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El “Eruvielazo” de Peña

En el Estado de México, siempre se ha hecho política de altura. No por algo se le considera la antesala de la sucesión presidencial. Y es que, lo que ahí ocurra, siempre habrá de tener grandes repercusiones en el contexto de la política nacional. Y más ahora, cuando los estados de Chihuahua y Nuevo León están en crisis y muy por debajo de la credibilidad que tuvieron en otros años.

Entiéndase bien, lo que pasó en tierras mexiquenses, fue una gran inmolación; la cremación pública del llamado Grupo Atlacomulco, receptáculo de todos los males y estrategias que había acumulado la oposición, para hacer del candidato del PRI a la gubernatura, el perro de todos los males y malestares que hoy padecen los habitantes del Estado de México.

Sin duda, los principales estrategas del panismo y perredismo se quedaron y siguen pasmados. Al día de hoy, no cuentan con un candidato sólido, capaz de enfrentarse a la aplanadora priísta en aquel Estado. A tal grado fue el efecto provocado por el “eruvielazo” que hoy los “aliancistas” siguen deambulando como “ratas envenenadas”, mientras ciertos y marcados medios de comunicación pretenden adivinar el nombre del hombre o la mujer que finalmente inclinó la balanza a favor de Eruviel Ávila. Y sin entender que dicha decisión fue colegiada e incluso avalada por el alto clero mexicano, amén la profesora Elba Esther Gordillo.

No quisimos redactar antes línea alguna sobre el tema mexiquense. Nos dedicamos a observar las erráticas y apresuradas reacciones de los actores políticos. Sobre todo las de Felipe Calderón y la fecalización de México, aquí anunciadas hace un par de años. Todas ellas, aunadas a las declaraciones del tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, sólo vienen a confirmar los juicios emitidos en este mismo espacio continuamente. La sucesión presidencial de Felipe Calderón se dará en medio del caos. Y puede que no haya elecciones presidenciales.

El estado de excepción, puede atravesársele al “Estado Fallido”, o recaer en un vil Golpe de Estado o cuartelazo militar. No debe olvidarse que el Ejército y la única “Armada de tierra” en el mundo, patrullan nuestras calles, y es el día que no se ve cerca su regreso a los cuarteles. Lo único que no sabemos es el nombre de su posible candidato. El espíritu de Victoriano Huerta se percibe a las puertas de Palacio Nacional.

Nadie imaginó, nadie previo y mucho menos creyó, que los priístas mexiquenses fueran a dar esa vuelta de timón que hoy hace de Eruviel Ávila el más despreciable de los “jodidos” perredistas. Porque esa era la idea del Presidente Felipe Calderón, usar y manipular la pobreza que se vive en el Estado de México, teniendo a los acólitos del PAN detrás del PRD, cosa que también se le fue de las manos, ante la negativa del “pejista” Alejandro Encinas que siempre dijo NO a las alianzas.

Todo iba bien hasta hace una semana, sólo que esta vez no se violentó la Ley de la Conservación de la Energía, esta permaneció tal y como la definió Lavoisier, y dentro de un mismo partido. Y es que, no hay que confundir Justicia Social con populismo, ni democracia con merceranismo.

Las próximas elecciones en el Estado de México, donde el PRI tiene asegurado un millón 900 mil votos, serán las más turbias en los últimos 100 años. Y entiéndase que, ni con alianzas, el PAN de Felipe Calderón podría superar dichos números. Su fuerza o la fuerza de Acción Nacional se reduce a un decepcionado “corredor azul” que ha visto reducidos sus ingresos y expectativas de vida en los últimos 10 años. Más allá de los 18 municipios conurbados con la Ciudad de México, el panismo no existe en el Estado de México.

Quizá permanezcan fieles algunos ghettos en Toluca y algunos puntos del Valle: Lerma-Toluca. Los comicios del próximo 3 de julio en tierras mexiquenses, son el equivalente a la primera vuelta en la carrera presidencial del 2012. De ahí que el nombre de Felipe Bravo Mena se le asocie con el Estado Fallido, –léase Felipe Calderón– o el de Golpe de Estado o Estado de Excepción. Es claro que Felipe Calderón no se quiere ir de Los Pinos y menos pretende soltar lo que el considera el poder.

El Ejército de México está en las calles, o de menos fuera de sus cuarteles, en los montes y valles. Los vacíos en política no existen, alguien siempre viene y los cubre. Y, si en seis o12 años el PAN no fue capaz de inventar una clase gobernante fuerte, nada tiene que exigir, y menos una supuesta permanencia por alternancia en la Presidencia de México.

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