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EL FUTURO DE ARISTÓTELES

EL FUTURO DE ARISTÓTELES

May 22, 2011

La iniciativa de poner concreto en las avenidas de Guadalajara puede ser la jugada magistral que necesitaba Jorge Aristóteles Sandoval para diluir los ataques que desde el Gobierno panista de Jalisco buscan minar su precandidatura. El Gobernador pretende que las irregularidades en el SIAPA son problema exclusivo de los alcaldes, ataca al Presidente tapatío por negarse al Macrobús o por no comportarse como su títere respecto a la organización de los Juegos Panamericanos. No debe extrañar que desde el panismo se atesoren los incidentes que en materia de transparencia y Gobierno municipal han sido ampliamente difundidos por la prensa. Lo cierto es, que la gente suele olvidar estas notas mediáticas cuando sus autos no caen en baches ni sufren por el tráfico en temporada de lluvias, lo que resulta previsible por la instalación de concreto en las calles.

El futuro de Aristóteles –que parecía nublarse por los asuntos de las lap tops rojas, la página de transparencia, los viajes de Víctor Urrea y el asunto de la seguridad policiaca en los bancos– es ahora más claro que cuando empezó su gestión. El Alcalde aplicó una máxima del viejo priísmo, tan efectiva hace 50 años como ahora: la gente quiere obras, acciones con resultados tangibles y vale más una avenida bien pavimentada o un cruce peatonal a media calle que 100 viajes cuestionados por la oposición. Sin embargo, resulta indispensable que los asuntos de transparencia y manejo en medios sean tratados con mayor eficacia, ya que la guerra sucia –que tiene tan experimentada el PAN en campaña– puede complicar su candidatura a gobernador. El alcalde tiene el tiempo exacto para ordenar los temas de medios, Gobierno municipal, inconformidades vecinales y transparencia que ha usado la oposición para atacarlo: si lo hace, al momento de la guerra sucia podrá anular las agresiones al explicar que todo lo criticado ya fue arreglado y mejorado.

La siguiente gran aduana que tiene el alcalde es lograr los acuerdos hacia adentro de su partido, lo que se complica por las aspiraciones legítimas de actores con mucho trabajo por tierra. Dado que la candidatura a gobernador es solo una, los aspirantes deben tener definidos sus planes B y C, lo que en el caso de Aristóteles es doblemente complejo, ya que es el pre candidato más visible a la primera magistratura del Estado. ¿Qué tendrían que hacer los demás aspirantes para alcanzar la proyección y popularidad del presidente municipal de Guadalajara? Obras concretas, lo que implica una política más efectiva que la desempeñada –hasta la fecha– en la mayoría de los cargos públicos que ocupan priístas.

En el equipo de Aristóteles hay algunos que dicen “no hay plan B”, esta visión implica seguir con las obras, contrarrestar inmediatamente –de forma puntual, quirúrgica– cualquier ataque en medios y ordenar la casa de tal suerte que la guerra sucia se convierta en una caricatura de berrinche.

El reto no es menor, el futuro de Aristóteles tiene una mejor perspectiva que en diciembre pasado, sin embargo la agenda de transparencia debe resolverse ya. El discurso panista (ab)usa de ella y la oficina de acceso a la información del ayuntamiento debe dar resultados pronto: la candidatura a gobernador puede tambalearse por este asunto, que quizá algunos estiman menor, pero ha sido el principal ariete del PAN en su labor de derribar al precandidato priísta que despacha en el edificio de Hidalgo y Alcalde.


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