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EL ÚLTIMO DON

EL ÚLTIMO DON

May 29, 2011

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El 28 de febrero del 2005 me tocó escribir sobre don Antonio Leaño Álvarez del Castillo que titulé “Hombre trascendente” en la revista Política de Ocho Columnas que fundé con Gonzalo Leaño de la que fui su primer director. Cobra valor aquel escrito sobre don Antonio Leaño Álvarez del Castillo a propósito de la fractura que envuelve actualmente a los Tecos, el grupo fundado por este hombre que se distinguió por su genialidad política y empresarial, cuya mejor síntesis es la Universidad Autónoma de Guadalajara y los Tecos, un grupo trascendente, con una cosmovisión muy especial sobre el deber ser, dotado de ideología, con principios que enarbolaron “la cultura de la vida contra la cultura de la muerte” y que quedó muy bien sustentada en aquel discurso célebre, el último que pronunciara don Antonio la noche del jueves 3 de marzo del 2005 en el magno acto académico con el cual la comunidad universitaria festejó en grande los 70 años de vida de esta institución.

Fue también la despedida del que denominó “El último Don de Jalisco”. Allí se dio el relevo de mando. La segunda generación tomaba las riendas de la UAG y de los Tecos.

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero a la luz de la historia es necesario hacerlas. Las visiones de una generación a otra cambian porque suelen ser tiempos y circunstancias, muy distintas por supuesto como las que se viven hoy, desde un liderazgo longevo que duró cerca de un siglo, como el de Don Antonio, al de la segunda y tercera generación, como el de Toño Leaño II y Toño Leaño III.

La UAG y los Tecos tuvieron sus raíces y su identidad. Sus liderazgos se formaron producto de una lucha por un ideal, la lucha por la libertad de cátedra que fue la bandera y génesis de aquel movimiento estudiantil. Sus personajes formaron la Organización de los Tecos, hombres recios, duros, nutridos en la lucha que dejó sangre derramada, con convicciones firmes, con ideología y valores. El resultado fue el surgimiento de los Tecos, cuya influencia es indiscutible en el País y que trasciende los tiempos actuales, incluso hasta al Partido Acción Nacional de hoy, que esa es otra historia que se está escribiendo.

PARA HACER GRANDES OBRAS SE REQUIEREN TAMBIÉN DE GRANDES HOMBRES. Y ESOS HOMBRES PRESTOS AL SACRIFICIO FUERON LOS PILARES Y LOS GUARDIANES AL PASO DEL TIEMPO DE ESA INSTITUCIÓN DEL SABER. CARLOS CUESTA GALLARDO, ÁNGEL Y ANTONIO LEAÑO ÁLVAREZ DEL CASTILLO

Aquella generación de los Carlos Cuesta Gallardo, de los Antonio y Ángel Leaño Álvarez del Castillo, de los Raymundo Guerrero, de los Garibay Gutiérrez, de los Pérez Vizcaíno, contrasta con la generación light de hoy que piensan muy distinto a los fundadores de la UAG, pragmáticos puros, desideologizados, adoradores del becerro de oro y promotores de espectáculos como el de Lady Gaga, que retrata de cuerpo entero a Los Chetos Leaño, la antítesis del pensamiento de Don Antonio. Así de crudo.

La crisis institucional que envuelve a la Universidad Autónoma de Guadalajara y que fractura a la familia Leaño es de pérdida de identidad. Es el quiebre con el pasado. Don Antonio Leaño Álvarez del Castillo nunca le tuvo temor a la inteligencia. Buscaba a la mejor gente. La encontró y con aquel grupo formó esa trascendente institución que se llama Universidad Autónoma de Guadalajara y que hoy se tambalea, cuando su segunda y tercera generación cambia el rumbo, cuando el negocio y el amor por el dinero suple a la calidad académica y a los valores que fueron la fortaleza de aquel Grupo.

Antonio Leaño Reyes fue el ungido por Don Antonio para sucederlo. Su reto es enorme. El primero es preservar la obra de Don Antonio, la UAG, que en los últimos años se ha visto envuelta en la mediocridad, sin mostrar el talento frente a la competencia que le representan otras ofertas educativas como el Tecnológico de Monterrey, el ITESO que se ha ido fortaleciendo sin cambiar sus principios, la Panamericana, la UNIVA, incluso que se ha posicionado como la Universidad Católica del Occidente del País.

Ahora que se conoció la decisión de Antonio Leaño Reyes de convertirse junto con su familia en el dueño absoluto de la UAG y todo lo que representa, es un tema que debe debatirse públicamente, por lo que ha sido y representa la Universidad Autónoma de Guadalajara.

Difícil, muy difícil el papel de Toño Leaño Reyes, cuyas decisiones que está tomando son observadas con atención por un importante sector de la comunidad jalisciense.

Termino esta entrega con las siguientes interrogantes: ¿Tendrá Antonio Leaño Reyes la capacidad, el talento y la sensibilidad para sacar a la UAG de la crisis? ¿La fractura de la familia Leaño y la expulsión de Gonzalo su hermano era necesaria para perpetuarse como el heredero? ¿Hay campo para la conciliación? ¿Hacia dónde va la UAG? ¿Se convertirá en el gran negocio inmobiliario de Jalisco?

 

E-mail: gabriel.ibarrabourjac@gmail.com


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