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Diferencias que nos tienen a merced de la violencia

Es increíble que estando Jalisco de por medio, los políticos todavía anden con sus niñerías. Es increíble que entre los poderes Legislativo y Ejecutivo no haya relación, mucho menos negociación para sacar adelante el crédito por mil millones de pesos que invertirán en la seguridad de la Zona Metropolitana de Guadalajara, Gobierno de Jalisco y ayuntamientos.

Sorprendentemente el gobernador Emilio González Márquez no ha querido recibir, mucho menos hablar, con el presidente de la mesa directiva, y actual representante del poder, Enrique Aubry de Castro Palomino, para tratar el asunto, y por eso, el crédito no ha avanzado. Lo poco que se ha hablado sobre el tema lo han tratado por la vía de los diputados del PAN que platican –que no negocian– con el coordinador de los priístas, Roberto Marrufo Torres, quien carece de liderazgo y autoridad para hacer trato alguno.

Cuando comenzaron los ataques de los grupos delictivos, alcaldes y gobernador intentaron llevar agua a su molino político y la presión social los hizo recular y ponerse a trabajar juntos muy a su pesar. Esa aduana la pasaron bien porque por lo menos se pusieron de acuerdo, dejaron los protagonismos a un lado y mal que bien, hoy la zona metropolitana tiene una estrategia bien articulada enfocada a evitar que esos grupos no penetren en la mancha urbana tapatía. El problema ahora es con el Poder Legislativo y nuevamente el gobernador quien aparentemente considera innecesario tener que convencer a los diputados para que le autoricen el dinero para la seguridad pues cuenta con la aprobación social que dadas las circunstancias no cuestiona nada expresando “que hagan lo que sea necesario para evitar la violencia en Guadalajara”.

Pero los diputados, representantes más directos de la sociedad, no consideran prudente darle un cheque en blanco al gobernador para que lo gaste en lo que quiera con el pretexto de la seguridad y en esa fase se está atorando el proceso. Mientras se atoran las cosas entre Congreso y Casa Jalisco, nosotros los ciudadanos aquí permanecemos a merced de otra intentona de los cárteles que operan en la localidad de sembrar terror y pánico en la ciudad.

El dinero se necesita sí. Pero es necesario que expliquen en que se utilizará y cuente con el consentimiento de todas las partes para garantizar que esos recursos –que no son pocos– vayan exactamente al blindaje que todos pedimos para la ciudad. La simple idea de un nuevo atentado como los vividos en semanas anteriores, pone a temblar a las familias tapatías que podrían cobrar muy  caro a sus políticos la indecisión, el egoísmo y la falta de capacidad para lograr acuerdos.
Dice el diputado Enrique Aubry, que tiene dos semanas solicitándole al gobernador una audiencia para hablar del crédito. Conociendo al diputado del Verde Ecologísta, si el gobernador lo convenciera a él como presidente del Congreso, tendría en él un aliado para convencer a un buen número de legisladores con los que tiene buena relación.
En contra parte, enemistarse con él implica tener en la presidencia del Congreso del Estado a un oponente político que tiene mucha capacidad de apoyos para proyectos que él impulsa como lo vimos con la Ley Salvavidas que sacó delante de la mano con el priísta, Jesús Casillas, y del Panista Abraham González Uyeda. Pero no, el gobernador no parece querer aliados, como que le gustan más los contrincante.