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De Frente al Poder: Mucho candidato

De Frente al Poder: Mucho candidato

Mar 3, 2012

El martes pasado, Aristóteles Sandoval dio muestra de querer tomar el control de la campaña ante la ineptitud de la dirigencia estatal para dar rumbo y certeza a la militancia priísta. El abanderado del PRI al gobierno del Estado no pudo ser más claro y oportuno: “Pido a todos los dirigentes de mi partido que no les llegue la soberbia, es momento de mucha humildad, de mucha atención, todos son importantes, todos suman y todos deben de tener un reconocimiento a su trabajo y a su capital político”.

 

Los sabios del análisis podrán afirmar que este pronunciamiento es un síntoma de desesperación ante la desbandada de cientos de priístas que están inconformes por la ausencia de espacios para contender el próximo primero de julio; sin embargo yo tengo otra interpretación.

 

El llamado de Sandoval Díaz indica también, que está decidido a poner el ejemplo sobre el ánimo y la actitud que deben privar entre sus correligionarios. Aristóteles parece estar consciente de que muchos candidatos a las diputaciones federales y locales, así como algunos abanderados a alcaldías, ya están festejando el triunfo antes de tiempo. Más aún, con ese mensaje, Aristóteles está diciendo: “Hay que ponernos a trabajar y a hacer labor política, vamos despojándonos de esta arrogancia injustificada”.

 

Lo anterior adquiere sentido cuando se observa que mientras el equipo de Alfaro opera bajo un plan estratégico todos los días para arrebatarle miembros al PRI, hay gente en este partido que acuerda puestos y negocios a nombre del candidato; y en tanto que los operadores de Fernando Guzmán llaman a cada momento a actores empresariales y a líderes de opinión para ponerse a la orden, es prácticamente imposible que los colaboradores de Aristóteles atiendan un telefonema.

 

Así las cosas, e intuitivo como es, Aristóteles Sandoval percibe que su popularidad puede desplomarse si no se convierte en el epicentro de su propia campaña. Sabe que no es momento para atender las mediciones porque una elección se gana con votos, no con encuestas; basta recordar que si algo derrotó al PRI en el pasado fue cuidar a las encuestas y no al votante.

 

Los problemas que enfrenta hoy el PRI no son nada comparado con lo que se avecina. Ni Felipe Calderón ni Emilio González Márquez se tentarán el corazón para hacer trizas la reputación de Enrique Peña y de Aristóteles Sandoval. La experiencia reciente le dice al Revolucionario Institucional que sus candidatos tuvieron todo para ganar, pero que sus equipos hicieron todo lo necesario para perder.

 

En la medida en que Aristóteles Sandoval tome el control de su destino político, es que el PRI podrá retornar a Casa Jalisco; pero antes deberá sentar a todos (candidatos y colaboradores) para leerles la cartilla y retirarlos de la borrachera (literal) en la que se encuentran muchos de ellos. Lo debe hacer, porque hasta ahora, Jorge Aristóteles ha demostrado que es mucho candidato para tan pobre partido.

 

* Empresario y periodista

Twitter: oscarabrego1968