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DE FRENTE AL PODER: EL GRUPÚSCULO

DE FRENTE AL PODER: EL GRUPÚSCULO

Feb 4, 2012

Lo recuerdo con toda claridad. En febrero del año 2008, tras 10 meses de haber tomado la dirección de Radio Universidad, decidí renunciar. ¿El motivo? No pude más con la cultura laboral de traición, mediocridad, sumisión y terror impuesta por un funcionario universitario de tercer nivel (tercer nivel en todos los sentidos). Obvio, como opera en estos casos, tenía que anunciarlo a mi jefe inmediato, David “El Negro” Guerrero (q.e.p.d.). Se lo comenté a puerta cerrada en la que fue mi oficina.

 

– ¿Pero Ábrego, cómo vas a renunciar a un puesto como el que tienes, con un sueldazo de 30 mil pesos? –me preguntó desconcertado–.

– Por una sencilla razón, ustedes miran al mundo desde la Universidad de Guadalajara, y yo estoy acostumbrado a ver a la Universidad de Guadalajara desde el mundo.

 

De mi paso como directivo en la llamada Máxima Casa de Estudios, sólo gané dos cosas: Mi actual amistad con Carlos Ramírez Powell y Alicia Caldera, y la experiencia de haber conocido la miseria humana muy de cerca. Es justo escribirlo, dicha renuncia ha sido una de las mejores determinaciones que he tomado en la vida. Lo anterior me lleva a reflexionar sobre lo que le sucede al denominado Grupo (para mí, Grupúsculo) Universidad.

 

Tras haber sufrido varios ataques fallidos, esta camarilla (conjunto de personas que ejercen subrepticiamente influencia en los asuntos del Estado), vive uno de sus episodios más complicados. Y esto se explica de un modo muy simple: Mientras que la Universidad de Guadalajara no cambia, el mundo sigue evolucionando. Y con esta evolución, han nacido nuevos liderazgos como producto de una sociedad que exige cuentas claras y más respeto a la inteligencia colectiva.

 

Me parece que el gran problema que hoy sufre este Grupúsculo es el del estancamiento. Quieren seguir jugando con reglas obsoletas del poder. Peor aún, pretenden seguir imponiendo sus condiciones en medio de exigencias sociales que van más allá de los apetitos personales o de micro grupos empoderados.

 

Este pequeño conglomerado se aburguesó, se volvió lento y soberbio, está perdiendo el “toque”. Pero no es todo, está envejeciendo. Por ello es que su época de oro está próxima a convertirse en un capítulo más de la historia de Jalisco, porque su subsistencia se ha basado en la negociación que privilegia el interés particular y no el del bien común.

 

¿Cuánto tiempo le queda? Es difícil saberlo, pero el pasado nos dice que este tipo de agrupaciones, acostumbradas a regurgitar las sobras o a comportarse como perritos adiestrados que reaccionan al premio y al castigo, acumulan tal resentimiento entre unos y otros, que el momento de la gran traición, seguramente, llegará más temprano que tarde.

 

* Empresario y periodista

Twitter: oscarabrego1968