbitada en Jalisco.

Es lamentable que en Guadalajara se haya inaugurado la era de los granadazos, como lo sucedido la madrugada para amanecer el sábado en la salida del Bar Butter Club, que se ubica a unos metros de la glorieta Minerva, al presentarse un pleito entre particulares –así lo afirma el procurador Tomás Coronado Olmos– que dejó un saldo de seis muertos –tres mujeres y tres hombres–, así como 26 lesionados, cinco de ellos graves. La versión oficial es que el suceso se dio fuera del lugar. Es el segundo hecho de esta naturaleza que se sufre en la zona metropolitana.

MARCHA POR LA PAZ

En este contexto surgen los movimientos ciudadanos que se manifiestan por la paz, primero fue el miércoles 2 de febrero impulsados por estudiantes del ITESO y organizaciones ciudadanas para manifestarse contra la violencia y exigir a los gobiernos estatal y municipal, así como al Poder Legislativo, cierren filas y se pongan de acuerdo para enfrentar entre todos la violencia que provocan estos grupos delincuenciales.

¡Bien muchos por la paz!, es una convocatoria que surge de la preocupación ciudadana y que estaba programada para realizarse este domingo a las 11 de la mañana, partiendo de avenida Vallarta y Chapultepec, rumbo a la Minerva, que es el principal símbolo de la ciudad, donde se generarían dos figuras como mensaje de ciudadanos jaliscienses –el símbolo de paz de los sesentas, integrada por jóvenes, y la palabra Paz, formada por discapacitados–.

¿Qué persigue esta caminata pacífica de ciudadanos, sin protagonismos de nadie, sin discursos y sin ataques ni descalificaciones, con mensajes positivos? Persigue que no nos atemoricemos, no entreguemos las calles ni la ciudad a los que buscan imponer terror. Persigue que tomemos conciencia, que es una oportunidad para que reflexionemos sobre lo que hemos hecho como sociedad, lo que vivimos en la familia, en la escuela, en el trabajo, lo que son nuestros medios de comunicación y sobre los factores que nos han llevado a esta sociedad violenta.

Hay una serie de iniciativas de ley presentadas por el Ejecutivo y que tienen más de dos años en el Poder Legislativo y que plantean, entre otras acciones, aplicar pruebas de control de confianza a los jueces y jefes policiacos.

Lo cierto es que la violencia y confrontación entre grupos delincuenciales está subiendo de tono. Por eso el valor de la caminata por la paz tiene un gran valor en estas circunstancias que vivimos, de una sociedad despierta y sensible para enfrentar esta problemática con la finalidad de ser menos vulnerable ante el accionar de estos grupos de poder.

¿Tiene sentido una marcha por la paz? Claro que tiene sentido. Este tipo de acciones, de manifestaciones, nos deben llevar precisamente para que sin descalificaciones ni ataques, tengamos claro qué es lo que debemos de hacer sociedad y Gobierno, qué es lo que nos falta, cuando el egoísmo y la mezquindad se imponen, nos polarizan y nos paralizan como sociedad y Gobierno.