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Deporte Rey: Homenaje de Charros a Juan Vené

Deporte Rey: Homenaje de Charros a Juan Vené

Dic 2, 2017

Por Gabriel Ibarra Bourjac //

 “Creo que nací más reportero que actor cómico. Y he sido feliz. Esta es una profesión de pocos ingresos y muchas satisfacciones que volvería a vivir”, expresa Juan Vené, a propósito de su vocación como cronista y comentarista beisbolero que se impuso a la de cómico.

Juan Vené recibió la noche del pasado jueves el reconocimiento a su larga y fructífera trayectoria en el periodismo beisbolero de parte de Charros de Jalisco y ahora el palco de prensa del Estadio de Beisbol Panamericano lleva por nombre “Juan Vené”.

Juan Vené en enero próximo cumplirá 89 años de vida, admirable su vitalidad y el humor que lo distingue. La noche de este viernes lo vimos pisar el diamante del Estadio Panamericano en Zapopan, la casa de Los Charros, donde recibió de parte de sus directivos Armando Navarro y Salvador Quirarte el diploma enmarcado de reconocimiento a su entrega al deporte rey.

AQUELLA DURA CRÍTICA DE VENÉ

¿Por qué su nombre al palco de béisbol? Hace poco más de dos años precisamente Salvador Quirarte, el mandamás de Charros, decidió ubicar a los reporteros que cubren los juegos beisboleros en un alejado rincón del jardín derecho, en territorio de foul, que se consideró como una agresión al gremio.

Y Vené salió a la defensa de los compañeros, criticando esta decisión que consideró absurda. “He escrito que los compañeros periodistas no protestan  porque no los dejan en sus medios o porque son empleados del equipo”, escribió y respecto a quienes habían aseverado que a Vené lo utilizaría la directiva de Charros, respondió: “En cuanto a que pensaban utilizarme, eso no lo acepto, no lo he aceptado a más de seis equipos mexicanos que me han ofrecido, desde narrar hasta cargos ejecutivos. Mi libertad como periodista no tiene precio. Ni los Charros ni nadie tienen con qué pagarla”.

LA CORRECCIÓN

Pues bien, finalmente la directiva de Charros entendió que tenía que brindarle trato digno a la prensa y en las remodelaciones que hicieron al Estadio Panamericano, crearon un palco para los periodistas que cubren los partidos a un lado de la parte central que está detrás de home.             

Al aceptar tácitamente la equivocación en que habían incurrido, Quirarte rectificó con este homenaje a Vené y qué mejor que el palco construido exprofeso lleve su nombre.

EL PAPEL DE JUAN VENÉ

Pocos saben que el verdadero nombre de Juan Vené es José Machado Yanes y que estuvo a punto de convertirse en actor de teatro antes de definir la profesión de su vida. Su nombre que es el más famoso en el mundo del periodismo beisbolero de Améria Latina viene de un personaje de comedia que encarnó en su natal Venezuela antes de convertirse en periodista y que se llamaba precisamente Juan Vené. “Juan por Juan Bimba y Vené por Venezuela”, ilustra.

Al periodismo llegó por circunstancias de la vida, porque lo que ha hecho muy bien durante más de 70 años no estaba precisamente en sus planes. Él quería ser actor de teatro.

Así relata aquella época en sabrosa entrevista que le publicó el diario El Nacional en Venezuela de su paso efímero por el mundo del teatro al que le ganó el béisbol para fortuna de los miles de lectores que disfrutamos sus columnas llenas de picardía y humor. “Era un llanerito, con sombrero de cogollo, franela blanca y alpargatas. Recorrimos muchos lugares. Nos presentamos en los cines, durante los intermedios, y en estaciones de radio. Estando en Maracaibo el grupo se disolvió y me quedé, allá sin dinero”.

Llegaron unos caraqueños a la pensión donde me estaba alojando. Iban a fundar La noticia gráfica, terminamos siendo amigos. Era 1947 (…) Y un día me vi como reportero del diario”.

Antes de convertirse en columnista de béisbol, don Juan escribía columna sobre el mundo de la farándula titulada “El otro canal”.

El personaje de Juan Vené, recuerda, se dio por inercia. “Como me llamaban así, así seguí firmando. Además era más comercial que José Machado Yanes”.

