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DE LA PATADA: América, el villano del futbol

DE LA PATADA: América, el villano del futbol

Sep 20, 2014

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ERA LA GUERRA DE DAVID Y GOLIAT DONDE ESTE ÚLTIMO, CON TODO SU PODER ECONÓMICO PARA COMPRAR JUGADORES NACIONALES Y EXTRANJEROS, FOMENTÓ LA RIVALIDAD ENTRE LA CAPITAL DEL PAÍS CONTRA LA SEGUNDA CIUDAD CONVIRTIENDO ESTE DUELO EN EL CLÁSICO DE CLÁSICOS QUE LA MERCADOTECNIA TELEVISIVA SE ENCARGÓ DE ENCUMBRAR.

Hablar o escribir en este caso del equipo de futbol América será siempre polémico y controversial donde la historia de este club tiene claroscuros que son una realidad irrefutable en nuestro país.

Los llamados «Millonetas, Canarios, Cremas», desde siempre han tenido el poderío económico y la influencia de la empresa Televisa con todo ese engranaje mediático de penetración masiva en sus transmisiones, donde sus comentaristas deportivos, incluidos «Chabelo» y «El Loco» Valdez se desvivían y desbarataban elogiando sobremanera al equipo de Coapa (sigue la mata dando con los noveles comentaristas «El Pollo» y Vaca) en cada una de sus jugadas en el terreno de juego, minimizando jugadas claras de faltas de sus jugadores al adversario, incluyendo penales que no marcaban los árbitros o el reverso de la moneda que les regalaban las mismas inexistentes para inclinar la balanza y ganar o ganar.

Es por ello que el sospechosísimo se manifestaba en el aficionado común, que veía sistemáticamente por décadas cómo los señores árbitros favorecían con sus decisiones a los americanistas, que con justa razón hablaban de estar comprados los mencionados nazarenos.

LA NOSTALGIA DE AQUELLAS CHIVAS

Lamentablemente para los Cremas, se encontraron con un hueso duro de roer, casi invencible, a mediados de los años 50 a los 70 donde prácticamente las Chivas Rayadas del Guadalajara fueron superiores deportivamente hablando con el legendario equipo Campeonísimo, que los humilló a lo largo de esas décadas, encuentros que se convirtieron en clásicos donde el poderoso América, con todo y su «lobo solitario» Zague, delantero brasileño y otros jugadores, sucumbían ante el poderío de los rojiblancos.

Era la guerra de David y Goliat, donde este último, con todo su poder económico para comprar jugadores nacionales y extranjeros, fomentó la rivalidad entre la capital del país contra la segunda ciudad convirtiendo este duelo en el clásico de clásicos que la mercadotecnia televisiva se encargó de encumbrar.

El héroe por naturaleza propia y la mexicanidad de sus jugadores Chivas lo es contra el villano de la película América, que con artimañas y equipos fuertes ha logrado sobresalir.

Curiosamente la grandeza del América se debe fundamentalmente al jalisciense Guillermo Cañedo como presidente del equipo y brazo derecho del «Tigre» Emilio Azcárraga que, juntos, reestructuraron al club de Coapa, primero con la construcción del imponente estadio Azteca con capacidad de más de cien mil espectadores, considerada una joya arquitectónica en su momento realizada por mexicanos.

EL GRAN PANCHITO Y SUS GRANDES CONTRATACIONES

Atinadamente en los años 70 tenían a un conocedor profundo del futbol, Panchito Hernández, directivo americanista, secretario técnico querido y respetado por todos, que realizó grandes contrataciones: Carlos Reinoso, Hodge, Osvaldo Castro «Pata Bendita», chilenos, con Toninho brasileño y los mexicanos Prudencio «Pajarito» Cortés, de El Salto, Jalisco y el tapatío Guillermo «Campeón» Hernández, Antonio Zamora, «Popeye» Trujillo, el goleador Enrique Borja, «Monito» Rodríguez, y Borbolla iniciando una década de triunfos en campeonatos, llegando después otra camada de extranjeros brillantes en los 80: Zelada, Antonio Santos, Outes, Brailovsky, Batata, entre otros y los mexicanos Adrián Chávez, Alfredo Tena, Juan Hernández y otros que la moneda cambió y el chiverío no veía una en mucho tiempo en los clásicos.

