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CONCIENCIA DIGITAL: INTERNET, UN ALIADO EN CONTRA DE LA CORRUPCIÓN

CONCIENCIA DIGITAL: INTERNET, UN ALIADO EN CONTRA DE LA CORRUPCIÓN

Mar 24, 2012

¿Cuánto cuesta reclamar una devolución del impuesto sobre la renta en Hyderabad, India? 10 mil rupias ¿Y la tarifa para que un niño que ya ha superado los requisitos de entrada pueda estudiar en en un instituto en Nairobi, Kenia? 20 mil chelines ¿Cuánto se debe desembolsar para obtener un permiso de conducir aún después de haber aprobado el examen en Karachi, Pakistán? 3 mil rupias. Esos son los precios de lo que Swati Ramanathan llama “corrupción al por menor”, pequeños sobornos, en comparación con otros a gran escala, que contaminan la vida cotidiana en muchos países del mundo.

 

Me pidieron que pagara un soborno para obtener un certificado de nacimiento para mi hija”, pero para ese certificado no se paga. Ramanathan y su marido, Ramesh, junto con Sridar Iyengar, se propusieron cambiar todo esto en agosto de 2010, cuando crearon un sitio de Internet bajo el nombre IPaidaBribe.com (Yo Pagué un Soborno) el cual recoge denuncias anónimas de mordidas, sobornos, coimas, cochupos o como ustedes quieran llamarle, exigencias que no se pagaron y peticiones esperadas por parte de funcionarios.

Cerca del 80% de las más de 400 mil denuncias en el sitio cuentan historias como las anteriores, de burócratas que piden pagos ilícitos para proporcionar servicios rutinarios o tramitar el papeleo y formularios.

Me pidieron que pagara un soborno para obtener un certificado de nacimiento para mi hija”, escribió alguien en Bangalore, India, el 29 de febrero, tras pagar 120 rupias. “El tipo encargado lo llamaba ‘tasas’, salvo que no se cobran tasas por los certificados de nacimiento”, explica Ramanathan.

Hoy en día, se están extendiendo sitios similares por todo el mundo, lo que irrita a los burócratas de todos los países. Ramanathan asegura que organizaciones no gubernamentales y gobiernos de al menos 17 naciones se han puesto en contacto con Janaa-graha, la organización sin ánimo de lucro de Bangalore que controla Yo Pagué un Soborno, para pedir que les cree un sitio propio.

El pasado año, la Comisión Anticorrupción del Reino de Bután creó un formulario en Internet para permitir las denuncias de corrupción anónimas y se creó un sitio en Pakistán, Ipaidbribe.com, que calcula que la economía del país ha perdido unos 94 mil millones de dólares a lo largo de los cuatro últimos años por la corrupción, la evasión fiscal y un sistema de gobierno débil…cualquier simulitud con México es mera coincidencia, dirían algunos.

Ben Elers, director de la organización no gubernamental, Transparencia Internacional, afirma que la Internet y en particular las redes sociales han proporcionado al ciudadano nuevas y poderosas herramientas para luchar contra la corrupción gubernamental e incluso en las empresas. “En el pasado, tendíamos a considerar la corrupción como un enorme y monolítico problema ante el que la gente corriente no podía hacer nada”, señala Elers. “Hoy en día disponemos de nuevas herramientas para identificarla”.

Dado que no se facilitan nombres en los sitios, en parte para evitar posibles represalias, resulta imposible comprobar las denuncias, pero Elers y otras personas experimentadas en destapar la corrupción dicen que la mayoría son ciertas. Son lo suficientemente ciertas como para que, cuando apareció una multitud de sitios web similares en China durante 2011, el gobierno acabara con ellos en un par de semanas, aduciendo que no se habían registrado oficialmente.

Sin embargo, solo son un mecanismo de denuncia. “Por sí solos, no cambian nada”, dice Elers. “Lo fundamental es que haya mecanismos para convertir esta actividad en Internet en un cambio en el mundo real”.

En Bangalore, Bhaskar Rao, comisionado de Transportes del Estado de Karnataka, usó los datos recabados en Yo Pagué un Soborno para introducir reformas en el Departamento de Vehículos de Motor. Los permisos se solicitan ahora en Internet y el año pasado, Bangalore se convirtió en la sede de los primeros recorridos automatizados del mundo para realizar exámenes de conducir, controlados por sensores electrónicos.

Esto eliminó totalmente los caprichos y los antojos de los inspectores”, explica Rao, que ahora es inspector general de la policía para la seguridad interna. “Se graba para que todo el mundo pueda ver los resultados y todo es muy transparente”. Añade que no podría haber realizado los cambios sin Yo Pagué un Soborno: “Fue mi portavoz no oficial para hacer que se entendiera el mensaje de que la gente está realmente molesta con tanta corrupción”.

En México tenemos un sitio más o menos similar, se llama Apestan.com, pero se centra más en las quejas contra el mal servicio empresas, tiendas y sitios comerciales. Aunque también cuenta con un apartado para gobierno y política.

Apps ladronas de energía

Dicen por ahí que en realidad nada sale gratis, por si quedaba alguna duda investigadores de la Universidad estadounidense de Purdue y de la empresa Microsoft, han llegado a la conclusión de que las aplicaciones gratuitas gastan mucho más batería en los smartphones que las de paga. El motivo, muy sencillo, la aplicación busca la localización de su propietario para encajarle publicidad adecuada a su lugar geográfico y a su perfil de consumo.

Los investigadores analizaron seis de las diez aplicaciones más descargadas (los juegos Angry Bird y Free Chess, la aplicación de Facebook, la del NYT, CNN y los mapas de Mapquest), vieron su funcionamiento tanto en equipos con Android como en los Windows Mobile. Una de sus conclusiones es que entre el 65% y el 75% de la energía de estas aplicaciones se pierde en la publicidad, pero también descubrieron una ineficiencia energética en el diseño de las aplicaciones y propone un cambio de rutinas en la presentación de las mismas, con las que se ahorraría entre el 20% y el 65% del gasto energético en la pila.

En 2015 el mercado de las aplicaciones le supondrán a la industria unos ingresos de 35 mil millones de dólares, dicen los científicos en la presentación de su trabajo. Un crecimiento paralelo a la popularidad de los smartphones, pero cuanto cuantas más funciones adopta, menos dura su batería, con lo cual es un problema que cada vez preocupa más al consumidor.