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CUIDEMOS GUADALAJARA

La pasada semana, cómo se temía, nos pudimos percatar del poder de desestabilización que pueden lograr los grupos criminales, cuando se lo proponen. La noche del pasado martes primero de febrero se presentaron cuando menos ocho acciones articuladas en la Zona Metropolitana de Guadalajara, impulsadas por uno de los grupos delictivos que han sido afectados por el accionar de nuestras fuerzas de seguridad.

Los narco-bloqueos con quema de camiones del transporte público, de vehículos de particulares, de ataques a un cuartel de la Policía, con lanzamiento de granadas y bombas molotov, generaron psicosis y temor entre la población. Fue el gran tema de la semana. Pero lo más relevante es que aquello que veíamos propio de otras ciudades, como Monterrey –los narco-bloqueos– han comenzado a aparecer aquí, como parte de sucesos planeados, articulados y ejecutados.

De todo este operativo de parte de los grupos, evidentemente cuidaron no dañar a personas. El saldo final fue de cero pérdida de vidas, aunque hubo cuando menos una mujer que se opuso a que le despojaran de su auto y resultó herida sin estar en peligro su vida.

Evidentemente, estos grupos delictivos cuidaron que no hubiera muertes porque si esa hubiera sido su pretensión, el saldo sangriento sería el elemento más destacado.

¿Qué perseguían este grupo delictivo con este ataque sorpresa? Tanto el secretario General de Gobierno, Fernando Guzmán, como el secretario de Seguridad del Estado, Luis Carlos Nájera, expresaron que previamente habían recibido amenazas, exigiendo la liberación de dos sujetos detenidos ese martes primero y que pertenecen al llamado Cártel de la Resistencia. Las amenazas las cumplieron.

Las reacciones del Gobierno

Al día siguiente se reunió el gabinete de seguridad en Casa Jalisco encabezada por el gobernador del Estado, Emilio González Márquez, para establecer la coordinación y el plan de acción entre todos. Asimismo, el gobernador anunció acciones concretas a realizar y que es reforzar los cuerpos de seguridad. Es muy positivo que nadie haya regateado participación y coordinación. Gobernador, secretarios y alcaldes por fin hablaron un mismo idioma. Un acuerdo importante es que haya mando único cuando se registre estado de emergencia y que estará bajo la dirección del secretario de Seguridad el Estado, Luis Carlos Nájera.

Hasta antes de estos sucesos habíamos visto una especie de Torre de Babel entre la gente del Gobierno en torno al tema de la seguridad. Por un lado, recriminaciones de unos contra otros y poco o nada hacían para trabajar contra el enemigo común que es la delincuencia.

El Gobernador se reunió al mismo tiempo con los coordinadores de las fracciones legislativas del Congreso del Estado, a quienes les pidió apoyo para lograr un crédito que se canalizará a reforzar a las policías.

La reacción de la sociedad civil

Por otro lado, la sociedad civil se hizo presente y a través de dirigentes de organismos civiles tomaron la calle, entre ellos grupos de estudiantes del ITESO, universidad que va a la vanguardia en cuanto a impulso a la participación ciudadana y luchas sociales, a diferencia de la Universidad de Guadalajara, que más bien privilegia luchas de carácter político y de especial interés del Grupo UdeG.

La sociedad en sus proclamas quiere paz, busca tranquilidad y teme llegar a grados de violencia tan terribles como los de Monterrey. Esa primera manifestación en la que presentan una serie de proclamas, como exigirles al Congreso del Estado que aprueben una serie de reformas jurídicas para dotar de mayores herramientas al Estado en el combate al crimen y la coordinación entre las policías.

A la Procuraduría General de Justicia se le pide que haga su trabajo con averiguaciones y expedientes bien armados y no hechos para que los delincuentes los libere el juez.

El sector empresarial a su vez, solicita al Poder Judicial actúe con responsabilidad de manera rápida y expedita.

Una plaza en disputa

Está claro que esta violencia es desatada por la disputa de la plaza de parte de los cárteles. La zona metropolitana con sus cerca de cinco millones de habitantes representa el segundo mercado de consumo de droga más importante del país, después del Distrito Federal. Ese es el fondo y por eso se están matando.

¿Qué sorpresas nos deparan en los próximos días? No sabemos, pero podríamos presuponer que la violencia irá subiendo de tono. ¿Alcanzará la violencia y los narco-bloqueos los niveles de Monterrey?  No tenemos la respuesta y creo que nadie en este momento. Esperemos que no.