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DOPAJE NACIONAL

DOPAJE NACIONAL

Jun 11, 2011

Con el dopaje por clembuterol de cinco jugadores de la Selección de futbol que juega la Copa Oro, la conclusión es: los menos responsables, son los más afectados.

Ellos sólo comieron y sin deberla ni temerla, han sido víctimas de una condena sin juicio.

Pero no son los únicos. En los últimos años, la necedad de Calderón de tener reconocimiento popular, lo hizo meternos en una guerra donde no queda claro quiénes son los enemigos.

Laura Delgado Tullor y sus pequeños hijos de ocho y 12 años acribillados el miércoles 14 de abril de 2010 en plena avenida Costera de Acapulco sorprendidos por el intercambio de metralla entre policías federales y presuntos narcotraficantes.

Los niños Bryan y Martín Almanza Salazar, muertos cuando iban a la playa en Matamoros, Tamaulipas.

Los jóvenes Jorge Antonio Mercado Alonso y Francisco Javier Arredondo Verdugo, estudiantes de posgrado del Tec de Monterrey, abatidos entre el fuego cruzado.

Los 14 jovencitos masacrados en una fiesta de la popular colonia Salvarcar, Ciudad Juárez.

Empresarios, defensores de los derechos humanos, activistas, secuestrados, estudiantes, niños, periodistas y muchos otros civiles forman parte de la larga lista de asesinatos cometidos en medio de la violencia en el País.

En esa listas cifra están Marisela Escobedo, asesinada en plena patio del Palacio de Gobierno de Chihuahua, y el hijo del poeta Javier Sicilia, que concluyó su caravana por la paz sin resonancia en la indiferencia de Calderón.

Como los jugadores: los menos responsables, son los más afectados.

Es una epidemia nacional de un tipo de clembuterol donde nos han hecho tragar la incapacidad de un Estado para dotarnos de lo elemental.

En este clembuterol nacional nosotros somos la carne. La carne de cañón de la impunidad.

Aunque las marchas, protestas, manifestaciones, caravanas, teorías, enseñan que la violencia no se vence con violencia, con el aval de la débil y omisa Conago (y por lo tanto cómplice), 310 mil policías de todos los Estados del País iniciarán un operativo nacional conjunto anticrimen.

Redadas al por mayor donde habrá víctimas civiles que como los jugadores, fueron producto de una casualidad, de esas que –dicen– no existen. Como en el fut, aquí la clase dominante no tiene la culpa.

En su columna del viernes 10 de junio de 2011, el periodista de Mural, Pedro Mellado, apuntó: ‎”Ha gastado 276 mil 714 millones de pesos. Sólo 232 mil 420 millones de pesos fueron aprobado por el Congreso de Jalisco en los presupuestos ordinarios de cada año y el diferencial de 44 mil 294 millones de pesos fueron aportaciones extraordinarias del Gobierno Federal, que Emilio gastó en forma discrecional, sin control alguno y sin rendirle cuentas a alguien”.

Emilio González, que tanto quiere ser Presidente, tiene ahí 44 mil millones de pesos que no se reflejan ni en obras, ni empleo, no seguridad, no salud, aunque sí en eventos propagandísticos que tanto conocemos.

Nuevamente: los menos responsables –nosotros– somos los más afectados.

En Jalisco estamos contaminados por el clemebuterol de la propaganda de un gobierno que es capaz de organizar (o medio organizar) unos Juegos deportivos, pero que no puede coordinar el crecimiento de una entidad.

Y las marchas, movilizaciones, tomas de clases, de tantos y tantos estudiantes preparatorianos de la Universidad de Guadalajara, que al paso del tiempo están igual o peor que cuando salieron a las calles a gritar consignas que les dieron en un guión.

Otra vez: los menos responsables, son los más afectados.

Es el clembuterol educativo donde vale más un show que un pupitre.

 

E-mail: leonardo@epicentroinformativo.com