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DE POTENTE MÚSCULO A TUMOR CANCEROSO

DE POTENTE MÚSCULO A TUMOR CANCEROSO

Ago 28, 2011

Tras 15 años de ausencia prácticamente, resurgió el equipo de futbol Leones Negros de la Universidad de Guadalajara, aquel que fue bautizado como “El equipo que nació grande” y que muriera en medio del abandono y hasta el desprecio en ese momento de su desaparición, de las máximas autoridades universitarias.

Y revivió producto más de un deseo que de un proyecto, hace dos años (21 de mayo del 2009), porque está claro que no hay proyecto, los resultados no mienten aunque el problema hoy se pretenda justificar de mil maneras.

Parecía que todo había sido una pesadilla, superada, y que el sueño de Leones Negros estaba de regreso, en la Primera División A (hoy llamada Liga de Ascenso). Grandes entradas en el estadio Jalisco, con boletos baratos y muchos regalados, pero la afición estaba de vuelta, coqueteando de nuevo con este equipo que llegó a vivir grandes momentos en el futbol mexicano, que fue espectacular, que llenó estadios fuera de Guadalajara, y como local convocaba tanto que llegó a ser amenaza de taquilla para Chivas, superando a equipos en ese momento como América, Atlas, Atlante, Cruz Azul y hasta Pumas.


Y EL DIAMANTE SE VOLVIÓ BARRO

Llegaba el viernes por la noche, y todos al Estadio Jalisco a ver a los Leones Negros. Ambiente de fiesta, juventud viva, estudiantes identificados con su Alma Mater que trasladaban ese sentimiento a la cancha, y además, los de primera generación que no olvidamos lo que fue este equipo en sus años de grandeza.

Estadio pleno, envidia de todos en la Liga de Ascenso, pues no cualquiera en este circuito reúne más de 40 mil aficionados, y este equipo en su regreso lo llegó a hacer. Pareciera que todo estaba dado, la mesa puesta y que sólo era cuestión de tiempo.

Pero… la cancha comenzó a exhibir las fallas en la formación de estos Leones Negros, producto principalmente de la falta de un presupuesto a modo. Contrataciones inadecuadas, jugando a todo y a nada. “Juegan como si no entrenaran”, cita Jorge Huerta Tamayo, molesto seguidor de este equipo universitario. Lo fatal: no hay proyecto, eso queda claro. Y sólo con deseo no se logran objetivos en el futbol, hay que bajarlos a papel, con gente que sabe.

Todo el relumbrón en este regreso de Leones Negros quedó en eso. Lo que parecía un diamante se volvió barro. Lo que pintaba como un potente músculo para las autoridades universitarias y para su promotor Raúl Padilla López (quien decretó su muerte en 1994), hoy puede representar un tumor canceroso.

 

¿Por qué? Simple, hay nubarrones de tormenta hacia el interior de la UdeG, grupos de inconformes que parecen salir de control, que reclaman cambios drásticos y estratégicos en los mandos universitarios, que buscan un nuevo líder para llevar los destinos udegeístas hacia otros rumbos, porque consideran que ya se corrompió de más en su interior esta institución, porque piensan que este proyecto llamado Leones Negros ya se pudrió, y en medio de tantas necesidades, lo ven como una herida sangrante. Imagine las críticas que ya comienzan hacia dónde llevarán el problema, pues si Leones Negros llega a descender se perderían los 800 mil dólares, a los que hay que agregar compra de jugadores, sueldos (algunos muy altos para jugadores que habían sido desechados como Miguel Zepeda e incluso el mismo portero Hernán Cristante, y el del entrenador), viajes del equipo, gastos de concentraciones. Todo a la basura.


ENGAÑADOS, OTRA VEZ

Pero lo grave, más que el daño económico, es que se fracasó, que no hubo quién supiera llevar a buen puerto el proyecto (¿cuál?), al fin que dentro de los planes estaba contemplado el fracaso, dirán, y entonces se recurrirá a la última instancia en este caso: abrir de nuevo la cartera para comprar una franquicia en Primera División Nacional. Hay algo más grave aún: que se volvió a jugar con la confianza de la afición, otra vez se burlaron de los seguidores de Leones Negros. Y, ¿con qué derecho?, pues con el que tienen por ser los dueños, como todos los equipos, nada más. Y si no, pues no pasa nada, le tapan y ya. ¿Quién se acaba a la UdeG? Nadie, está visto, sólo cambia de manos el poder, se negocian nuevas posiciones y pasan las generaciones, así de fácil, es historia de vida.