AQUEL ZAFARRANCHO

En pleno apogeo americanista de superioridad ante Chivas, en semifinales Miguel Zelada, arquero crema, se burló con señas obscenas volteando hacia el público tras un gol en el estadio Jalisco, ganando por la mínima diferencia y sin que este sufriera castigo alguno de expulsión por el árbitro por conducta antideportiva.

En el partido de vuelta en el estadio Azteca, Chivas, tras el tercer gol anotado en las postrimerías del encuentro y definitivo 3-1, Roberto Gómez Junco fue tras el gol a burlarse a la banca americanista con la misma seña que Zelada realizó en Guadalajara, que inmediatamente la reacción de la banca americanista de «ardidos» por la derrota, reaccionaron como energúmenos, armando una descomunal bronca generalizada todos contra todos, Zully, Quirarte, «Coco» Rodríguez, Hermosillo, Tena, los más notorios en un espectáculo reprobable con puñetazos, patadas y demás que le costó al chiverío llegar a la final contra Puebla con prácticamente todos sus jugadores castigados, incluida la banca, por la gresca, recurriendo a su filial de segunda división El Tapatío para registrarlos. Aun así, Chivas se fue hasta serie de penales en el estadio Cuauhtémoc y en muerte súbita Luis Enrique Fernández anotó el gol del campeonato para los Camoteros, jugando el rebaño con suplentes, Stefano Rodríguez, arquero debutante, entre otras reservas.

Poco tiempo después, en otro torneo, América humilló al Rebaño en el estadio Azteca, ganándole un campeonato, desperdiciando un penal el rojiblanco Cisneros.

Previo al mundial del 86, se realizó un torneo corto llamado PRODE, que ganó el América sin jugadores seleccionados de ningún equipo, en aquel entonces los campeonatos eran anuales, que gracias a la trampa y complacencia de la FEMEXFUT se adjudicaron una estrella más de las once que tienen actualmente.

CHAPUCEROS

A mediados de los setenta, el equipo Puebla, dirigido por el controversial y exitoso entrenador Ignacio Trelles, el equipo Camotero ganaba 3-2 con goles de Manuel Lapuente y faltando 8 minutos para terminar el encuentro apareció el colmillo retorcido de Nacho Trelles para mandar al utilero a introducir un balón en la cancha tras un dominio abrumador de los Canarios, para que obviamente se suspendiera el encuentro armándose la trifulca y enfriando el dominio del adversario expulsando luego al entrenador local.

La FEMEXFUT repitió el encuentro posteriormente los 90 minutos, cuestión a todas luces antirreglamentaria, que la justicia divina favoreció nuevamente a los Camoteros con idéntico marcador 3-2. Por cierto, Juan Carlos Sconfianza, argentino, anulaba al motor crema Carlos Reinoso, en una hegemonía manifiesta en la era Trelles.

En otra ocasión, en semifinales, Tampico goleó al América 5-0 en el Puerto; de regreso en el Azteca, América anotó 6-0, pasando a la final en circunstancias fuera de lógica.

América disputó con su hermano Necaxa una final que en el primer partido el arquero Navarro bajó la cortina y en el siguiente encuentro el Misionero Castillo remató de cabeza un centro que el arquero referido se vio entregado en la jugada de manera sospechosa.

Existen más anomalías a lo largo de la historia de América que nos reservamos por cuestiones de espacio, es por ello que para algunos aficionados el equipo América es odiado por todas las artimañas e influencias para destacar, y llenarse de campeonatos.


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