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EL OTOÑO AMERICANO

EL OTOÑO AMERICANO

Oct 9, 2011

OCCUPY WALL STREET” (Ocupar Wall Street) es un movimiento ciudadano de protesta surgido a mediados del mes de septiembre de este año en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, que reclama un cambio general en la política económica actual, movimiento que acrecienta su fuerza a cada momento, sobre todo después del sábado 1º de octubre, cuando la Policía arrestó a más de 700 manifestantes, la mayoría de ellos jóvenes, muchos de ellos, con créditos y deudas universitarias que resultan cada vez más difíciles de pagar e impedir que finalicen sus estudios profesionales.

Lo que ha motivado a los neoyorkinos a manifestarse ante las principales oficinas de uno de los centros financieros más importantes del mundo –si no el que más– son el inhumano abuso que las instituciones financieras, dueñas de una buena parte del dinero mundial, cometen permanentemente, aprovechándose de las necesidades humanas y de la ignorancia de la todavía mayoría de habitantes del mundo.

Wall Street se encuentra situado en el Bajo Manhattan, entre Broadway y el East River. Es aquí, en donde se encuentra situado el edificio de la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE).

El origen del nombre se encuentra en el siglo XVII, cuando colonos holandeses, asentados allí, construyeron una pared de maderos y lodo, marcando el límite de la Nueva Amsterdam y como protección contra los ingleses y los amerindios Lenape, ocupantes originales de estos territorios conquistados. Fue hacia 1699 cuando los ingleses derribaron el muro holandés, sin embargo, el nombre de la calle ha perdurado hasta nuestros días: Wall Street (Calle de la Pared).

Un siglo más tarde, los prestamistas, intermediarios financieros y los especuladores, se reunían en este lugar para hacer negocios, siendo este el origen del Distrito Financiero de la ciudad de Nueva York. Desde entonces, este lugar buscó reflejar y proyectar el poderío económico estadounidense –judío, en específico– aunque no seguirá siendo así por mucho tiempo más.

Parece ser, que las protestas sociales en contra de las inhumanas condiciones de vida a las que nos quieren tener sometidos los “dueños del dinero” –literalmente, ya que ellos lo inventaron– comienzan a tener eco en muchas partes del mundo, incluída la segunda cuna del capitalismo mundial, algo que tal vez no previeron los falconiformes financieros anglo-sionistas.

El viernes pasado (7 de octubre) Wall Street cerró con una fuerte caída de sus acciones, al anunciarse el recorte a la calificación crediticia de España e Italia, publicaciones que agravaron los temores a la crisis de deuda europea.

Las acciones estadounidenses habían tenido una ganancia la semana anterior, cuando los líderes europeos demostraron más determinación para solucionar los problemas de los bancos y los datos estadounidenses reflejaron un fortalecimiento en el sector de servicios y en otras zonas de la economía.

Las preocupaciones por la crisis de deuda de la zona euro han golpeado duramente a los mercados en los últimos meses, junto con los temores a un estancamiento del crecimiento económico en Estados Unidos y en China (Reuters 7/10/11).

Por otro lado, la agencia Moody’s, bajó la calificación de 12 bancos británicos y nueve portugueses, incluyendo Lloyd’s y el Royal Bank of Scotland. Esto a propósito de la presión de los gobiernos de los países europeos a los banqueros y grandes capitalistas, de buscar una solución conjunta que pueda detener el crecimiento de la enorme crisis económico-financiera que la zona euro enfrenta, pero de la cual será muy complicado salir, sobre todo por otros factores que han contribuido a profundizarla, teniendo, algunos de estos países, el inminente riesgo de una escalada incontrolable de conflictos sociales, no sólo endémicos de cada país, sino atomizados y esparcidos a los largo y ancho del “Viejo Continente”.

Lo anterior está provocando una enorme variedad de fenómenos sociales, no vistos desde hace décadas, incluso siglos; en Grecia, la semana pasada, siguió creciendo su movimiento huelguista, provocando que dos de sus principales sindicatos se unieran a las protestas en contra de los recortes sociales del gobierno, paralizando ampliamente buena parte de los servicios públicos durante períodos de decenas de horas, y la intención de muchos griegos de abandonar su país en búsqueda de mejores oportunidades de trabajo, son dos síntomas que anuncian la gravedad de su situación actual.

