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DONALD TRUMP Y EL DISCURSO ESPERADO

DONALD TRUMP Y EL DISCURSO ESPERADO

Ene 21, 2017

Mucha expectativa causó Donald Trump desde la campaña, en la que buscaba lo impensable, llegar a la Presidencia de los Estados Unidos de América. Impensable porque nadie esperaba que ganara la candidatura presidencial por el Partido Republicano y mucho menos que ganara la elección contra Hillary Clinton en noviembre pasado.

La postura del hoy presidente de Estados Unidos, Donald Trump, siempre fue la misma, un discurso nacionalista que llegó a parte importante de la población blanca en edad laboral y no buscó atraer a las minorías, marcando una confrontación directa con la población latina, en especial con los mexicanos.

Sin duda, la fecha más esperada este año fue el 20 de enero, fecha que pasaría a la historia por la toma de protesta de Donald Trump como el presidente número 45 de Estados Unidos.

Un detalle que llamó la atención fue que Donald Trump tomó posesión y juró no solo sobre la Biblia que usó Abraham Lincoln sino que también lo hizo sobre una Biblia que le regaló su madre en 1955.

Tal como se esperaba y siendo congruente con su campaña, en un discurso de 1000 palabras, Donald Trump confirmó su rechazo a la clase política y con el nacionalismo que lo ha caracterizado comentó que, «de ahora en adelante, el mundo entero tendrá que aceptar que Estados Unidos es primero».

A lo largo de todo su discurso le dijo a la población lo que quería escuchar, que serían tomados en cuenta y que las victorias de Estados Unidos serían ahora de la ciudadanía.

Dentro de sus líneas nacionalistas criticó que se han gastado millones de dólares en otros países, tanto en ejércitos como en industrias y se dejó caer al país por la falta de inversión y comentó «la riqueza de la clase media fue arrebatada de sus hogares y distribuida por todo el mundo».

Si bien no habló directamente de México y no comentó nada específico sobre el muro que pretende construir, sí aseguró «recuperaremos nuestros empleos, nuestras fronteras, nuestra riqueza y nuestros sueños».

Siguiendo en esa misma sintonía invitó a comprar lo estadounidense y contratar lo estadounidense, aclarando que buscarán «la buena voluntad y la amistad de las naciones del mundo, pero es el derecho de toda nación poner primero sus intereses».

Donald Trump sin duda manejó un discurso emotivo, con mensajes entre líneas para no confrontarse directamente con algún sector, pero dejó claras sus posturas en cuanto a temas como migración, seguridad y economía, temas que a nosotros como mexicanos nos pueden afectar directamente, por las posturas ya expresadas por él, como ejemplo claro tenemos la decisión de algunas plantas automotrices de no instalarse en México.

De manera general, utilizó un discurso que toda población desearía escuchar de su presidente, así como en México se busca que una respuesta sea preferir y consumir lo nuestro, en Estados Unidos su presidente eso le está inculcando a la población desde su toma de protesta.

El magnate estadounidense y hoy presidente de Estados Unidos, cerró su discurso con la siguiente frase: «Juntos haremos fuerte otra vez, rico a Estados Unidos otra vez, seguro a Estados Unidos otra vez, juntos haremos grandioso a Estados Unidos otra vez», emotivo, directo, pero sobre todo, pensó y expresó lo que la ciudadanía quería escuchar, ahora lo importante será el manejo y la ejecución de esas palabras y las implicaciones prácticas que puedan tener.

cejalfredo@gmail.com