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EL CONFLICTO SIRIO

EL CONFLICTO SIRIO

Nov 5, 2011

En el contexto de la evolución de los movimientos sociales de los “indignados” españoles, la Primavera Árabe del Magreb, las cotidianas protestas en Chile y el “Ocupa” estadounidense –en sus inicios Ocupa WallStreet (OccupyWallStreet)– está otro país cuya sociedad está en pie de guerra desde hace meses: la nación Siria.

Siria forma parte de los países de origen árabe en Medio Oriente; su historia es tan antigua como la formación de la civilización occidental misma. Ha sido un territorio ocupado por muy diversas etnias e imperios, desde el egipcio hasta el de Macedonia con Alejandro Magno al frente; fue provincia romana y parte del Imperio bizantino más tarde; fue tomada por los sarracenos y ocupada por los selyúcidas –una de las etnias turcas, originarios del Mar de Aral y debe su nombre a su primer líder gobernante, Selyuq-– y a inicios del siglo XVII, por el Imperio turco otomano, quienes la detentaron bajo su dominio durante dos siglos.

En 1918 los ingleses expulsan a los turcos y será a partir de entones que los sucesivos gobiernos ingleses, franceses y turcos, se disputan ese codiciado territorio, hasta que en 1946 las Naciones Unidas reconoció la independencia de Siria como Estado libre y soberano, declarándose una república en 1963 y, 10 años más tarde, se aprobó por referéndum la declaratoria de Siria como una República Democrática, Popular y Socialista, bajo los principios de libertad religiosa, propiedad privada y los principio de igualdad ante la ley.

Esta región geográfica, parte del Máshreq (del árabe “por donde sale el sol”) –la parte oriental del mundo árabe– tiene zonas fértiles para el cultivo, sobre todo las bañadas por el legendario río Eúfrates, sus principales cultivos son de granos –trigo, principalmente– y algodón, que aportan aproximadamente el 27 por ciento de su PIB (Producto Interno Bruto). La cría del ganado ovino y bovino son también rubros sobresalientes en su economía.

Aunque no posee de las más grandes e importantes reservas de petróleo en el mundo, ocupa uno de los primeros 40 lugares en esta reveladora lista –de los lugares con futuros conflictos bélicos e intervenciones extranjeras–. Gas natural, sal gema y fosfatos forman parte de sus reservas naturales en explotación.

Desde hace más de 40 años (1963), la sociedad siria ha estado gobernada por dirigentes del Partido del Renacimiento Árabe Socialista “Baaz” (del árabe “renacimiento” o “resurrección”) –con la instauración de regímenes militares–. Fundado en 1947, de carácter nacionalista árabe, laico y radical socialista, este partido panarábigo tiene ramificaciones en distintos países árabes, pero con mayor fuerza en Siria e Irak, logrando asumir el poder en ambas naciones en 1963; fue a partir de marzo de ese año que el Baaz controla el poder político sirio, y desde 1971 a través de la presidencia a manos de la familia Assad.

Fue en 1971, a través de un Golpe de Estado, que Hafez Al-Assad asumió la presidencia de Siria, convertido en héroe de guerra después de que la nación árabe sufrió una humillante derrota ante el ejército israelita en 1967, en la llamada Guerra de los Seis Días, en la que su país perdió casi la totalidad de su Fuerza Aérea y buena parte de su territorio(los Altos del Golán) –todavía en disputa con Israel–.

Hafez Al-Assad gobernó Siria de 1971 al 2000, año en que murió de un ataque cardíaco. A partir de ese año, y por la muerte accidental de su hermano mayor, Bashar Al-Assad asume la presidencia del país tras ser elegido mediante un referéndum.

El gobierno de Bashar Al-Assad ha tenido fuertes presiones internacionales, principalmente desde el asesinato en Beirut (Líbano) del ex-primer ministro libanés Rafik Hariri, en 2005, con un coche bomba, hecho que se le atribuyó al que fuera el Jefe del Servicio Secreto Sirio en Líbano, Ghazi Kanaan. A la fecha, no ha podido ser esclarecido en tu totalidad el hecho criminal, debido al “suicidio” de Kanaan ese mismo año.

