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DE FRENTE AL PODER: Pongamos de moda a la Paz

DE FRENTE AL PODER: Pongamos de moda a la Paz

Jul 27, 2013

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Por Óscar Ábrego de León —-

Comparto mi participación el pasado 17 de julio en el marco de la firma del convenio entre el Gobierno del Estado y la Comisión Nacional para la Paz que preside mi amigo Hiram Valdez.

Amigos y amigas.
Saludo a mi amigo Hiram Valdez así como a todos los miembros del presídium y los asistentes.
Deseo iniciar con algunos fragmentos de mi nuevo libro: “Una nueva conciencia de prosperidad” y que desde la semana pasada está a la venta en México y próximamente en América Latina.
Cito: “Hace algunos años llegué a dos conclusiones.
“Primera: El propósito fundamental de esta experiencia humana es vivir feliz para morir en paz.
“Y segunda: El propósito único es la misión que tenemos por cumplir en esta vida.
“Todos tenemos dos propósitos. Uno es el fundamental y el otro es el único. El segundo hace posible al primero. El fundamental se consuma si se logra el único. Convertirnos en una persona próspera es la razón por la que estamos aquí y ahora. Por eso una de mis actividades profesionales más intensas, pues forma parte del propósito único de mi vida, es promover una nueva conciencia de prosperidad.”
En el subcapítulo denominado “Querer ser un estereotipo” escribo: “Por cierto, al momento en que redacto estas palabras, me entero que al final del sexenio de la presidencia de Felipe Calderón, habrán muerto violentamente en México, a causa del narcotráfico, más de 60 mil personas. ¿No te parece un dato aterrador? Pero lo más dramático es que un gran número de los muertos supusieron que el mundo de las drogas los llevaría a encontrar felicidad y éxito, cuando en realidad sólo apresuraron su llegada a la tumba.
“Los estereotipos pueden ser muy peligrosos. Sabemos que en casi todas las naciones de América la figura del narcotraficante se consolidó como un estereotipo de impunidad y abundancia económica, lo que acerca a una buena cantidad de jóvenes que, tras haber renunciado al propósito único de su vida sin saberlo siquiera, se pierden en una ilusión mortal.”
Lo anterior viene a cuenta porque todo indica que en esta era de las grandes confusiones, muchos optaron por el camino de la violencia, es decir, adoptaron el estereotipo de la maldad.
Un ambiente hostil, en el que imperan el secuestro, el asalto a mano armada, la extorsión o las ejecuciones, no sólo inhibe la competitividad, sino que además impide el desarrollo integral de la persona como un ser espiritual que experimenta una presencia humana.
Tenemos que aceptar que hoy la paz y sus generosas consecuencias están en riesgo; como nunca en la historia de nuestro país, la estabilidad emocional y mental de las familias atraviesa por una etapa crítica y hasta peligrosa. En un entorno en el que ser sicario se volvió una opción, y en el que asesinar se está convirtiendo en una especie de deporte nacional, el reto consiste en recobrar el valor sustantivo de la vida.
Pongamos de moda a la paz para poner en paz a los promotores de la violencia; hagamos de la paz un modo de vida, pues sin paz, la vida ni germina ni evoluciona.
Hagamos pues todo lo necesario para reencontrarnos con el propósito fundamental de esta experiencia humana. A partir del hogar, la escuela, los gobiernos y los medios de comunicación, pactemos un rechazo colectivo a todo aquello que deteriore nuestro tránsito hacia la dignidad y la trascendencia.
Como empresario, conferencista, escritor, comunicador de televisión, pero sobre todo como padre de familia, no puedo estar de acuerdo con el culto a la violencia; me resisto a aceptar que en las calles circulen publicaciones estimulando el gusto por la sangre y el dolor; mucho menos, puedo estar del lado de quienes hacen mofa de la desgracia o la miseria humanas.
Asumamos el compromiso responsable y consciente de formar parte de este movimiento ciudadano de cultura de paz con el propósito de migrar hacia un modelo de convivencia donde se privilegie el amor a la vida, el respeto al prójimo y la construcción de una sociedad próspera.

Al fin y al cabo, la prosperidad es el punto de encuentro entre la felicidad y el éxito; y la prosperidad refleja la luz de la paz.
¡Muchas gracias!

* Empresario y periodista
Twitter: oscarabrego1968

 


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