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De Frente al Poder: Del movimiento de Alfaro al rompimiento de Uribe

De Frente al Poder: Del movimiento de Alfaro al rompimiento de Uribe

Feb 12, 2018

Por Óscar Abrego de León //

Dejemos de lado los eufemismos. El movimiento naranja que encabeza Enrique Alfaro no sufre absolutamente nada con el rompimiento de Alberto Uribe. Más aún, la adhesión del aún alcalde de Tlajomulco al proyecto de AMLO, significa un alivio para el compacto círculo que rodea al precandidato.

En lo personal, la verdadera noticia no es que haya habido una fractura en donde siempre hubo fisuras; más bien, la nota se centra justo en el hecho de que Uribe se vaya a coordinar en Jalisco la campaña de López Obrador. Ese es el quid del asunto.

Habrá que recordar, sobre todo en los años recientes, que Alberto marcó una distancia muy evidente no sólo con el líder del partido Movimiento Ciudadano, sino con todo aquel que admitía su abierta simpatía por Alfaro Ramírez; su lucha por convencer a políticos y comunicadores de que él es mucho mejor operador, y más eficiente, que el alcalde con licencia de Guadalajara, al final, no le arrojó los frutos esperados. Lamentablemente para su causa, poco a poco fue perdiendo amigos y confiabilidad entre propios y extraños.

Las cosas se pusieron peor cuando el primer cuadro de asesores y colaboradores de Enrique Alfaro, se enteró de que Uribe patrocinaba notas en su contra. Y aunque nunca lograron comprobarlo, a partir de ese instante –hace casi dos años- el mismo Alfaro Ramírez pidió a sus cercanos tener mucha cautela y evitar a toda costa su reelección en Tlajomulco.

Uribe Camacho jamás se rindió, por el contrario, hizo cada vez más notorias sus diferencias con Alfaro. En los corrillos políticos y periodísticos siempre flotó una legítima interrogante: “¿Por qué Alberto Uribe le tiene tanto desprecio a Enrique Alfaro?” Por supuesto que la pregunta tiene bases profundas, puesto que nunca hubiera alcanzado la presidencia municipal sin el trabajo previo de Alfaro y el respaldo de Ismael del Toro.

¿Qué sigue en el escenario político de Alberto Uribe? Todo parece indicar que será nadar contra corriente. Coordinar la campaña de Andrés Manuel en Jalisco no es una encomienda sencilla; no lo es porque aunque llega con el cobijo de Marcelo Ebrard, muchos morenistas en la entidad lo miran con recelo e incomodidad.

Si bien es cierto que Uribe maneja con pericia las relaciones políticas, también es verdad que los cercanos a AMLO en Jalisco lo sienten muy ajeno al lopezobradorismo. Planteado de otro modo, lo consideran un intruso, por decir lo menos.

Mi primera impresión es que Alberto Uribe tomó una decisión valiente pero equivocada. Valerosa porque no es fácil enfrentar el futuro de manera casi solitaria y siendo calificado como un traidor, principalmente por el grupo que lo impulsó a consumar uno de sus más intensos sueños: ser alcalde.

Y errónea porque se mete a jugar en un equipo que no simpatiza con él -ni con su pasado ni su presente-; pronto se dará cuenta no basta con haber negociado con las cúpulas de MORENA. De seguro tendrá muchas dificultades para construir un proyecto propio en dicho partido. Entenderá, a fuerza de golpes y desencuentros, que en el Partido Movimiento de Regeneración Nacional, la lógica del poder es muy distinta a la que él ha entendido, ostentado y degustado.

En verdad hago votos para que le vaya bien. Le deseo suerte, porque la suerte en la política como en la vida, cada quien se la construye; pero también, cada quien se la destruye.

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