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CONCIENCIA DIGITAL: Redes sociales no tan brillantes

CONCIENCIA DIGITAL: Redes sociales no tan brillantes

Feb 8, 2014

Por José Modesto Barros Romo —-

De un muro con fotos Facebook a 10 años de su creación ahora es un espacio con múltiples opciones, eventos, páginas oficiales, y a pesar de sus esfuerzos hace tiempo que dejó de ser sencillo, lo intenta, pero es complicado para el usuario común y corriente. Más de mil 230 millones de usuarios tienen un perfil en la red inventada por Mark Zuckerberg, pero hay cosas que podrían mejorar.

El smartphone o celular: La gente se conecta desde el teléfono y todavía no ha conseguido una experiencia totalmente satisfactoria. La versión web tarda en cargar y no siempre se adapta al equipo con acierto. La aplicación oficial para equipos iOS y Android aún tiene limitaciones.

Las aplicaciones: En plural, porque son multitud. Desde Poke, a la oficial, otra para gestionar páginas y ahora se suma Paper, una gran promesa, pero siguen sin tener una unidad clara. Crear una aplicación para limitarla no tiene mucho sentido, sin embargo, una vez que se pone una etiqueta en una foto, no se puede eliminar desde el celular, sino que hay que ir al escritorio. Lo mismo sucede con las notificaciones. La más criticada, sin duda, es Messenger.

Mensajería: No consiguieron comprar Snapchat. El ascenso de WhatsApp y Line agarró a los de Facebook en pleno cambio en un mundo tan competido como es el de la mensajería instantánea. Su Messenger, colmado de emoticons de todo tipo, intenta ganar adeptos en un campo en el que ya se han repartido los primeros lugares. Resulta muy extraño recibir una notificación en el celular, en la aplicación principal, abrir el mensaje y tener que saltar a la aplicación Messenger para contestar. Por no hablar del banner en la parte superior incitando a invitar a amigos a instalarlo. Quizá demasiado insistente y agresivo.

La privacidad: Se puede acotar el alcance de un post, decidir quién lo ve o no, pero resulta algo enfadoso cambiarlo con cada publicación. Además, sigue teniendo un gran agujero, en la columna lateral izquierda, desde la computadora personal, la pestaña de actividad invita a ver las últimas acciones de alguien. No tendrían más importancia, si no pusieran datos como las últimas canciones escuchadas en Spotify, el nivel de Candy Crush que se acaba de superar o el muro en el que se ha puesto el comentario. Es parte de la red social, pero se pasa de indiscreto.

Cambios sorpresa: Cuando parece que está bajo control, llega un nuevo cambio. Sucedió con los post patrocinados por parte de particulares, que pronto desaparecerán, con la nueva portada que incluía un friso con fotografía y creó gran alboroto cuando se introdujo el Timeline. Facebook no termina de saber comunicar los cambios. El gran problema fue, precisamente, cuando al poder volver al pasado con facilidad quedaron al descubierto conversaciones que, aunque eran públicas, habían caído en el olvido. En septiembre de 2013 el malestar fue mayúsculo.

Los que se van: Facebook no lo pone fácil para irse y desaparecer del todo. El proceso es complicado y lleno de preguntas. El perfil se desactiva, pero no se elimina. Si decide volver, se puede volver a reactivar todo lo que se hizo. El argumento que usan es que cada vez más usuarios se toman un descanso temporal, pero después agradecen seguir donde estaban.

Los que se van para siempre: Cuando alguien muere el perfil suele quedar inactivo. Si se notifica se puede convertir en un “memorial”, o lugar para rendir tributo y recordar al amigo fallecido. Se conoce poco y es necesario mostrar un alto grado de cercanía para activarlo. La consecuencia es que nos reaparecen los amigos muertos en cumpleaños cercanos, sensación extraña.

Difícil limpieza: Es muy sencillo hacer click y decir que nos gusta la zapatería fulana, determinada tienda de ropa o el grupo musical que estuvo de moda hace demasiado tiempo como para recordar sus melodías. Lo difícil es, tiempo después, hacer recapitulación y limpiar el perfil. Esto también sucede con las etiquetas de amigos, invitaciones a eventos o participación en grupos.

Comprar y cerrar: Cuando ha hecho falta, Zuckerberg ha sacado su chequera para comprar tecnología y servicios. Así sucedió con las empresas Push Pop Press y lo mismo con Friend Feed, Friendster o Snaptu. Es una buena forma de atraer trabajadores creativos y patentes, pero también de aniquilar la competencia o cerrar servicios que podrían hacerle sombra.

Registro universal poco claro: La idea de usar Facebook como registro para aplicaciones y servicios suena bien, es cómodo y ahorra tiempo. No lo es tanto cuando nadie tiene muy claro cuánta y qué información se toma del perfil y los contactos, ni qué hace la aplicación relacionada con ello.

No crece Twitter

Twitter pierde algo más que dinero en la bolsa, pierde tiempo de audiencia y apenas gana público. Este hecho, por encima de sus resultados económicos, ha hecho que el valor de la acción caiga un 18% nada más conocerse sus datos públicos.

Twitter ha sorprendido al confesar que en el último trimestre sólo ha sumado un 3.8% más de usuarios, hasta alcanzar 241 millones de usuarios mensuales, es decir que se han conectado al menos una vez en 30 días.

El dato es pequeño para una red social en pleno plan de expansión, con mucho mercado por delante, lejos del techo de la población mundial. Es decir, que crece a un ritmo muy inferior al de, por ejemplo, Facebook, que pese a contar con el 30% de la población mundial enganchada, en el mismo periodo creció un 16%, por no citar a Snapchat, que ha crecido en un trimestre un 56%.

Creado en 2006, Twitter salió con éxito a bolsa hace menos de un año. Su cotización ha saltado de los 38 a los 74 dólares, aunque tras los resultados la cotización bajó un 10% y ahora vale unos 54 dólares. A los inversionistas no les consuela que los ingresos han crecido al doble en un año; las visitas no siguen la misma progresión.

No es la primera vez que la audiencia de Twitter presenta un crecimiento débil. Su trayectoria es errática, pues en solo un trimestre de 2010, por ejemplo, la audiencia de Twitter pasó de crecer un 33% a solo un 10.2%.

Algo similar ocurrió en el año 2011, cuando bajó su crecimiento del 18% en el tercer trimestre al 9.4% en el cuarto. Sin embargo en esta ocasión su lento ascenso confirma los anteriores. Lleva cuatro trimestres con crecimientos del 10%, otros dos por encima del 6% y ahora este 3.8% que ha encendido las alarmas, pues más que un hecho puntual parece una tendencia continuada.

Su crecimiento de público es inferior a otras redes como Line y Google+, que ya los pasó en popularidad y actividad, además de los servicios de mensajería instantánea pura como WhatsApp o WeChat.

La alarma de Twitter se confirma con el dato del tiempo de uso de su público; en este caso no crece lentamente, sino que mengua: Un 7% en el último trimestre, lo que hace indicar que sus usuarios refrescan menos su cuenta. 

E-mail: barrosromo@gmail.com