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CRÓNICA PÚBLICA | Rumbo a una ciudad más amable

CRÓNICA PÚBLICA | Rumbo a una ciudad más amable

Dic 12, 2015

Todos queremos tener una mejor ciudad, con mejores servicios, con vialidades ágiles, con calles limpias, seguras y sin baches, donde podamos caminar con la seguridad y no ser asaltados o robados. Todo eso es posible, se está demostrando que se puede lograr con voluntad política, trabajo y determinación pero es necesario un cambio estructural de forma y fondo en la materia para así poder generar los cambios necesarios que nos lleven a ser la ciudad que queremos para nosotros y nuestros hijos.

En las últimas semanas hemos sido testigos de cambios en la ciudad, de forma que con la aplicación correcta del reglamento se reflejan grandes resultados, llevándonos a la ciudad que merecemos, aunque también debemos reconocer que todos nosotros en algún grado infringimos algún reglamento municipal, leyes de tránsito o simplemente reglas básicas de convivencia.

Es cierto que si todos cumpliéramos esas reglas básicas de convivencia, respetáramos el reglamento municipal (que muchas veces desconocemos) o simplemente tuviéramos la intención por hacer las cosas bien y no saltarnos las cosas por comodidad podríamos lograr una mejor convivencia entre terceros y así una ciudad más amable. La realidad es que no es así, nos falta cambiar la mentalidad.

La ciudad de a poco va teniendo problemas naturales: tráfico, inseguridad, ambulantaje, etcétera. Estamos en crecimiento constante y continuo, pero ¿cómo sería todo si la forma de pensar de nosotros, los ciudadanos, fuera distinta? Todo cambiaría si tuviéramos el hábito de separar la basura y reciclarla, los beneficios y ahorros serían notables no sólo en ecología sino en economía para cada familia. Todo sería distinto si tuviéramos una mejor cultura vial, si respetáramos a peatones, ciclistas, discapacitados, automovilistas y camiones, si el respeto entre todos fuera mutuo, apegado a la mínima lógica de convivencia para compartir la vía de forma segura. Los resultados del día a día serían otros y los accidentes casi nulos así como los congestionamientos viales, la invasión de banquetas y demás conflictos derivados de la movilidad.

Es necesario que cambiemos nuestra forma de pensar para lograr la ciudad que queremos, una ciudad más amable, no una ciudad donde tenemos que cuidarnos constantemente de

todos y de todo, donde el agandalle es la ley que seguimos, donde las normas básicas de convivencia y respeto se van perdiendo volviendo difícil el poder vivir tranquilos en una ciudad que no sabemos en qué momento de su corta historia todo se nos fue por un tubo y permitimos que las condiciones de vida fueran distintas a las que tuvimos como cuando fuimos niños. Por desgracia estamos acostumbrados a ser sancionados, multados y castigados preferimos poner una mica que tape nuestras placas a disminuir la velocidad y respetar el reglamento de tránsito, cuando lo ideal sería ser justos y apegarnos a la ley, no sentirnos orgullosos de evadir la ley de las formas más absurdas que sólo demuestran el poco nivel educativo y cultural que se ha adquirido. Estoy convencido que en esta ciudad somos más los buenos, siempre lo digo, que en tiempos de crisis e incertidumbre logramos unirnos y salir adelante apoyándonos, pero esa misma solidaridad es necesario que la tengamos todos los días, siempre y no sólo en tiempos de crisis o incertidumbre, no perder la amabilidad de ceder el paso y ayudar al que tenemos al lado.

La dinámica de la ciudad debe cambiar pero eso sólo será posible si todos nosotros aportamos algo, no una vez, sino siempre en cada día en cada acción de nuestra vida diaria, no esperar a ser sancionados por alguna autoridad por incumplir algún reglamento o violar la ley, necesitamos ser un buen ejemplo para nuestros semejantes pero sobre todo para nuestros hijos que esperan lo mejor de nosotros.

No todo se soluciona con ciclovías o parques caninos, requerimos mejores condiciones para nuestros niños y ancianos, pero antes de eso requerimos ser mejores ciudadanos y personas amables, con conciencia y compromiso social con el único interés de mejorar las condiciones de vida de la ciudad, bien dicen que el que recibe est

á obligado a dar, el que agradece siempre será reconocido, nuestra ciudad está creciendo y de nosotros depende que sea un lugar digno y confortable para vivir o una ciudad donde impere el caos y la anarquía siempre cuidándonos de todos en cada momento.

Consultor y Analista Político
facebook; Alberto Tejeda