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CONCIENCIA DIGITAL: Google quiere entrar al negocio bancario

CONCIENCIA DIGITAL: Google quiere entrar al negocio bancario

Nov 23, 2013

Por José Modesto Barros Romo —-

Controlan toda la infraestructura en Internet. Pero para poder completar el círculo en el negocio del comercio electrónico a compañías como Google, Amazon, eBay y Facebook sólo les queda dar un paso más: Convertirse en bancos. Google ya avanza en este sentido: Desde el miércoles pasado ofrece tarjetas de débito en Estados Unidos a los millones de usuarios de su monedero electrónico (Google Wallet).

Hace un año, Google ya se metió en el negocio de los servicios financieros ofreciendo préstamos a sus clientes. Empezó por Reino Unido, siguiendo una iniciativa similar a la de Amazon. La idea era la de facilitar a las empresas financiamiento para anunciarse en su portal. Abría un nuevo frente para generar ingresos, que puede desembocar en una batalla con la banca tradicional.

Google, sin llegar todavía a prestar dinero, trata ahora de llegar al consumidor de masa. Con las tarjetas de débito, los usuarios de Google Wallet podrán comprar productos en tiendas físicas con terminales MasterCard. También podrán retirar del cajero dinero de sus cuentas bancarias o del monedero electrónico. Se les ofrece gratis y no está sujeta a comisiones de uso.

Tanto Google como Amazon cuentan con enormes cantidades de efectivo, que les permiten asumir este tipo de riesgos sin dañar sus resultados. Aún mayor es el colchón que tiene Apple. Por no hablar de la potente imagen de marca que tienen en el consumidor, que parece estar abierto a la posibilidad de que estas firmas se conviertan también en bancos.

Para dar un ejemplo en el vecino país del norte la concesión por Internet de hipotecas o de préstamos para coches se dobló en un año mientras en las sucursales cayó un 15 por ciento. La firma de consultoría Accenture publicó hace un par de años una encuesta que indica una predisposición hacia Apple y Google como banco. Los analistas de Deutsche Bank también llevan tiempo avisando de que la banca convencional puede convertirse en algo del pasado, por el uso de Internet y de aplicaciones en dispositivos móviles que llevan los servicios financieros a todas partes.

PayPal fue la precursora en esta revolución en los pagos electrónicos. Es la más avanzada en este campo, hasta el punto de que su servicio se ve casi como el de un banco. La última crisis financiera, además, dañó seriamente la confianza del consumidor hacia la banca tradicional, por no dejar de mencionar la nueva regulación a la que se someten y las pérdidas que sufrieron.
También están surgiendo aplicaciones que permiten enviar dinero desde un celular, como si fuera un email. Pero todas estas operaciones se topan con un cuello de botella, derivado de la propia tecnología obsoleta que utilizan los bancos en sus transacciones. En la práctica eso se traduce en que un producto comprado en Amazon o en Google Play llega antes a casa que el dinero.

Accenture tiene otro informe en el que revela que el 70% de los ejecutivos del sector bancario no están satisfechos con la innovación que ofrecen a sus clientes, que califica de pobre o poco adecuada. Sólo HSBC y el Grupo Santander aparecen en una lista de las 50 compañías más innovadoras en tecnología.

Esta miopía tecnológica supone un verdadero punto de vulnerabilidad para atacar a la banca tradicional, si Google, Apple, Amazon o eBay son capaces de romper las barreras que les impiden operar como instituciones financieras. Desde Accenture señalan, además, que para los bancos va a ser mucho más complicado convertirse en empresas de comercio electrónico que éstas en bancos.

Como indica Accenture, están emergiendo nuevos competidores en el negocio de la banca y por eso calcula que para 2020 el 35% del mercado en Estados Unidos puede estar al alcance de firmas que ahora no están presentes en el sector. El 15% de los ingresos de esta industria, estima, lo generarán actores que solo operan en el segmento online.

Si Google irrumpe en la banca, las consecuencias pueden ser enormes. La empresa estadounidense ya está considerada incluso como operador eléctrico en su país. No sólo es capaz de generar su propia energía para alimentar los servidores que están en el corazón de sus servicios, sino que además tiene la autorización de negociar precios y de poder vender la electricidad que no utiliza.
La gran banca hasta ahora ha permanecido inmune a Internet (más allá de los despidos en oficinas porque ya nadie va a ellas), pero no tiene lógica que siga siendo así. Hace décadas que los supermercados mataron a las tiendas de la esquina, y menos años de que Skype o WhatsApp mataron los grandes negocios de las telefónicas (llamadas y mensajes de texto) o a que los hoteleros les salió un grano con las reservaciones online. La gran banca ha dejado de vivir sus mejores tiempos.

Nokia cierra oficialmente su historia en telefonía celular

Para Nokia, la otrora líder del mercado de la telefonía celular o móvil, la semana pasada fue crucial. Dejó de ser fabricante de teléfonos después de 25 años. La junta general extraordinaria de accionistas ha aprobó con el 99.7% de los votos el traspaso de la división de celulares a Microsoft por siete mil 274 millones de dólares.

Unos cinco mil accionistas se dieron cita el martes pasado en un recinto deportivo muy cercano al centro de Helsinki. Nokia tiene en la actualidad tres mil 745 millones de acciones, entre los principales accionistas están fondos de pensiones de Estados Unidos, de Japón y de Finlandia. Para los finlandeses de a pie la pérdida de Nokia es algo irreparable. Aún en la actualidad unos 260 mil finlandeses poseen acciones en la compañía y esos accionistas locales fueron los que llevaron la voz cantante en la junta extraordinaria, aunque les sirviera de poco ante los fondos de inversión extranjeros.

Era previsible que los pequeños accionistas centraran el fuego contra el antiguo director general, el canadiense Stephen Elop, quien dirigió la empresa entre 2010 y 2013, periodo en el cual Nokia perdió su supremacía en el mercado, pasando de dominar el 34% hasta un magro 3% de cuota de mercado. En el mismo tiempo el valor de las acciones de la empresa caían de 12 euros a menos de 3 euros. El inicio del fin de Nokia comenzó al elegir el primer director que no era finlandés.

Risto Siilanmaa, director genera temporal,  tuvo que hacer gala de toda su diplomacia para tirar balones fuera: “Es imposible saber dónde estaríamos hoy si el pasado hubiera sido diferente al que fue”, dijo en respuesta al periodo de Elop.

Muchos de los pequeños inversionistas colocaron en tela de juicio la venta a Microsoft, pero Siilasmaa concluyó con una frase categórica: “De cara al futuro, Nokia ha elegido la mejor de las alternativas”.

El ambiente en la junta decayó cuando se supo que el 99.8% de los accionistas extranjeros había votado a favor de la venta. Por lo tanto, a los presentes sólo les quedaba el recurso a la pataleta. Una vez aprobada la venta, Microsoft tendrá que esperar unos meses hasta que las autoridades de la competencia de Europa y Estados Unidos den el victo bueno al acuerdo.

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