Portal informativo de análisis político y social

El fracaso calderonista

“Paren la masacre”, es el grito que lanza la sociedad al gobierno del Presidente Felipe Calderón. Pero este Gobierno se monta en su macho y se dice plenamente convencido que la lucha contra la criminalidad va en el camino correcto. En Cancún, en el marco de la XXVIII Conferencia Internacional para el Control de las Drogas, el jefe del Gobierno de México reafirmó esa posición tan criticada por tiros y troyanos de que la estrategia está equivocada y que es un fracaso. “Si no hay otra alternativa viable que represente un menor costo para la sociedad, el Gobierno Federal mantendrá el asedio al crimen organizado sin titubeos ni ambigüedades”, remarcó Felipe Calderón.

El Presidente de México reclama que le den otra alternativa viable cuando muestra su incapacidad para ejercer la autocrítica de un camino que decidió tomar el 1 de diciembre del 2006, sin que el pueblo de México se lo pidiera. Fue una decisión unilateral emprender una guerra, que el pueblo nunca la ha sentido, una guerra que inició sin estrategia, sin preparar al Ejército ni a las fuerzas policiacas.

Y hoy a cerca de cinco años de aquella decisión, la realidad es que la gente está hasta la madre y no cree que el camino tomado por el michoacano sea el correcto, cuando se advierten los costos tan altos para la sociedad, con la muerte y sacrificio de miles de inocentes que no tienen vela en este entierro, cuando el problema rebasa de una lucha entre criminales o entre criminales y fuerzas gubernamentales.

En ese marco aparece una declaración del presidente nacional del PAN, Gustavo Madero, que viene a mostrar la falta de sensibilidad de este dirigente político, que viene a echarle aún más gasolina a la hoguera, cuando afirma que en nueve años de Gobierno panista suman 102 mil 995 homicidios, pero recalcando que en los últimos años de gobiernos priístas fueron 128 mil.

¡Qué barbaridad! Y es tan terrible como los últimos descubrimientos de cadáveres en fosas clandestinas en Tamaulipas que suman ya 72, además de los 59 encontradas en el mismo municipio de San Fernando.

¿Hasta dónde vamos a llegar? Esa violencia se muestra cada vez más avasallante. Desconozco qué parámetros tenga el presidente nacional del PAN, Gustavo Madero para establecer estas cantidades, pero lo cierto es que denotan total estulticia. Con esos amigos, para qué quiere enemigos el Presidente Felipe Calderón.

Este baño de sangre por todo el País que se ha registrado durante el gobierno calderonista, ha llevado al País al hartazgo. El crimen múltiple que se registró en Cuernavaca en el que alcanzó al hijo del periodista y poeta Javier Sicilia, ha generado un gran movimiento nacional, tal vez de mayor impacto al que motivaron las palabras del empresario Alejandro Martí de que dirigió a la clase gobernante después del secuestro y posterior crimen de su hijo Fernando: “Si no pueden, renuncien”.


ES UN FRACASO

El gobierno de Calderón no quiere aceptar que ha fracasado su guerra, cuando son los hechos que así nos lo indican: no hay menos droga circulando, no ha disminuido el número de consumidores, las muertes violentas van en aumento; la droga que llega a Estados Unidos, sigue incrementándose. ¿Dónde está entonces el éxito de que lo que viene haciendo el gobierno calderonista es lo correcto? ¿Dónde está la lucha integral contra este flagelo? ¿Dónde están los millones de mexicanos rehabilitados que se ha rescatado de la garra de la droga?

Hay un espejo que Calderón no quiere ver y es el de los Estados Unidos que fue presentado en esa reunión de Cancún. William R. Brownfield, subsecretario de la Oficina Internacional de Procuración de Justicia y Narcotráfico de Estados Unidos, reveló en Cancún (La Jornada, abril 8) lo que el futuro Gobierno de México tendrá también qué hacerlo tarde o temprano: “Nos equivocamos cuando se consideró que el problema de tráfico de drogas fue visto como una cuestión que únicamente tenía que ver con el cumplimiento de la ley, con enjuiciamientos, y pensamos que no requería un enfoque gubernamental pleno”.

William R. Brownfield añade: “Nos equivocamos cuando su Gobierno consideró que podría ser resuelto rápidamente con una campaña agresiva y se pensó erróneamente que el asunto se podría combatir país por país. Han pasado 32 años, miles de millones de dólares y muchas estrategias después y podría decirles que no tuvimos razón, no le atinamos”. ¿Tendremos qué esperar que se vaya Felipe Calderón del gobierno para aceptar que también en México nos equivocamos, que la solución no estaba en el uso de la fuerza del Estado?

 

E-mail: gabriel.ibarrabourjac@gmail.com

One comment

  1. Miriam /

    Me gustò mucho. Felicidades.