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CONTRADICCIONES DE PAZ EN LA ONU

CONTRADICCIONES DE PAZ EN LA ONU

Sep 24, 2011

El Estado Palestino vive un momento de gran importancia histórica, que marcará el rumbo no sólo de su futuro, sino de la geopolítica mundial.

El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas, solicitó el viernes 23 de septiembre la membresía plena de Naciones Unidas en su discurso ante la Asamblea General del organismo, petición que plantea un choque diplomático directo con Israel y Estados Unidos.

“La hora ha llegado para que mi orgulloso y valiente pueblo, tras décadas de desplazamiento, ocupación colonial y sufrimiento incesante, viva como los otros pueblos de la tierra, en una patria libre y soberana”, declaró el presidente Abbas al entregar la carta de solicitud a Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, durante la 66 Asamblea General del organismo tras más de un minuto ovación, de pie, de la mayoría de las delegaciones diplomáticas presentes en el recinto al iniciar su alocución.

En su discurso ante el Pleno, Abbas indicó que Israel ha destruído los constantes esfuerzos palestinos para lograr la paz debido a su negativa de detener la construcción de asentamientos ilegales israelíes en territorio palestino, así como la instalación constante de puntos de revisión –actualmente hay más de 500 en Cisjordania– dificultando el libre tránsito de los ciudadanos palestinos en su propia tierra.

“Podemos regresar de inmediato a la mesa de negociaciones sobre la base de la legitimidad del Estado palestino; nuestros esfuerzos no están dirigidos a aislar a Israel, sólo queremos que sus asentamientos se consideren ilícitos…”.

“Sacándonos de un territorio ancestral, la potencia ocupante sigue haciendo excavaciones en nuestros sitios sagrados, sigue acosando la ciudad sagrada con asentamientos”, afirmó.

Tal ocupación, recalcó, “continúa reduciendo nuestras fronteras, desafía y socava la posibilidad real de un Estado palestino, y sigue imponiendo una guerra de agresión con la consecuente destrucción de escuelas, hospitales y mezquitas.

Las acciones criminales de los colonos se han intensificado con ataques directos contra nuestro pueblo, contra terrenos agrícolas, y a pesar de nuestras alertas, las autoridades israelíes no han retrocedido en sus propósitos ofensivos”.

“En nombre del pueblo palestino extiendo la mano al pueblo israelí en pos de conciliar la paz (…) hasta ahora el fracaso de las pláticas es culpa de la política colonialista de Israel y de la ocupación militarizada de territorios palestinos”, agregó el presidente Abbas en su discurso de 40 minutos en la ONU.

 

Como respuesta al discurso del presidente Mahmoud Abbas, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, replicó minutos después ante el Pleno de la Asamblea: “La verdad es que Israel quiere la paz, la verdad es que yo quiero la paz. La verdad es que no podemos alcanzar la paz a través de resoluciones de la ONU, sino a través de negociaciones. La verdad es que hasta el momento los palestinos se han negado a negociar… Los extremistas islámicos matan judíos, cristianos y hasta a musulmanes. Lo peor sería que puedan acceder a armas nucleares, y exactamente ésa es la amenaza en Irán”, señaló el dirigente judío sionista; comentarios que sólo sirven para exacerbar a quienes profesan la religión islámica en el mundo, alejado de un discurso auténticamente conciliador.

El intento de Palestina de adquirir su reconocimiento ante las Naciones Unidas, enfrenta importantes obstáculos comenzando con el del gobierno de los Estados Unidos, quien anunció en voz de su presidente, Barack Obama, el pasado miércoles 21 ante las Naciones Unidas: “el compromiso de Estados Unidos con la seguridad de Israel es inconmovible, y nuestra amistad con Israel es profunda y duradera”; y continuó con su descripción de Israel como país “rodeado de vecinos que han librado varias guerras contra él”, cuyos “ciudadanos han muerto por cohetes disparados contra sus casas y atacantes suicidas contra sus autobuses”. Se refirió a Israel como un “país pequeño” en un mundo “en el cual algunos dirigentes de naciones mucho más grandes amenazan con borrarlo del mapa”. Y terminó invocando el Holocausto judío –para no variar– un argumento que sigue manipulando sentimientos y simpatías, ocultando al mismo tiempo, las verdaderas intenciones de ambas naciones, Estados Unidos e Israel.