SU RELACIÓN CON LOS PELOTEROS

¿Y cómo ha sido la relación que ha tenido Juan Vené con los hombres de pantalón largo que son los grandes protagonistas del deporte rey? –Se le pregunta en esa entrevista-. Su respuesta:

La mayoría de las veces mi relación con los peloteros ha sido extraordinaria, pero Cecilio Guante casi me mata una vez, si no fue por la intervención de Alvaro Espinoza. Él estaba con los Yanquis. El mánager Lou Piniella lo mandó a calentar y él le dijo al coach que tenía un uñero, que no podía. Piniella me lo contó y lo publiqué, diciendo que Guante probablemente no conocía la historia de Lou Gehrig y Wally Pipp. Le molestó. Quería golpearme. Y medía como medio metro más que yo. Ha habido otros peloteros antipáticos, claro. Por supuesto que Barry Bonds. Y Rod Carew, después de que jugó con Venezuela. No se por qué cogió odio contra los periodistas de habla hispana”.

-¿Cuál ha sido el episodio más curioso, más insólito que ha vivido en el periodismo?

No se si fue insólito, pero cuando existía Sport Gráfico, yo hacía mis fotos y firmaba con la cámara y el texto de Juan Vené. Un día, entre al clubhouse de los Yanquis y fui a hacerle una foto a Mickey Mantle. Estaba todo vendado porque padecía de ostiomelitis. Parecía una momia. Me detuve y me dijo que él prefería no ser retratado así, aunque iba a colaborar conmigo. Me quedé en el clubhouse y se me olvidó Mantle. De pronto oigo a alguien diciendo: ¿Venezuela, Venezuela? Era Mantle que me llamaba para que le hiciera las fotos. Ese día le hice un rollo entero”.

BABE RUTH, SU PELOTERO FAVORITO

  • ¿Puede elegir a un pelotero favorito entre tantos?

Uno que no vi jugar: Babe Ruth. Él cambió el béisbol. Entre mis contemporáneos, Luis Aparicio. Y últimamente, alguien que va a ser inolvidable: Dereck Jeter. Aunque también tendría que mencionar a Cesar Tovar y a otro que sin grandes condiciones fue uno de los más grandes: Pete Rose”.

  • ¿Y alguna nota favorita?

Creo que mis mejores trabajos han sido los finales de Series Mundiales: los ambientes de los clubhouse, lo que se vivía después. Una vez en Filadelfia, vi a dos jovencitos desnudarse frente al estadio. Mis trabajos favoritos eran esos, cuando el béisbol deja de ser béisbol y se convierte en una fiesta, una euforia.

EL BEISBOL LE COSTÓ DOS MATRIMONIOS

  • Muchos quisieran una carrera como la suya. ¿Cuánto le costó lograrla?

Me costó perder dos matrimonios. Dos extraordinarias mujeres y madres, señoras de su hogar, pero que necesitaban un marido que saliera a las 8:00 de la mañana y llegara a las 12 del mediodía, con el aguacate para el almuerzo, que regresara luego a las 5:00 de la tarde y al día siguiente otra vez llegara con el aguacate. Y para mi ningún día ha sido igual”.

Eso lo sabe bien Barbarita mi esposa en Cuba; yo salía de una discoteca, porque era Año Nuevo, prendí el radio, escuché la noticia, y en vez de seguir a casa, me fui a Maiquetía. Llegué a La Habana en el primer avión que aterrizó tras la caída de Batista. Llegué antes que Fidel, sin dinero, sin nada. En Cubana de Aviación dejé mi reloj como garantía y me dieron 100 dólares. Con eso, pagué el taxi y llamé a Miguel Ángel Capriles. A las 24 horas, tenía dinero suficiente para todo”.

-¿Cómo terminó siendo periodista de beisbol?

Mi sueño era escribir de beisbol. No de deportes, sino de beisbol. Me gustan los toros, veo el boxeo, pero quería escribir de beisbol. Después de cubrir la Serie Mundial de 1960, fui reduciendo todo para dedicarme al beisbol en exclusiva”.

-¿Fue entonces cuando se mudó a Nueva York?

-Pasé 41 años en Nueva York y llevo tres en Florida, pero no agarré una maleta y me vine. Fue un proceso. Al principio, transmitía 15 juegos y regresaba a Venezuela. Ya al tercero o cuarto año, transmitía todos los juegos, más de 200, incluyendo 20 de los entrenamientos, el Juego de Estrellas y la Serie Mundial. El Negro Prieto, mi amigo, me dijo que regresaría con las tablas en la cabeza. ¿Pablo Morales y yo lo intentamos y fracasamos?. Pero yo reduje muchísimo los costos. Tuve que hacer yo mismo de operador, cargar los aparatos. Mi maestro y amigo Buck Canel nunca me cobró mucho. Todo eso me ayudó. Y después, se impuso el trabajo”.