Portal informativo de análisis político y social

Emilio, el gobernador de izquierda

Emilio, el gobernador de izquierda

May 15, 2011

Quién sabe qué esté pensando el gobernador Emilio González Márquez, pero seguramente no está calculando que pintarse de payaso lo hace verse como eso, como un payaso. Al interior del Partido Acción Nacional, una de las corrientes reconocidas –por propios panistas– como de extrema derecha es la del Yunque. Emilio es miembro distinguido de esa organización secreta de la que ha dado cuenta el escritor e investigador Álvaro Delgado, quien ha documentado puntualmente quiénes son los miembros y qué pretenden.

 

El actual gobernador de Jalisco no puede ser de izquierda como lo manifestó en Oaxaca esta misma semana, simplemente por una cosa: porque sus hechos hablan por él. En Jalisco se ha privilegiado el negocio para los panistas, se ha dado prioridad al capital por encima del bienestar social y a los pobres sólo se les ha utilizado para posar en las fotografías que gusta tomarse el Gobernador cuando se acerca a ellos, que por cierto, últimamente es más frecuente. Tal vez porque los necesita para crecer en popularidad.

 

Evidentemente las declaraciones del gobernador ya no son como la mentada de madre que profirió a los jaliscienses hace casi cuatro años, cuando se podría afirmar “se le salió” producto del estado de embriaguez en que se encontraba. Ahora todo lo que dice y hace está finamente planeado por su equipo de estrategia política y comunicación. Desde lo del “asquito” que le dan los homosexuales, quedó en evidencia que todo está regido por una estrategia de medios de comunicación que busca posicionar al mandatario con ideas concretas ante la opinión pública.

Además, tienen medidas las críticas –como la presente–, por las expresiones del Gobernador que en ocasiones rayan en lo escandaloso.

 

He sostenido de una forma fehaciente que independientemente de su papel como gobernante, Emilio González Márquez es un gran candidato. Sabe disciplinarse y sabe utilizar las herramientas de la mercadotecnia política, las buenas y las negativas: contra campaña, campaña sucia y campaña de desprestigio. Por eso he mantenido la posición de que no está para burlarse la posibilidad de que llegue a ser candidato a presidente de la República, sin que se malentienda que o quiero que llegue o bien que pienso que vaya a serlo.

 

Solo digo que sus posibilidades existen. En ese afán propio y de su equipo por crecer en la el conocimiento de los mexicanos ajenos a Jalisco, Emilio ha hecho declaraciones que rayan en lo desafortunado como la de que es un gobernador de izquierda porque siempre está cercano a las causas sociales por encima de las del capital, lo que contraviene las formas del capitalismo que privilegian a quienes tienen dinero y por encima de los que no.

 

Emilio no es de izquierda. Esto está claro, porque en sus hechos se ven claramente intenciones totalmente opuestas: el ejemplo más clásico está en la costa de Jalisco, donde el interés de los habitantes de Tenacatita –gente humilde– fue pisoteado para proteger a los que tienen dinero, el inversionista, José María Andrés Villalobos, uno de los “paleros” protectores del Gobernador en su momento desde la Cámara de Comercio de Guadalajara y posteriormente desde el sector privado donde cabildea a favor del Gobernador.

 

Desde el primer día de su gobierno como presidente municipal quedó claro que con los pobres para lo que le gusta acercarse es para utilizarlos como trampolín de popularidad. Lo hizo en la colonia Ferrocarrilera, donde cínicamente fue un día a dormir en la casa de una familia pobre a la que le prometió cosas que jamás cumplió. Lo volvió a hacer ya como Gobernador en Tlajomulco a donde fue –en camisa de Chivas– a hacerla de albañil en una casa donde arrancó el programa Piso Firme, en donde ni el piso que el inició terminaron.

 

Emilio confía en que la imagen que tiene en Jalisco se quede en Jalisco. Hay un precedente de ello: cuando Vicente Fox quería ser presidente de la República en su estado, Guanajuato, era muy criticado y mal evaluado, pero afuera logró construir una gran imagen. Probablemente quienes diseñan las estrategias de Emilio González calculan que puede repetirse el camino. Lo que no toman en cuenta, creo, es la gran cantidad de cabos sueltos que van quedando en el camino a la candidatura de Emilio a la presidencia.