Lo anterior obligó al gobierno de Al-Assad, por presiones principalmente de Israel y Estados Unidos, a retirar las tropas sirias en territorio libanés en la frontera israelita.El argumento de tal presión es “acabar con la amenaza” –a decir de Israel– que representan para la seguridad y estabilidad en la zona.

La actual situación en el interior de Siria, contagiada su sociedad por la Primavera Árabe, es de una fuerte represión del movimiento de protesta contra el régimen de Bashar Al-Assad, que ha tenido como saldo –según algunos medios occidentales– más de tres mil muertos a manos de las fuerzas de seguridad del gobierno, así como miles de detenidos durante las manifestaciones.

Siria, acaba de anunciar la liberación de más de 500 personas detenidas durante las protestas, en un intento por disminuir la presión dentro y fuera del país hacia el gobierno de Al-Assad, que ya apuntan aceleradamente a su derrocamiento, todo aprovechando el contexto de un “nuevo amanecer democrático” en los países árabes, instigado desde occidente (Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia) azuzando a la ciudadanía siria a no cejar en su lucha contra el “represivo gobierno tiránico” de los Assad.

El viernes mismo, la portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Victoria Nuland, declaraba públicamente: “Por el momento, yo no le aconsejaría a nadie rendirse ante las autoridades del régimen”, esto a pesar del anuncio desde Damasco (capital de Siria) de una amnistía para aquellos rebeldes que entreguen las armas, buscando una salida al conflicto interno del país.

Las autoridades sirias prometieron una amnistía a aquellos opositores que se entregaran a la Policía en los próximos ocho días, informaron medios locales oficiales. “El ministerio de Interior invita a los que portan armas, las vendieron, distribuyeron, compraron o financiaron y que no hayan cometido crímenes, que se presenten y entreguen las armas en la comisaría más próxima, desde el 2 al 12 de noviembre”, afirmaron la televisión estatal y la agencia oficial Sana. (AFP, 4/11/11).

Un día antes, el jueves 3 de noviembre, tanques sirios abrieron fuego sobre la población civil en el distrito de Bam Amor, los primeros disturbios violentos desde el anuncio del acuerdo de paz emitido por el Gobierno de Damasco.

Damasco se comprometió con la Liga Árabe –la mayoría manipulados desde Occidente– a retirar al Ejército de las calles, liberar a los opositores detenidos y a permitir la entrada de observadores internacionales.

En este contexto, el anuncio de la retirada de la totalidad (¿?) de las tropas estadounidenses de Irak, marca otra pauta importante en la reconfiguración geopolítica de la zona del Oriente Medio. Viéndose forzado a respetar el acuerdo hecho por George W. Bush, de retirar de suelo iraquí al Ejército el 31 de diciembre del 2011, esto con la derrota a cuestas, ya que nunca pudieron tener el control absoluto del país, ante una fuerte resistencia civil en contra de la ocupación imperialista.

De esta manera, Washington se ve ahora más obligado a forzar la inestabilidad dentro de Siria, ya que esto representa la oportunidad para posicionarse en esa estratégica zona geográfica, paso obligado y altamente deseado para llevar los ductos de gas y petróleo de Irak al Mar Mediterráneo, además de su vecindad con Turquía, Líbano y Jordania y su cercanía con Israel e Irán –el deseado objetivo de las potencias occidentales imperialistas al servicio del sionismo Lázaro con sede en Tel Aviv–.

Será de suma importancia la observación de la evolución de los tratados de Siria con la Liga Árabe para detener el conflicto sirio, que implica un grave riesgo para la estabilidad de Medio Oriente, que podría significar una escalada bélica sin precedentes en el presente siglo. Al gobierno de Bashar Al-Assad más le vale jugar inteligentemente sus cartas, ya que es mucho lo que está en juego además de su vida: el posicionamiento a largo plazo de los criminales intereses imperialistas occidentales y el riesgo de un conflicto mayúsculo que nadie en su sano juicio quiere.

La importancia de la zona geográfica en donde Siria se asienta, va más allá de la comprensión superficial que dicta el entendimiento del funcionamiento de la industria petrolera y lo que implica; va en dirección a insospechados intereses que los imperios occidentales tienen ahí, la cuna de civilización sumeria, considerada como la primera y más antigua civilización del mundo, cuyos orígenes continúan siendo desconocidos, al menos para la mayoría de nosotros.

albertogomez.consultor@gmail.com