Días antes de su presencia en la ONU, Obama había declarado que no apoyaría a la causa palestina: “He dicho claramente que si esto llega al Consejo de Seguridad (de la ONU), lo vamos a objetar enérgicamente, precisamente porque creemos que será contraproducente, porque no creemos que vaya a conducir al resultado que queremos, que es una solución de dos Estados”.

“La situación no cambiará hasta que palestinos e israelíes se sienten a negociar para resolver todos los temas pendientes del conflicto”, señaló.

Tradicionalmente, la Casa Blanca protegió a Israel y su política expansionista en el Oriente Medio usando su poder de veto en el marco del Consejo de Seguridad en contra de la opinión de la mayoría de los estados (cubadebate.cu, 13/sept./2011).

Para el actual ocupante de la Casa Blanca, Barack Obama, el delicado tema del inacabable conflicto palestino-israelí, puede resultarle una molesta piedra en el zapato en su camino a la reelección en noviembre del 2012.

El Comité de Asuntos Públicos Americano Israelí (AIPAC por sus siglas en inglés) ha declarado en días recientes, su rechazo hacia las intenciones del Estado Palestino de solicitar ante el Pleno del Consejo de las Naciones Unidas, el reconocimiento de Palestina como nación con derechos legítimos y formar parte de este organismo internacional.

El AIPAC es el más prominente de los grupos de cabildeo –y de presión– pro-Israel en Estados Unidos. Aunque en sus inicios se concentró en el Congreso estadounidense, fue durante la administración de George W. Bush, que desvió su atención hacia el Ejecutivo. Desde entonces, altos oficiales del Gobierno estadounidense, creen y declaran que el apoyo a Israel debe ser la prioridad y el eje sobre el cual se articule la política exterior en Medio Oriente.

AIPAC tiene más de 100 mil miembros y, su influencia, especialmente en el Congreso, viene en parte de su habilidad para reunir dinero en un amplio rango de distritos para procesos electorales –y actores– específicos. Los miembros y directivos de AIPAC son judío-americanos y, por no recibir donaciones directas de Israel ni tener contrato alguno –todo esto en apariencia, claro– no se les exige su registro como lobby para Israel, cosa que les da una mayor libertad de movimiento.

Durante décadas, AIPAC ha asumido un importante rol como conducto entre Israel y el Gobierno estadounidense de manera informal –y secreta– para la conducción de las políticas hacia ese país.

En años recientes, se ha visto bajo el escrutinio público, desde el arresto, en el 2005, de dos de sus miembros, bajo el cargo de espionaje.

Barack Obama, tiene una importante deuda con este grupo de poder pro-israelí, contribuyentes de su campaña y su carrera política, razón por las que está obligado a seguir las directrices que desde Jerusalén mandan; y no será distinto en este nuevo intento de Palestina ante las Naciones Unidas, en las que Obama usará su poder de veto para impedir que se reconozca a ese Estado como una nación con plenas facultades y derechos, asunto que calentará los ánimos entre Estados Unidos y sus aliados árabes, ya que con el declarado apoyo de Turquía, Irán y Egipto a los palestinos –entre muchos otros–, el presidente estadounidense se encontrará con escenarios geopolíticos mucho más complejos, sobre todo ahora, que busca el consenso internacional y de su país, para reelegirse en 2012.

Parece que todo lo que el presidente Barack Obama hace, sigue acelerando su estrepitosa caída en las simpatías y preferencias entre sus conciudadanos, y no sólo eso, sino hacia dentro de su partido, el Demócrata. En realidad, no le queda mucho por hacer…es una derrota política anticipadamente anunciada. No hay más.

 

E-mail: albertogomez.consultor@gmail.com