Estos Leones Negros padecen el mal de muchos equipos: posiciones para los “cuates”, para agradecer apoyos, luchas, compadrazgos; aunque de futbol no sepan en cuanto a la formación, manejo y consolidación de un equipo.

 

El hecho de conocer las reglas, de sentirse entrenador y sabedor de estrategias, no basta, se requiere de algo más. No por el hecho de titularse como médico, ingeniero, arquitecto, profesor, abogado, quiere decir que serán buenos profesionistas. Hay quienes sin título son mejores. ¿Y qué es ese algo más? El gusto, principalmente, por este deporte, pasión, intuición, visión, entrega. No pueden atenderse mil cosas al mismo tiempo, hay que estar al máximo pendientes de todo. Comprometerse de verdad, no sólo de dientes para fuera, desde presidente, entrenador y jugadores para poder regresarle un poquito a la afición, de tanto que les ha entregado.

 

Porque esa afición se está retirando de nuevo del Estadio Jalisco. Ya no le gusta este equipo, ni cómo juega porque no lo hace, y quizá porque empieza a oler a podrido. El remedio lo tienen en casa, los directivos, y no hay otra que hacer cambios, si es necesario desde arriba hasta abajo, a no ser que quieran que el tumor reviente, se propague y apeste todo, contamine todo. No creo que sea lo que quieran, menos lo que les convenga.


BREVE HISTORIA

En 1970 nace el futbol profesional en la UdeG, con los “Venados” de la Tercera División con el apoyo de Rafael García de Quevedo, quien después sería rector, y de hombres como Tito Gutiérrez, forjador de jugadores universitarios por varias generaciones. En 1972/1973 el equipo de la UdeG es invitado a jugar en Segunda División y a partir de ahí cambia su mote a “Leones”. En la temporada 1973/1974 hacen uno de los mejores torneos liderando todos los departamentos, pero por desgracia pierden la final de ascenso ante Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León por marcador global de 2-3. Pero estaba decidido Rafael García de Quevedo, ya como rector, a contar con un equipo en Primera División y compra la UdeG la franquicia del Torreón, en tres millones de pesos de aquel tiempo. Así debutaría en la temporada 1974/1975, en el Estadio Azteca contra el América el 14 de junio de 1974, haciendo su presentación los brasileños Belarmino de Almeida Junior “Nené”, Carlos de Jesús Eusebio, Jair de Jesús Pereira y Roberto da Silva, además dirigidos por otro brasileño José Gomes Nogueira. Ahí fueron bautizados por el desaparecido cronista Ángel Fernández Rugama como los “Leones Negros”, mote que se quedó como su grito de batalla.

 

Sobraban motivos, en ese momento, para llamarlo “El equipo que nació grande”. Contrataciones y sueldos que marcaron un parte aguas en el futbol mexicano. Armó un trabuco prácticamente, comparado sólo con una Selección Nacional. Se adquirieron jugadores de la talla del portero Ignacio “Cuate” Calderón, Héctor “Cuirio” Santoyo, el “Gigio” Montes de Oca, Rubén “Actor” Anguiano, Ricardo “Astroboy” Chavarín, Manuel “Potrillo” Nájera, Marcos Rivas Barrales, Manuel Guillén, Rafael “Chepe” Chávez, entre otros.

 

“Leones Negros” perdió dos finales en los 70: contra el América en 1975/1976 y contra Pumas de la UNAM en 1976/1977. Y de esa bonanza, dispendio, época dorada, como guste llamarle que vivió este equipo de “Leones Negros”, vino la fase terminal que lo llevó a la muerte el 13 de junio de 1994, jugando su último partido en el Estadio Jalisco ante Atlas, el que perdió por 2-1. La Federación Mexicana de Futbol compró al equipo para desaparecerlo y hacer reducción de equipos en la Primera División. A estos “Leones Desteñidos” en su última temporada habían llegado otros brasileños que intentaron devolverle lo de Negros, pero no resultó: Clay Cassius Silva, Deraldo, Edervaldo Lourenco, Vanderlei da Silva y el menos malo Glauco dos Santos.


