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De Frente al Poder: Alfaro, ¿multiplicar o dividir?

De Frente al Poder: Alfaro, ¿multiplicar o dividir?

Sep 15, 2018

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Por Óscar Ábrego //

Que nadie se sorprenda ni se asuste, en el juego del poder las fichas se mueven –o parecen moverse- de manera constante y en ocasiones de modo impredecible. Así es la política. Lo que en principio se supone imposible, al final ocurre de forma inesperada.

Por eso la fotografía en la que posa sonriente Enrique Alfaro con Andrés Manuel López Obrador, no tiene porqué extrañar a nadie. En una época en que la percepción suele vencer a la realidad, debido a la influencia de las tecnologías de la información, el análisis de los hechos debe hacerse con mucho cuidado.

Es en esta tesitura que tenemos que ser claros; un primer reencuentro entre López Obrador y Enrique Alfaro, no representa ninguna victoria para éste, ni derrota alguna para Carlos Lomelí. Más aún, ni siquiera puede suponerse que el hecho de que Andrés Manuel haya aceptado tomarse una fotografía al lado del gobernador electo de Jalisco sugiera perdón y olvido.

Y es que el próximo presidente de la República está en lo suyo, no puede darse el lujo de enviar ningún tipo de mensaje belicoso a una sociedad jalisciense cansada de cualquier expresión de violencia. Es decir, él se comporta a la altura de la exigencia y expectativa ciudadana.

Así las cosas, por supuesto que no será la primera ni la última foto en la que aparezca con quien gobernará la entidad a partir del 6 de diciembre. Sería una locura creer lo contrario.

Ahora bien, en el marco de lo anterior, hoy se sabe que la estrategia de Enrique Alfaro tiene como propósito ejecutar una carambola de dos bandas. El problema es que le está fallando el toque. Y me explico.

Luego de las reuniones sostenidas con AMLO y con quien será el Secretario de Comunicaciones y Transportes, lanzó dos mensajes vía twitter que no cayeron nada bien al presidente electo ni al propio Javier Jiménez Espirú. Mientras que por un lado festejó que su relación con López Obrador avanzaba sin intermediarios, por otro, en clara alusión a Lomelí Bolaños, lo descalificaba por el tema de la probable construcción de un aeropuerto en Tala.

Ya mejor no les cuento la cara que puso el secretario cuando se enteró que cierto personaje dijo en una entrevista que harían un aeropuerto en Tala; y lo peor es que hay medios que siguen dándole espacios para decir barbaridades, ni hablar, mañana de regreso a seguirle”, dijo.

De hecho en su primer círculo, hubo quien se molestó por el envío de estos tweets al considerarlos que estaban de más y por ende absolutamente innecesarios.

Pero bien, las dos bandas que busca Alfaro están orientadas a evitar que Carlos Lomelí se convierta en delegado de Programas Integrales de Desarrollo del gobierno federal, y a encontrar un buen pretexto para desmarcarse del jefe político de la Universidad de Guadalajara, Raúl Padilla.

Pero sobre este plan, y como decíamos en la colonia que crecí, para Enrique hay una buena, una mala y otra quién sabe.

La buena, es que todas las señales apuntan a que Andrés Manuel López Obrador cumplirá su promesa y mantendrá, incluso con él, una actitud republicana y demócrata, lo que significa que en el juego de la política no recibirá golpes bajos ni saldrán cartas bajo la manga.

La mala, es que el contacto de confianza para AMLO con Jalisco será Carlos Lomelí Bolaños, a quien no ve como intermediario, sino como el operador estratégico del proyecto de nación en nuestra entidad, por lo tanto, su posición será innegociable e inamovible.

Y la otra quién sabe, es que no se ve en el horizonte cercano que Raúl Padilla deje de ser uno de los actores jaliscienses de mayor influencia en la arena política de México, por lo que será difícil que sus cercanos tengan en mente traicionarlo para adherirse a su causa.

Así pues, me parece que Alfaro Ramírez está ante una gran oportunidad. Al igual que lo está haciendo nuestro próximo presidente, puede convertirse en un agente para la conciliación, no para la confrontación.

Por eso, en lo personal, hago votos para que Enrique comprenda que su responsabilidad venidera consiste en sumar para multiplicar, y no en restar para dividir.

Óscar Ábrego, es empresario, inversionista, escritor best seller y rector fundador de la UNIFEL México.


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