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EPICENTRO INFORMATIVO: El clan Salinas

EPICENTRO INFORMATIVO:  El clan Salinas

May 26, 2012

Por Leonardo Schwebel

Esta reflexión es producto de conversaciones en Epicentro Informativo interneTV con los periodistas Cuauhtémoc Cisneros Madrid y Andrés Gómez Rosales.

Tener muchos hijos no te asegura que todos te saldrán buenos. Políticamente, Carlos Salinas de Gortari es padre de muchos y con dar una revisada estarían desde el mismísimo Colosio, a quien mataron en la brega, y otros más. Entre estos hijos hay obedientes y desobedientes. El primogénito de ese clan es Andrés Manuel López Obrador, nada más que le salió respondón. Otros hijos serían Manuel Camacho Solís, quien en su momento mereció el derecho de sangre y fue saltado, y Marcelo Ebrard, quien podría ser identificado como el pequeño de la familia, pero no menos importante que los demás. Y aunque él mismo trate de negarlo, se le ve en la pinta su figura paterna, Enrique Peña Nieto.

Hasta en La Biblia se relatan que los derechos filiales han provocado guerras, por aquello el primero se lleva todo, aunque no lo merezca.

Como padre, Salinas ha tenido sus favoritos y también un padre.

Su favorito, Manuel Camacho Solís. Su padre, George Bush.

Hasta 2003, el entonces Presidente de México gozaba de fama, fortuna y el respaldo nacional e internacional. Por algo la revista Time lo identificó como “man of the year”, el Hombre del Año.

No era para menos: había abierto el mercado norteamericano vía Libre Comercio.

Dado que no hay mucho con qué negociar, CSG ponía al frente el petróleo mexicano y la mano de obra barata del mexicano. Era el principio de aplicar el neoliberalismo como una forma de vida.

Pero resulta que algo falló y vino el 94. El Movimiento Zapatista, los asesinatos de Colosio (no el mayor de sus hijos, ni el favorito, pero sí el más útil) y de José Francisco Ruíz Massieu (no su hijo, pero sí uno de sus sobrinos favoritos).

Esto provocó que el clan se desbaratara. El mayor, AMLO, ya andaba en otros rumbos; el favorito, Camacho Solís, ofendido; el menor, Marcelo, siguió a sus hermanos y desconoció a su padre. Así que papá Salinas tuvo que optar por poner a alguien que no era de su sangre o, al menos, no de la más pura. Optó por un sobrino alejado, Zedillo.

Los consorcios internacionales, comandados por Bush, su hijo y muchos más, que sólo ven por dónde hacer dólares, no le perdonaron a ese hijo (fuera del matrimonio), o sea Carlos Salinas, que hiciera pacto con El Vaticano y Juan Pablo II.

Si bien estaban de acuerdo y liberaron el mercado socialista con Juan Pablo II, no quedaron muy conformes con la línea de liderazgo. La corriente nacionalista y masona del PRI tradicional, obviamente no aceptó que Salinas pareciera más papista que el Papa, y desde ahí lo desconocieron.

El hijo favorito, Manuel Camacho Solís, no iba a seguir esos lineamientos desde El Vaticano por su cercanía con jesuitas.

A Salinas podían perdonarle las raterías, pero no su fijación por El Vaticano.

El hijo mayor, Andrés Manuel, mucho menos, dado sus nexos con corrientes cristianas evangelistas, y el menor Marcelo, no sabía por qué, pero no seguiría.

Entonces vino la idea de desestabilizar el país, bajar del trono a Salinas, pactar un quiebre económico, practicar la alternancia y eliminar cualquier indicio que oliera a ese personaje.

Pero el que tiene El Poder no lo regala, acaso, lo reparte.

Salinas se quedó con ganas de más y los hijos desobedientes, de probarlo. Pero nadie contaba con el Alzheimer social que hace que se nos olvide el pasado.

Ahora que está cerca EPN de la gloria, esos grupos religiosos no van a permitir que se siga la tendencia papista, que bien ha continuado Felipe Calderón.

El despertar de los dormidos no es casual.

 

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