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EL ADIÓS DE OCHO COLUMNAS

EL ADIÓS DE OCHO COLUMNAS

Jul 25, 2011

Triste noticia la que diera a conocer Gonzalo Leaño Reyes el pasado viernes 22 de julio, sobre la despedida en su editorial del Diario Ocho Columnas, titulada “Hasta muy pronto” con lo que se cierra una historia de 33 años de un esfuerzo periodístico que trascendió a la región occidente, cuando ésta no existía en la propuesta informativa de las empresas periodísticas jaliscienses, concentradas únicamente en su zona metropolitana. La noticia no tomó por sorpresa a nadie. Incluso el tema aquí fue analizado y discutido. El Diario Ocho Columnas fue financiado desde el principio por la Universidad Autónoma de Guadalajara. Fue un ocho de mayo de 1978 cuando circuló por primera ocasión en Guadalajara.

Un día después que me tocó llegar a la capital de Jalisco desde mi natal Hermosillo –atendiendo una invitación de Gonzalo Leaño y Tranquilino Contreras– para integrarme al equipo de Ocho Columnas como periodista novato, con mucho entusiasmo y en una época en la que abundaban los sueños. En aquel tiempo, el mundo era bipolar y se dividía entre capitalismo y comunismo. Se vivía el debate de las ideologías. Entonces no existía la violencia tan desbordada que hoy nos eriza la piel. Era otro mundo, tal vez más humano, con la esperanza y sueños de construir un México más grande, más justo, del que nos sintiéramos orgullosos.

La iniciativa de crear un diario surgió de Gonzalo Leaño, cuyo laboratorio fue el Centro de Comunicación Universitaria (CECUN). Don Antonio Leaño Álvarez del Castillo, convertido en el hombre fuerte de la UAG, apoyó el proyecto de su hijo del diario y se dieron a la tarea. Hace poco más de un año murió el que he denominado “El último Don de Jalisco”, Don Antonio Leaño Álvarez del Castillo, uno de los dos creadores del Grupo Tecos y de la Universidad Autónoma de Guadalajara.

El heredero del imperio de los Tecos y de la UAG fue Antonio Leaño Reyes, el mayor de los hijos varones de Don Antonio, un hombre metódico, constante y apegado a la administración, gran amante del fútbol y que hoy es el rector de esta institución educativa que ha venido de más a menos frente a la competencia que representan otras universidades que han mejorado su calidad y variado la oferta educativa. El argumento que ha esgrimido Antonio Leaño Reyes para desaparecer a Ocho Columnas, es que la sangría económica no puede ser por siempre, además de que Gonzalo su hermano no facilitó el mejoramiento y la competitividad del diario.

PARA ANTONIO LEAÑO REYES –A DIFERENCIA DE SU PADRE DON ANTONIO LEAÑO ÁLVAREZ DEL CASTILLO– EL DIARIO YA NO LO CONSIDERÓ DE UTILIDAD EN SU PROYECTO, PORQUE SU COSMOVISIÓN DEL MUNDO Y DE LOS TECOS ES MUY DISTINTA DE UNA GENERACIÓN A OTRA. UNO FUE FORMADOR DE UN GRUPO POLÍTICO-IDEOLÓGICO Y EL OTRO SIMPLEMENTE SE CONVIRTIÓ EN SU ENTERRADOR.

Tal vez en esa lógica justificó su decisión de despedir a Gonzalo Leaño el pasado 14 de mayo como director de Ocho Columnas por medio de inserción pagada en diarios locales y nacionales, lo que llamó la atención cuando se creía que la familia Leaño Reyes era un todo unido, donde la mezquindad y la discordia estaban lejos de envenenarla. Lo cierto es que para Antonio Leaño Reyes, a diferencia de su padre Don Antonio Leaño Álvarez del Castillo, el diario ya no lo consideró de utilidad en su proyecto, porque su cosmovisión del mundo y de los Tecos es muy distinta de una generación a otra. Uno fue formador de un grupo político-ideológico y el otro simplemente se convirtió en su enterrador. Más bien la visión del heredero de Los Tecos está más apegada al mundo de los negocios, por lo que no sorprenda que en el futuro desaparezca el campus de la UAG y se convierta en un negocio inmobiliario.

EL PRESENTE Y EL FUTURO

Gonzalo Leaño anuncia en su despedida que volverá, que hará la lucha para continuar en el mundo del periodismo, donde se ha distinguido en la lucha por la libertad de expresión, tanto en la Asociación Mexicana de Editores (AME) como en la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Nuestros mejores deseos de que tenga éxito en esos nuevos retos que asumirá.

Pero como bien decía el maestro de periodismo don Salvador Borrego en su libro “Periodismo Trascendente”, “más que el hecho la trascendencia del hecho”. Y aquí el último suspiro de Ocho Columnas es el fin de un grupo que llegó a hacer historia en Jalisco y en México. Una organización que tuvo tal trascendencia, cuyos frutos alcanzaron el poder político y entraron a Los Pinos. Es también paradójico que la muerte de los Tecos empieza lentamente con la caída del Muro de Berlín en 1989, el símbolo del totalitarismo y de la esclavitud comunista. Esa fue una de sus principales banderas. Y allí empezó el declive. Se le acabaron los enemigos, se le acabaron las banderas. Se les terminó el coraje de luchar. Finalmente, sobre la ideología predominó la cultura hedonista, del dinero, del materialismo. Y así se hace la historia.

E-mail: gabriel.ibarrabourjac@gmail.com