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De Frente al Poder: AMLO y el otro rostro del sistema

De Frente al Poder: AMLO y el otro rostro del sistema

Jun 3, 2018

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Por Óscar Ábrego //

Yo no creo que Andrés Manuel represente el anti-sistema; si así fuera, no atestiguaríamos candidaturas morenistas como las de Napoleón Gómez Orrutia, Néstora Salgado o de Cuauhtémoc Blanco, por citar algunos ejemplos.

Sin embargo, López Obrador abandera las causas de uno de los tantos rostros que tiene nuestro sistema. Es esa otra cara con gesto de rencor y hartazgo. Se trata de esa gran parte del todo, que está consciente de que AMLO no representa el cambio profundo y verdadero que requiere el país, pero que significa la posibilidad de que a través de él se cobre venganza contra los saqueadores y delincuentes de siempre.

El candidato de la Coalición Juntos Haremos Historia es la viva imagen del México terco y cansado; pero que no por ello, va a dejar pasar la oportunidad de castigar con su voto a los ineptos que posan en las fotografías del poder público y privado.

Así pues, claro que el abanderado de Morena no significa la esperanza de la gran transformación nacional; sin embargo, sí es el hombre mediante el cual un buen porcentaje de electores quiere mostrar esa otra cara con expresión de hastío.

Si un sistema es el conjunto de normas y procedimientos que regulan el funcionamiento de un grupo o colectividad, entonces no hay duda de que Andrés Manuel López Obrador es producto del peculiar sistema mexicano. Este candidato presidencial es también resultado de un modelo político y social que expone facciones extremas; unas maquilladas con la opulencia y otras fisuradas por la miseria.

Es por eso que yo no coincido con quienes sostienen que AMLO es la expresión contraria a Ricardo Anaya o José Antonio Meade. En realidad, es sólo otra versión de ellos. Nuestra configuración histórico-partidista así lo ha concebido desde hace muchas décadas. Los tres se gestaron en la misma matriz.

Ahora bien, bajo esta premisa, ¿entonces cuál es el desafío más importante de López Obrador? Creo que consiste en poner fin al mismo sistema del que él forma parte. ¿Cómo hacerlo? Rediseñando el modelo estructural del poder político en México.

Por supuesto que la tarea es monumental y que no bastará un sexenio para lograrlo; sin embargo, si es real que Andrés Manuel desea trascender en la historia como uno de los mejores presidentes, entonces tendrá que asumir el compromiso de romper con los modos y las formas de gobernar. No bastará con aplicar políticas de austeridad y de combate a la corrupción e impunidad. Se necesitará mucho más. Reconvertir la cultura de la violencia y contener el brutal rezago educativo en un mundo cada vez más tecnológico, no es cosa menor. En términos coloquiales, podemos decir que deberá coordinar la construcción de un nuevo edificio sobre otra plataforma.

Todo parece indicar que López Obrador, luego de tres procesos electorales, por fin alcanzará su obsesivo sueño de sentarse en la silla presidencial. Sólo por eso no podemos acusarlo de falto de voluntad y tenacidad, por el contrario, como candidato ha roto todos los récords. Estamos a punto de saber, si se alza con la victoria el próximo 1 de julio, si cumplirá la promesa de encabezar un gobierno diferente, muy distinto a lo que hasta hoy hemos padecido la gran mayoría de los mexicanos.


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