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DE FRENTE AL PODER: LOS RETOS DE ARISTÓTELES

DE FRENTE AL PODER: LOS RETOS DE ARISTÓTELES

Ene 21, 2012

Óscar Ábrego de León

Nadie lo duda en este momento: Jorge Aristóteles tiene amplias posibilidades de ser el próximo gobernador de Jalisco. Sin embargo hay que plasmar una serie de retos que el abanderado priísta debe considerar (y sortear) para evitar llevarse una sorpresa electoral como la sufrida por Jorge Arana y Arturo Zamora.

 

En primer lugar, Jorge debe asumir el control no sólo de su propia campaña, sino del partido; esta necesidad tiene una explicación fundamental en la teoría del liderazgo: El poder de decisión no puede compartirse si antes no se ha consolidado un acuerdo. Es así que se explica la rebelión de Héctor Vielma y la incertidumbre de la militancia en medio de las indefiniciones e imposiciones de su partido.

 

Pero por si fuera poco, Aristóteles, más allá de la amistad que lo une a Rafael González Pimienta, tendría que aceptar que éste no se ha significado por ser un liderazgo sólido o cohesionador. En la medida en que no posea toda la facultad de negociación, los distintos actores del PRI buscarán salvaguardar sus proyectos personales (incluso en otros partidos), más que el que hoy encabeza el propio Aristóteles Sandoval.

 

Otro reto –mayor– es que Jorge Aristóteles debe atender una premisa básica: Las campañas políticas se hacen con estrategas, no con amigos. No aplicar este principio hasta sus últimas consecuencias fue el gran error de Arana y de Zamora. Lo sé porque de una u otra manera lo viví.

 

En la cultura del Revolucionario Institucional, hay una errónea tendencia a privilegiar la consulta a los cuates y a los grupos de poder con los que se quiere quedar bien. Esto no sólo demerita la contundencia de una estrategia, sino que acota al candidato y lo distancia de personajes influyentes, limitando su visión a ocurrencias o planes de alta vulnerabilidad.

 

Sobre este tema, a Jorge le vendría muy bien instalar “El cuarto de al lado”; es decir, un grupo alterno de asesores, de diversos sectores pero de alto nivel, que sin ningún interés partidista o político, no sólo le digan que es de carne y hueso, sino que sirvan para brindarle un enfoque distinto al que le ofrece su “War room”.

 

La presencia de Enrique Alfaro como abanderado de lo que será un creciente Movimiento Ciudadano, y la capacidad destructiva del PAN en las contiendas electorales, obligan al aspirante tricolor a ponderar paradigmas no utilizados hasta ahora por el PRI a fin de mantener la ventaja en las encuestas. Jorge Aristóteles deberá impedir la intromisión de pseudoempresarios de dudosa reputación y de improvisados o farsantes en el arte de la guerra proselitista. Sandoval Díaz –mi amigo– debe actuar bajo el entendido de que esta elección no es un asunto estatal, sino nacional.

 

 * Es empresario y periodista

E-mail: oscarabrego@sidhecorporativo.com