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CONCIENCIA DIGITAL: Un Google cada vez más autócrata y omnipresente

CONCIENCIA DIGITAL: Un Google cada vez más autócrata y omnipresente

Jun 28, 2014

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Por José Modesto Barros Romo —-
Android en todos los colores, sabores y por todos los medios: tableta, móvil, computadoras de escritorio, laptops y televisión. Esa es la máxima de Google en su conferencia anual. El imperio que comenzó como un buscador que quería poner cierto orden en Internet ha madurado.
Cada vez se aleja más de su imagen simpática, no hubo ni bromas ni guiños durante la conferencia anual la semana pasada, pero sí se marcaron las líneas a seguir. Afuera del Moscone Center en San Francisco, varios ciudadanos se manifestaban en contra de Google y por primera vez se colaron dos activistas en la sala. Consideran que su política de salarios y transporte de empleados a la sede están destruyendo el sabor de los barrios tradicionales de la ciudad californiana. Culpan a Google de que muchos adultos mayores o personas con rentas bajas tengan que abandonar sus apartamentos incapaces de asumir los altos costos en rentas.
Campos en los que Google pondrá toda su atención en 2015:
Android L: versión renovada del sistema operativo para celulares y tabletas. La interfaz es mucho más limpia. Después de que Apple sacara iOS 8, estaban obligados a renovar su apariencia. Se ve más limpio pero no parece una buena idea hacer que los usuarios tengan que aprender más y más gestos para controlar el teléfono.
Android One: la puerta de entrada a los países en vías de desarrollo. Motorola (que por cierto ya es parte de la china Lenovo) es de las pocas grandes compañías que ha entendido que entrar a ese nicho es estratégico. Otros fabricantes chinos como Huawei, Zopo, ZTE y, sobre todo Xiaomi, son los que están dominando en varios países de Sudamérica, Centroamérica, África y Asia. Google se comprometió a ofrecer una versión de Android con actualizaciones frecuentes y alto rendimiento en equipos de 100 dólares. En los países pobres el celular es la puerta de entrada a Internet por primera vez y quieren que sea desde minuto 0 con Android.
Google Fit: la respuesta contra Apple Health. Han solucionado muy bien la forma de unir los resultados de los sensores que hay hasta el momento, la mayoría de movimiento, temperatura y pulso, con su sistema. Todo ello sin matar a las aplicaciones actuales, como Endomondo o Runtastic, pero también las que se han comprometido a desarrollar Adidas y Nike, o las pulseras de Jawbone y Fitbit. El usuario no tiene que dar varios pasos para unir la información de estas aplicaciones, sino que se comparten directamente con Fit.
Chromecast: según sus cálculos la televisión se ve una media de cinco horas al día en los hogares de Estados Unidos. Pretenden que las 19 restantes se mantenga conectado a Chromecast, una pequeña llave que va al puerto HDMI. Cuesta unos 500 pesos mexicanos, hasta el momento sólo servía para ver YouTube. Se pueden buscar series con sólo decir su nombre, algo que ya hace su máximo competidor, el Fire TV de Amazon, pero casi triplica el precio.
Chromebook: las computadoras con navegador, y nada más, son llave para entrar en las secundarias y preparatorias del mundo entero. Fáciles de controlar para los profesores, no se rompen, no entran virus, no hay programas que instalar. El precio ronda los cinco mil pesos. Es una manera de imponer Chrome, su navegador, frente a Safari, Firefox o Internet Explorer.
Android Wear: de momento, sólo está en relojes, pero Google ha revelado todo el protocolo para que diferentes prendas con sensores se conecten al smartphone. Un acierto que los tres modelos iniciales, de Samsung, LG y Motorola se pueden sumergir en agua y la batería aguante varios días. También que sean capaces de recibir órdenes orales. Es un primer paso, pero son pasivos. Su éxito o fracaso queda en manos de la imaginación y habilidad de desarrolladores.
Algunos aspectos por debajo de las expectativas:
Los fundadores: ni Larry Page ni Sergey Brin pasaron por el Moscone Center. De ser el centro de atención en ediciones pasadas ahora desaparecieron; el primero, se supone que por los problemas de salud que le han atacado a la voz. El segundo, cada vez más metido en experimentos de interés personal. Google Glass, necedad suya, es un ejemplo. La versión oficial es que quieren menos protagonismo pero para muchos son el alma de Google, algo parecido a la función de gurú que ejercía Steve Jobs en Apple.
Google Glass, un proyecto intermitente: hace dos años fue la gran sorpresa; saltaron en paracaídas y emitieron en las pantallas cómo llegaban al Moscone Center en plena conferencia con sus aparatos (anteojos) puestos. De repente no había en existencia, después eran sólo para desarrolladores. Un buen día cambiaron de modelo, luego las ofrecieron a precio desorbitados.
Google+, una red social prácticamente muerta: en la conferencia de 2013, Vic Gundotra, ya fuera de la empresa, dedicó más de media hora a este proyecto. Oficialmente, no deja de crecer. La realidad es que lo hace debido a la convicción de que ayuda a posicionar el contenido en su buscador y su uso es casi obligatorio para que el resto de los servicios funcionen correctamente.
El hogar, de lado: la compra de Nest se cerró por tres mil 200 millones de dólares. Se explicó que fue debido al costo de hardware y por contar con una amplia cartera de clientes. En 2014 la promesa de avanzar en la integración de Android en el hogar, más allá del ocio en el televisor, ha quedado rota en esta edición de la conferencia. Se queda limitado al control de la temperatura del termostato a través del teléfono celular.
Ni los globos de conexión a Internet, ni los robots (ha comprado siete empresas dedicadas a este campo), tampoco de los satélites para tomar de fotos y video aparecieron. Los proyectos más futuristas y sorprendentes ni se mencionaron. El argumento es claro, no son programas abiertos para desarrolladores externos, pero este hecho, a su vez, da motivos para sospechar y desconfiar de Google. Cada vez más hay un Google privado y otro más público.

E-mail: barrosromo@gmail.com


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