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De Frente al Poder: Jorge Aristóteles y el juicio de la historia

De Frente al Poder: Jorge Aristóteles y el juicio de la historia

Feb 5, 2018

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Por Óscar Abrego de León //

Lamento que Jorge Aristóteles haya iniciado la cuenta regresiva para el cierre de su gobierno. En lo personal, creo que si hubiese comenzado como termina, Jalisco estaría en mucho mejores condiciones que hoy.  

Me queda claro que los hubiera no existen; sin embargo, lo que sí resulta evidente es que Sandoval Díaz ha experimentado un proceso de maduración que pocas veces se observa en la política nacional. Sólo un radical o un necio, no podría aceptar que Aristóteles es feliz con lo que hace: gobernar.  

Por supuesto que el juicio de la historia siempre coloca a cada quien en su lugar, y más cuando se trata de un personaje del poder público. Eso, sin duda, también le ocurrirá a Aristóteles.  

De cualquier manera, y más allá de los claros y los oscuros de su gestión, hay algo innegable en la persona del actual mandatario, y es que el poder no lo hizo perder el equilibro mental ni emocional. En un Jalisco plagado de políticos ansiosos y embrutecidos por el poder, Jorge Aristóteles marca la diferencia y la distancia. Quienes hemos tenido trato con él, lo único que podemos afirmar es que sabe guardar la sencillez y el respeto aún en los momentos más incómodos.     

Por supuesto que de ninguna manera pretendo insinuar que bajo su mandato Jalisco vivió una transformación profunda. Y claro que tampoco ignoro los grandes pendientes relativos al abasto del agua, la impunidad, el evidente y sospechoso enriquecimiento de algunos de sus colaboradores o la brutal inseguridad que padecemos –por citar sólo algunos ejemplos- que se han dado bajo su administración; sin embargo, en lo que sí deseo poner el acento, -porque lo considero justo- es que en un mundo y un país en el que la clase política y la mayoría de sus actores asumen una posición arrogante, soberbia e intolerante, el estilo y personalidad de Aristóteles Sandoval es de apreciarse. 

Por eso soy de los que piensa que si no nos aguarda alguna sorpresa, Aristóteles Sandoval pasará a la historia como el gobernante que logró sortear con cierto éxito las grotescas fantasías del poder y que la evaluación final que haremos con el correr del tiempo sobre su gobierno, será siempre más positiva que negativa. 

A diferencia de sus antecesores, jamás se le miró con los ojos desorbitados ni con ínfulas de hombre inmortal. No hay evidencia de borracheras incontrolables, berrinches o arrebatos paranoicos. Que yo recuerde, nunca se le vio ostentoso ni hay registro de habérsele escuchado escupir vulgaridades en público o lanzar improperios contra algún adversario ideológico. Y vaya que esto es muy difícil de evitar en medio de toda la vanidad y banalidad que arropa a los hombres del poder en México.   

Hay que destacar que en el último tramo de su gobierno, se acercó a la gente de modo sencillo y cordial; pudo hacerlo siempre con una sonrisa y la mano extendida, cosa casi imposible de atestiguar en otras entidades. Si los selfies develan en algún sentido la personalidad de alguien, entones Aris es un hombre en plenitud. 

No lo sé de cierto porque no soy pitoniso, sin embargo, algo me dice que muy pronto habremos de recordar con nostalgia a Jorge Aristóteles, no sólo porque resultó ser –de frente al drama nacional- un buen gobernante, sino también, por haber sido un gobernador  sensible, tolerante y dispuesto a la gobernanza.  

Ante ello, no puedo evitar que mi lado pesimista me imponga una reflexión final: quizás no volvamos a ver un gobernador jalisciense, que en las encuestas, sea el mejor evaluado del país.      

          


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