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CRÍTICA CONSTRUCTIVA | Libertad de creencia

CRÍTICA CONSTRUCTIVA | Libertad de creencia

Nov 26, 2016

La libertad de creencia es la libertad que cada individuo goza de creer en lo que bien le plazca, siempre y cuando no contravenga las Leyes ni sus ordenamientos. Nadie en nuestro país debe ser obligado ni obligar a nadie a creer en algo o en alguien.

Aquel capítulo sangriento y penoso de la Santa Inquisición en México, que inició desde los primeros momentos en que los españoles pisaron este continente, y que por la fuerza y las armas doblegaron a un pueblo que gozaba de sus propias creencias, ritos y tradiciones, no se puede repetir por ninguna causa, antes bien, ante cualquier atentado a la libertad de creencia se debe ser tajante, no tolerar ningún acto que violente este derecho.

El ser humano es un ser integral, compuesto por un cuerpo físico y por un cuerpo, que muchos creen, es espiritual. De hecho esto último es parte de esa libertad de creencia de la que gozan o gozamos quienes creemos en algo supremo.

En México, la lucha ha dejado sangre, sacrificios, muertes, historias vergonzosas para la patria nuestra, sin embargo, muchos escarnios fueron sepultados con las Leyes de Reforma y la lucha de Benito Juárez, quien defendió el Estado laico y las libertades individuales como luchas supremas.

Soy creyente de que la práctica personal y voluntaria de alguna costumbre o tradición acrecienta el sentido de pertenencia y de identidad de un individuo en una comunidad o territorio, soy promovente de actividades sociales en las colonias y comunas puesto que esto ayuda a combatir la delincuencia, la inseguridad y fortalece la integración y cohesión social entre la personas.

En nuestro país, la diversidad religiosa es una realidad, y mantenerse fiel a las doctrinas religiosas por razones de conciencia, es lo que le da fortaleza a una religión.

Sin embargo, en ocasiones dentro de los planteles escolares se pretende incluir festividades, actividades o acciones meramente religiosas a los educandos, que cabe destacar no profesan la religión que se imparte, además se les coacciona de manera académica para que se adhieran a determinadas costumbres, que se contraponen a sus creencias. La discriminación por practicar una doctrina religiosa es grave, ya que afecta a la persona en sus convicciones más íntimas y trascendentes. Estas actitudes y prácticas son segregacionistas y violatorias de la ley en el ejercicio de un Estado laico, y ocasionan la fragmentación comunitaria, que no aporta a la convivencia, a la paz social ni al reconocimiento de una sociedad cada vez más plural en distintos ámbitos.

Estoy de acuerdo que los educandos deben tener un bagaje cultural, el cual debe de ir encaminado a dar contenidos de carácter teórico, pero sin menoscabar la libertad de profesar una doctrina religiosa en relación con el Sistema Educativo Nacional.

En los Estados Unidos Mexicanos está prohibida toda discriminación motivada por la religión o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas (Artículo 1°, párrafo quinto de la Carta Magna).

El recibir educación es un derecho que debe tender al respeto a los derechos humanos y el establecimiento de la igualdad. Dicha educación debe ser laica y, por lo tanto, se mantendrá ajena a cualquier doctrina religiosa y luchará contra los fanatismos y los prejuicios. (Artículo 3° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos).

La educación que imparte el Estado debe ser laica y, por lo tanto, mantenerse por completo ajena a cualquier doctrina religiosa (artículo 5 de la Ley General de Educación, que reglamenta el artículo 3 constitucional, decreta lo siguiente).

El Estado laico debe preservar en su ordenamiento jurídico una posición que, considerando la variedad de opiniones existentes, practique una rigurosa neutralidad en materia de doctrina religiosa.

De tal suerte que la libertad religiosa es un derecho personal, no una obligación masiva ni que se pueda imponer a alguien, mucho menos en planteles educativos por parte de los educadores.

El problema que nos ocupa, si bien podría considerarse como individual, se ha convertido en colectivo, ya que es una realidad que existe, pero que poca atención ha merecido en el ámbito legislativo, y que bajo ninguna circunstancia es justificable, y nos referimos a la discriminación por profesar una doctrina religiosa en los planteles educativos, ya sea se experimente de manera directa o indirectamente.

Por eso he propuesto que al interior de los planteles escolares no se realicen actividades que tengan relación o favorezcan a una doctrina religiosa en particular, y que no esté dentro del plan de estudios. Lo anterior no es actualmente sancionado, aunque sí está considerada la falta, por eso considero que es bueno legislar la sanción, no el acto, reitero, este último ya existe en diversos ordenamientos federales y locales.

Como sociedad nos falta mucho aprender y respetar las ideas contrarias, nos falta el alto debate, por eso mi Crítica Constructiva va a favor de la libertad religiosa, en el ideal de que cada persona profese la religión o idea que bien le plazca, no la que indirecta o directamente el Estado permita imponer.

MAP Jonadab Martínez García
Diputado Federal
@jonadabmartinez