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Con fuego en el corazón

Con gran ilusión se había programado una ceremonia religiosa especial, pues se conmemorarían simultáneamente sus 25 años de matrimonio, la boda de su hijo y los XV años de su hija, pero cuando iba rumbo al templo, se suscitó un incendio. Entonces dejó a la esposa e hijos en la puerta, y se fue. Posteriormente, regresó a mitad de la misa, todavía portaba su smoking, ahora flameado y con olor a humo; su cara chamagosa denotaba que había cumplido con su misión.

Curiosamente no era de los niños que anhelan ser bomberos desde su pequeña edad, sin embargo, está por cumplir en junio próximo, 50 años de servicio y se cuentan por miles las vidas que ha logrado salvar: es el mayor Trinidad López Rivas, director General de Protección Civil del Estado de Jalisco, quien ha sido distinguido por su heroísmo y lealtad institucional.

Estuve con él hace unos días y me contó que su ardiente pasión por servir inició cuando vio un incendio en una gasolinera en Ocotlán, tenía 19 años. Al inicio de su carrera aprendió que para ser bombero son indispensables méritos y pasión propios; era el año de 1961, el examen –que consistía en pruebas físicas rigurosas– lo presentaron 12 personas; sólo ingresaron dos, Trinidad era uno de ellos.

Aunque tenía la intención de sentir de cerca el fuego, apagar un incendio y salvar vidas sólo por unos meses: “cada día que había un servicio, una emergencia, iba aprendiendo y sintiendo un deseo de seguir siendo bombero”.

Me contó sobre las primeras vidas que salvó: unos niños en una vecindad y un panadero cuando tenía cuatro meses como bombero. López Rivas, en ese entonces inexperto, entró a un cuarto saturado de humo sin traer siquiera una lámpara: “entre la oscuridad, el humo y el calor me tropecé con una persona tirada como de unos 80 kilos, busqué como sujetarlo y sacarlo. Lo tomé del brazo, sentía que ya estaba cocido el amigo ahí, sentía que me traía en las manos la piel y la sangre porque se me resbalaba. Por fin llegó un compañero y lo sacamos… El corazón se me salía, primero por el gusto de haberlo sacado, pero también sentía que llevaba entre mis manos su piel, me fui con las manos abiertas me arrimé a la luz y ¡oh sorpresa!, no era sangre, ni piel, era harina que estaba amasando. ¡Era birotero!”, –ríe a carcajadas–.

En medio siglo, la tragedia también lo marcó; considera el 22 de abril de 1992 como el más triste de su vida. Con decepción reconoció que lo engañaron un día antes, pues “no nos decían realmente lo que había dentro de los colectores. Eso es lo más triste en mi vida, porque murió mucha gente, aunque yo no era el responsable de la seguridad de Guadalajara en este tipo de eventos, ahí estuvimos trabajando”.

El “Mayor” me confió que se dedicó a salvar vidas sacrificando momentos familiares importantes; “lamentablemente los años pasaron tan rápido que no me di cuenta. Me casé, nacieron mis hijos, mi mujer los atendía, crecieron, estudiaron, se titularon, se casaron y yo ni en cuenta. Mi mujer siempre me entendió y mis hijos me apoyaban, querían que yo siguiera siendo bombero, entonces no podía defraudarlos a ellos tampoco”.

Felipe López, su hijo, también recuerda esos momentos; su padre no estaba con ellos durante los cumpleaños o navidades, pero se aseguraba de que hubiera pollos rostizados para que los Bomberos pudieran cenar algo en Noche Buena.

Al pie de la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, Felipe visiblemente emocionado y vistiendo con orgullo su traje de tragahumo, perteneciente a Tlajomulco, me habló del orgullo que siente por su padre quien es garantía de honestidad y de eficiente servidor público, por lo que sigue sus pasos.

El “Mayor” propaga a novatos el ideal de un bombero: tener voluntad, espíritu de servicio, estar capacitado y contar con el equipo indispensable para ser en realidad un servidor público. Al mirar atrás, concluye: “decir que no he tenido miedo sería mentira, siempre tenemos miedo para atender una emergencia. Pero si me llegó a morir, me voy contento”.

Después de escucharlo, a nombre suyo y mío, le di un abrazo y le dije: “¡Gracias!” por ser un caballero con fuego en el corazón y un ejemplo de servidor público.

* Es periodista multimedia

E-mail: analisis@notiemp.com