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CONCIENCIA DIGITAL: DEL PLATO A LA BOCA SE CAE LA SOPA

CONCIENCIA DIGITAL: DEL PLATO A LA BOCA SE CAE LA SOPA

Ene 7, 2012

El próximo 24 de enero, el Congreso de Estados Unidos votará sobre la Ley SOPA “Stop Online Piracy Act” (Acta para detener la piratería en línea), una enmienda del Gobierno de ese país que busca bloquear portales que promocionen contenidos ilegales. Cabe destacar, que es muy importante para el resto del mundo porque, en pocas palabras, los estadounidenses tienen el control de la mayoría de contenidos y servidores de Internet en el planeta.

 

Sin embargo y en protesta a esta ley que inició como proyecto el pasado 26 de octubre del 2011 por el representante Lamar Smith, grandes nombres de la Web como Google, Twitter, Facebook, Yahoo, YouTube, eBay, Wikipedia, Amazon y otros portales mundiales han formado una asociación llamada NetCoallition, e incluso amenazan apagarían sus portales en Estados Unidos el próximo 23 de enero para mostrar su desacuerdo, y lo harían justamente un día antes de la votación de la ley.

 

A pesar de que SOPA busca detener contenidos ilegales en la red, ya que considera la posibilidad de que empresas productoras de contenido puedan denunciar portales que almacenen y distribuyan copias ilegales de sus obras o que infrinjan los derechos de autor. Si se aprobara esta ley, sería posible monitorear y censurar la actividad de Internet en general en Estados Unidos, y hasta sería posible bloquear contenidos políticos, iniciativas que van en contra de la primera enmienda de la Constitución estadounidense.

 

Así, al pasar la ley, además de bloquear los sitios denunciados, el Gobierno estadounidense crearía una lista negra con los portales infractores para que a estos les fuera prohibido publicar publicidad o incluir sistemas de pago, bloqueando completamente su actividad mercantil.

 

La gran controversia entra entonces con portales como YouTube, Facebook, Amazon y Google, sitios en los que los contenidos son creados libremente por los usuarios, quienes podrían ser (y en muchos casos han sido) demandados por parte de los propietarios de los derechos de autor, así que si SOPA se aprueba estos portales serían castigados por el mismo servicio que le ofrecen a sus usuarios: subir contenidos libremente a la red.

 

Aunque las empresas que forman parte de la asociación NetCoallition han dicho que desean colaborar con las autoridades, ya que además cuentan con sistemas que controlan los derechos de autor en sus portales, la ley podría terminar en seguimientos y sanciones a estos lugares en los que los contenidos son creados por los mismos usuarios.

 

Es muy probable que SOPA quede simplemente en un proyecto, especialmente si los grandes de Internet manifiestan su desacuerdo, sin embargo, es preocupante que este tipo de leyes puedan ser copiadas en el resto del mundo.

 

¿NOS ESTAMOS HACIENDO ESCLAVOS DEL TRENDING TOPIC?

El pasado mes de noviembre, Twitter estaba que ardía por las declaraciones desafortunadas del candidato del PRI Enrique Peña Nieto en la FIL y las torpes reacciones defensivas de su hija en la misma red social. El olor a quemado tal vez le llegó con más claridad que en otras ocasiones. Porque, como reconocería más tarde, la polémica que aún no se detiene y ha provocado una sensible baja en el nivel de popularidad del político hacia las elecciones del mes de julio.

 

Sin embargo se puede señalar lo siguiente: lo que se opina en las redes sociales se queda en las redes sociales; se trata de un dato relevante pero no siempre es extrapolable a la población general. Twitter no es la sociedad completa, pero que miles de personas hagan visible en una red que hay algo que no les parece bien es síntoma de que hay algo detrás.

 

En México, millones de personas están en Facebook y Twitter, aunque en este último es mayor la temática política y noticiosa que en el primero. Sin embargo, la empresa no facilita datos sobre sus seguidores y es famosa por su opacidad, pero se sabe que hay más hombres que mujeres, más habitantes de un entorno urbano que del rural, y que tienen, en su mayoría, entre 20 y 40 años. Esto deja fuera a muchas personas de la tercera edad y a los menores de 20 años; una proporción significativa del país, tan importante como el resto y quienes no tienen las mismas oportunidades de influir en los políticos, medios, etcétera, a través las redes sociales.

