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DE FRENTE AL PODER: Regresar el respeto a la vida

DE FRENTE AL PODER: Regresar el respeto a la vida

May 18, 2013

Por Óscar Ábrego de León —- 

Los sabiondos de la política sostienen que percepción es realidad. Pues bien, la percepción generalizada de la población es que en la zona metropolita y gran parte del Estado, la inseguridad, la violencia y la impunidad se están saliendo de control.

Los asaltos a mano armada y con exceso de violencia son el común denominador en casi todas las colonias de la metrópoli; que bajen a las señoras de sus camionetas a punta de pistola es una noticia cotidiana; que asesinen a alguien para despojarlo de dinero ya forma parte de la nota roja del día; que los asaltos a cuentahabientes, los secuestros y las extorciones no cesan, es sabido por toda la gente.

Estamos ante una avalancha delincuencial que lejos de ser contenida, ha rebasado a las policías, y no hay políticas públicas que permitan ser optimistas al respecto. Toda vez que la clase política vive en un mundo aparte, donde la vida alegre no coincide con la experiencia de los simples mortales, los pronósticos para que los delitos de bajo impacto disminuyan, se antojan más que pesimistas. 

Pero si bien la autoridad apenas vislumbra la creación de un mando único y la realización de operativos antipandillas, lo cierto es que si la sociedad no reacciona ante la moda violenta que se ha apoderado de miles de jóvenes, no habrá poder humano ni gubernamental que pueda hacerle frente a esta oleada criminal que nos está quitando las calles y la tranquilidad.

¿En qué momento transitamos de una convivencia más o menos cordial, a una relación tensa y agresiva? ¿A partir de qué fecha la vida de una persona comenzó a costar mil, dos mil o tres mil pesos? ¿En qué episodio de nuestra historia nacional gran parte de nuestra juventud consideró la posibilidad de volverse sicario en lugar de optar por una vida productiva? ¿Qué fue lo que nos pasó?

Es cierto, estos gobiernos, Federal, estatal y municipales, se encuentran ante el mayor de los desafíos: Regresar la paz y la seguridad a una sociedad asustada. Un Estado que no garantice seguridad a su pueblo no es capaz de lograr nada. Pero más que las entidades del poder público, lo cierto es que la sociedad tiene la tarea principal, y ésta es la de reintegrar los valores más nobles del ser humano a las familias y a nuestros jóvenes.

El menosprecio por la vida se está gestando al seno de las familias. Más allá de los guiones televisivos y cinematográficos que enaltecen la figura de los matones y traficantes de droga, muchos hombres y mujeres no están cumpliendo con la función sustantiva de criar hijos de buena voluntad.

Algo hay que hacer de manera urgente; por supuesto que hay que atacar a la delincuencia organizada y no organizada mediante el uso de las distintas policías, pero también hay que llevar a las casas un mensaje de paz y respeto por la vida. Así como hay académicos muy malos para presidir un municipio, debe haber algunos más que sean muy buenos para darnos alguna solución.

 * Autor del best seller “Venga a nosotros el éxito”

Twitter: oscarabrego1968