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COLUMNA INVITADA | El mundo de la irracionalidad

COLUMNA INVITADA | El mundo de la irracionalidad

Nov 12, 2016

Los estadounidenses tenían qué elegir entre una mujer acusada de corrupta y un hombre loco para la presidencia de los Estados Unidos. Se decidieron por este último en uno de los resultados más sorpresivos para el mundo, incluídos los miembros de los partidos demócrata y republicano. Los primeros porque no dudaban de la victoria de su candidata. Los segundos porque siempre pensaron en la derrota de su candidato.
Tal parece que el mundo se ha vuelto loco. El hombre, sin duda, está protagonizando una revolución incruenta ahora, que va a concluir en una nueva forma de ver y decidir la vida política de las naciones.
Ese fenómeno empezó hace unos meses. En Inglaterra sus ciudadanos decidieron separarse de la Comunidad Económica Europea (El llamado «brexit») en un momento en que los líderes de la Nación veían la imposibilidad de que eso sucediera. No pasaron muchos días para que los ingleses mostraran su arrepentimiento ante tal determinación, aunque el acto fue irreversible y no se han presentado aún las consecuencias negativas para un país donde los reyes siguen siendo los jefes de la Iglesia, «por voluntad divina».
Hace apenas unos cuantos meses, los colombianos dieron una lección al mundo. El presidente de ese país, Juan Manuel Santos, utilizó todos sus talentos para sentar en la mesa de las negociaciones a los líderes de las FARC (una organización guerrillera que por años había sembrado el terror en esa nación y había provocado el sufrimiento de miles de colombianos con sus asesinatos) y acordar un pacto de paz.
… Y lo logró. Fue algo realmente increíble. Los guerrilleros deponían sus armas y el gobierno les otorgaba una amnistía general.
Sin embargo, ese enorme alcance fue votado por los ciudadanos colombianos y para sorpresa de todos, ganó el deseo de que el gobierno colombiano castigara la ola histórica criminal de las FARC, rechazando el perdón institucional. Tanta sangre de sus hermanos había corrido, que votaron a favor de evitar la impunidad.
Dicho resultado, no evitó que Santos obtuviera el Premio Nobel de la Paz.
En los Estados Unidos, este martes 8 de noviembre, triunfó el discurso del odio y ganó sin duda alguna Donald J. Trump, un acaudalado empresario que jamás antes había ostentado un cargo público y que para conocedores y no tanto, no está preparado para gobernar a la nación más poderosa del planeta.
El día de las elecciones en los Estados Unidos, salieron a votar los latinos a favor de Donald Trump, en un gran porcentaje. ¿Por qué lo hicieron si el candidato republicano insultó en innumerables ocasiones a sus hermanos de raza?
Fue una triste y larga noche la que vivieron todos los grupos de inmigrantes en la Unión Americana, ante la victoria de un personaje que no dudará en cumplir sus amenazas para privilegiar al blanco sobre negros, asiáticos, europeos y más que todo, contra los mexicanos.
Muchos creen que se está viviendo ahora en el mundo la hora de la irracionalidad. Lo que sí es cierto es que este mundo le está diciendo «No» a todas las instituciones de gobiernos y políticos tradicionales.
México no está ausente de esta vorágine mundial. Las grandes revoluciones en nuestro país han sido consecuencia de fenómenos mundiales. La lucha por la independencia fue una ola de revoluciones de independencia en varios países, empezando porque la de Estados Unidos se había llevado a cabo 30 años antes de que Miguel Hidalgo hiciera sonar las campanas de Dolores en 1810.
Así también, la Revolución Mexicana de 1910 fue envuelta en una fiebre. La necesidad de liberarse de la opresión porfirista de 30 años de gobierno se motivó en los movimientos europeos.
Ahora, en México estamos a cinco años de cumplir 2 siglos de consumación de nuestra independencia. ¿Se dará una revolución también en nuestro país, incruenta?
Es muy posible. Los mexicanos ya probaron por mucho tiempo al PRI, ya le dieron oportunidad al PAN, ya le han dado a probar también al PRD y la decepción y hartazgo es francamente generalizado.
No hay liderazgos congruentes ni a quiénes seguir y creerles. El caldo de cultivo está preparado, al parecer, para que los ciudadanos lleven a Los Pinos a un loco.
Desde luego, los mexicanos nos merecemos algo mejor que eso, pero también se haría necesario el vivir una lección para que aprendiéramos a amar de verdad a nuestra Patria.
Hay que recordar nada más que si hemos llevado al poder a políticos corruptos o a verdaderos ineptos, son los gobiernos y los gobernantes que nos merecemos.
Todos esos inservibles han sido dignos representantes nuestros.

Por Francisco Ruiz Quirrín (*)
Es Director General del Semanario Primera Plana de Sonora.