 

Pese a todo ello, Twitter funciona como un potente sensor social y constituye una pista sociológica a tener en cuenta. Sirve para medir la reacción que provocan los hechos de la realidad con rapidez, casi en tiempo real. Genera eco en función de la participación de la gente, de su interés por los temas. El hecho de que la parte más creativa e influyente de nuestra sociedad participe en esta red social es lo que la hace especialmente relevante; es una especie de sistema de encuestas a personas con capacidad de crear opinión, porque Twitter pesa mucho en los medios tradicionales de comunicación como la televisión, radio y periódicos.

 

La prueba de que dicho servicio reúne a líderes sociales (de la política, deportes, entretenimiento) es que en Estados Unidos y Europa varias empresas han comenzado a ofrecen dinero para que hablen en sus perfiles de determinados productos.

 

Twitter no sólo permite publicar sino también suscribirse a las publicaciones de otras personas de forma automática. Puede que tener muchos lectores no convierta a nadie en representativo ni en representante de nada, pero sí lo erige en referente, en alguien influyente. La difusión de la información en las redes sociales no es totalmente limpia ni anónima, te llega de alguien con un prestigio concreto y genera una confianza determinada, así que la credibilidad que le das y la actitud con la que la recibes y la compartes con tu grupo de amigos o seguidores es distinta.

 

Retuitear (replicar una información a tus seguidores), aportas tu reputación y tu identidad en Internet a esa información, incluso la reinterpretas haciéndola tuya. Tomas una decisión. Los ciudadanos están empezando a utilizar las redes sociales como herramienta para ejercer el poder que tienen en la sociedad. Basta juntar los seguidores de tres o cuatro tuiteros importantes para superar al número de lectores la de cualquier diario nacional.

 

El trending topic (TT) o tema del momento es el equivalente el grados en el termómetro social de Twitter. Cuando algún tema (o hashtag) se convierte en TT es señal de que algo está pasando. Alerta de que los tuits sobre un tema han aumentado mucho en un momento concreto. No de que ese sea el tema del que más se está hablando. El TT mide un pico de audiencia.

 

Por ejemplo, el hashtag #justinbieber es uno de los más populares a nivel mundial, pero se mantiene constante en cuanto a cantidad de comentarios a lo largo del tiempo. Además, las personas que participan en esa conversación son casi siempre las mismas.

 

Sin embargo, un tema del que casi no se habla puede acelerarse con menos gente coordinada de golpe, y convertirse entonces sí en TT que aparece destacado en la página de inicio de cada usuario. Una visibilidad muy tentadora dentro de los 94 millones de tuits que se publican al día en dicha red social.

 

Tratar de manipular a los tuiteros para conseguir que algo llegue a TT parece muy tentador, pero es, según los expertos, complejo. Twitter no revela cuáles son los algoritmos matemáticos que determinan qué temas se van a destacar ni qué valores se tienen en cuenta para ello. Además hay tanta gente con una actitud crítica y recelosa, que resulta fácil descubrir cuándo hay personas trabajando de forma coordinada y premeditada para montar una campaña. Pueden darse casos como los de los hashtag creados durante campañas electorales que se convierten en TT, pero no porque tuvieran éxito entre afiliados y simpatizantes, sino porque los internautas los utilizaron para hacer burla.

 

Esta es la viralidad de las redes sociales, como la gasolina cuando se incendia, los temas no surgen porque sí, primero tiene que haber un hecho indignante que pase a ser conocido y que haga que la gente se involucre a tal grado que se ponga de acuerdo para derrocar tiranos en Medio Oriente y demostrar su indignación por la crisis económico en las calles de todas las ciudades del mundo.

 

De hecho, cada vez resulta más fácil ver un tuit como declaración en un reportaje de algún periódico. A veces, que un tema haya sido TT es suficiente para que se hable de él en un medio. Muchos ojos están pendientes en las redacciones de lo que sucede en la red social. Es muy pronto para decir hasta qué punto estamos sobredimensionando su importancia informativa, puede haber un factor moda.

 

Las redes tendrán cada vez más influencia, hasta adquirir una eficacia equivalente a la televisión en cuanto a formación y articulación de la opinión pública. Se constituirán en una herramienta para presionar e influir en tiempo real y no sólo una vez cada tres o seis años. Pero aún está lejos de constituir una fórmula eficaz y segura de representatividad democrática.

 

E-mail: barrosromo@gmail.com

Twitter: @barrosromo