Todos lo vuelos hacia y desde Grecia se vieron suspendidos debido al paro. En los trenes también se manifestó este descontento, deteniendo el sistema de transporte ferrocarrilero durante varias horas. Estos paros, también se extendieron a escuelas, empresas estatales y hospitales, que sólo atenderían a las urgencias médicas.

Los préstamos del Fondo Monetario Internacional y la eurozona a Grecia para paliar en algo su situación, tienen como condición un duro –y criminal- programa de recorte al gasto social; el Gobierno planea, entre otras cosas, el despido de cuando menos 30 mil funcionarios públicos. Otros miles que se sumarán a las filas de desempleados que agravarán la delicada –y casi nula– paz social en el país cuna de la filosofía occidental.

“Dicen que es necesario rescatar Wall Street y las tres grandes empresas fabricantes de automóviles para estimular la economía, que significa creación de puestos de trabajo. Después de tres años, todavía no hay puestos de trabajo”, dice un portavoz de los manifestantes en Wall Street.

Maestros, enfermeras, trabajadores, camioneros y estudiantes, se encuentran entre la muchedumbre que protesta por el desempleo generalizado en la Unión Americana, que según admite la propia Casa Blanca –según informaciones oficiales– es de 9.1 por ciento. En la realidad, esa cifra alcanza casi el doble en algunas zonas del país.

El argumento general de los acampados de Wall Street es que Estados Unidos se está convirtiendo en un país controlado por la élite financiera, conformada por un pequeño grupo de privilegiados, mientras la masa mayoritaria –más del 99 por ciento de su población– enfrenta enormes dificultades económicas para mantener su patrimonio, encontrar empleo o alimentarse.

Jóvenes estudiantes, muchos de ellos por debajo de los veinte años de edad, se unen al movimiento encabezado por los sindicatos en Nueva York, y a lo largo y ancho del territorio estadounidense las protestas siguen in crescendo, sumándose al movimiento cada vez más ciudades y un mayor número de personas, que no ven ni siquiera intenciones de cambio en el gobierno en materia de política económica, al contrario, siguen favoreciendo y propiciando las mejores condiciones para ese menos del uno por ciento que controla la economía del país.

“Occupy Wall Street” (Ocupar Wall Street) tuvo su aparición pública el 5 de septiembre pasado, durante un concierto en Nueva York del cantautor Manu Chao, cuando dos jóvenes (un hombre y una mujer) hicieron un llamado a la juventud, a la población en general, para sumarse al movimiento mundial de protesta en contra del sometimiento y frustración que menos del uno por ciento de la población mundial pretende tener a más del 99 por ciento de los habitantes del planeta.

“Nosotros y nosotras, la gente común, el pueblo, el 99.9 por ciento de la humanidad no somos mercancía en manos de banqueros ni de políticos… por eso, siguiendo a todo con el movimiento en Egipto, en España, en Grecia, en Chile, vamos a comprobar que Nueva York ¡no está dormida!…” fue el llamado que encendió la llama en “la ciudad que nunca duerme”.

A partir de este espontáneo llamado social, actores, intelectuales –el premio Nobel de economía, Joseph Stiglitz, entre ellos– académicos, artistas, lideres de opinión e incluso algunos congresistas –buscando el espacio mediático, por supuesto– se han sumado a este movimiento que busca reivindicar los derechos humanos básicos: justicia, libertad y una vida digna.

Vítores, aplausos y bocinazos de automóviles, era el recibimiento que los espectadores neoyorquinos daban a la masiva columna de protestantes en las calles de Nueva York que se encaminaban a Wall Street, enarbolando carteles, mantas y banderas con diferentes mensajes de denuncia y protesta, entre ellas la que decía: “Primavera árabe, Verano europeo, Otoño americano”, con la consigna de ocupar el distrito financiero de donde emanan algunos de los peores males de la humanidad en nuestros días.

 

E-mail: albertogomez.consultor@gmail.com

One comment

  1. Elisa María /

    La percepción libre y sana de los verdaderos valores, eso es lo que está extendiéndose, floreciendo, gracias a las palabras que los comunicadores -como buen viento- comparten. Gracias por las manifestaciones de valor.