EL PROYECTO DE FÉLIX FLORES GÓMEZ

Entre la bonanza y la miseria que vivió este equipo de “Leones Negros” durante 20 años en el máximo circuito del futbol mexicano, se dio un proyecto que rindió frutos: sacar jugadores netamente universitarios para el primer equipo. Así, de sus Fuerzas Básicas y bajo la presidencia de Félix Flores Gómez surgieron jugadores como Jorge “Capitán” Dávalos, Luis Plascencia, Víctor Rodríguez, Sergio Díaz Mora. Vendrían después en otra generación interesante jugadores como Octavio Mora, Daniel Guzmán, Luis Alfonso Sosa, Humberto “Geo” Romero, entre los más destacados. Incluso, Jorge Dávalos y Luis Plascencia fueron parte del equipo Nacional que conquistó el subcampeonato en el Mundial Juvenil de Túnez en 1978.

 

Este proyecto puede presumir a Jorge Dávalos, Luis Plascencia y Víctor Rodríguez, como jugadores íconos de esta institución y extraídos de sus Fuerzas Básicas como auténticos universitarios, aunque no faltan, como en todo, los detractores. Sin dejar de lado, claro, los íconos extranjeros como lo son Eusebio, Jair de Jesús, Roberto da Silva, “Nené” y Joao Justino Amaral. UdeG conquistó su primer título oficial en el futbol mexicano en 1978, ganando el Torneo de Nuevos Valores bajo la dirección técnica de Gustavo “Halcón” Peña. Y en 1991, el 26 de enero gana su primer título en el máximo circuito, aunque fue el Torneo de Copa, derrotando al América 1-0 con gol de Víctor Rodríguez. Alberto Guerra López fue su director técnico, que perdió también la final de Liga ante Puebla en 1989/1990, una final de la que se siguen cuestionando cosas raras, sobre todo en torno a dos jugadores: el portero Víctor Manuel Aguado y el defensa central Martín Vázquez, quienes no estuvieron a la par de sus compañeros en entrega, calidad y decisión, según consideraciones de especialistas y la mayoría de aficionados.

¿Cuánto durará el sueño de Leones Negros en su regreso? ¿Terminará de nuevo como pesadilla? ¿Finalmente será un acierto (como parecía al principio) o terminará en error? Falta poco para saberlo. Este equipo a lo largo de su historia ha tenido de todo, a favor y en contra, debido a la lucha interna por el poder en la UdeG. Y quizá tendrá que recurrirse a aquello de “A grandes males, grandes remedios”, porque de los errores propios se fortalecen nuestros enemigos.

 

REVIVIR VIEJAS GLORIAS, SUEÑO DE RAÚL PADILLA

 

Por Juan Pablo Casillas

 

Como rector, Raúl Padilla López, decidió dar muerte a Leones Negros. El manejo discrecional, como coto o posición política de Félix Flores Gómez, lo llevó a escarbar en la compra y venta de jugadores, lo que le permitió allegarse de elementos para darle un manejo político y arma de presión. Fue nota de Ocho Columnas, el supuesto descubrimiento fraudulento del equipo por parte de la directiva. Aquello llevo al entonces nobel rector a presentar una denuncia ante la Procuraduría de Justicia del Estado contra Flores Gómez.

Era la guerra entre el líder de un proyecto de poder universitario transexenal que apenas iniciaba y una generación que había detentado el poder con el ingeniero Álvaro Ramírez a la cabeza y que estaba en su etapa terminal. Los periodicazos abundaron de unos contra otros. Félix Flores estaba por primera vez en su carrera política contra las cuerdas. No pasó más del amague y del susto, pero la consecuencia fue la desaparición del equipo de futbol por oneroso.

 

Pasan los años y ya con Raúl Padilla convertido en jefe máximo del Grupo Universidad, decide revivir al equipo de futbol de primera división Leones Negros, convencido de que en este país el futbol es un elemento del ejercicio del poder. Si quieres estar en las Grandes Ligas, el tener un equipo de futbol profesional es una excelente plataforma. Raúl Padilla al mismo tiempo aceptó que se equivocó cuando le dio carpetazo a Leones Negros. Decidió darle la oportunidad a un hombre que ha sido fiel con su causa: el arquitecto Enrique Zambrano Villa. Le dio la responsabilidad de estar al frente de la empresa. Pero los resultados no se dan. Y la espera sigue de que el equipo reviva las viejas glorias.