Portal informativo de análisis político y social

EMILIO OLVIDÓ SU OBLIGACIÓN DE RESPETAR LA LEY

Sí, se trata de un asunto político, pero que tiene su trasfondo en lo legal y sobre todo que revela claramente el perfil de quienes gobiernan Jalisco. Hablo, por supuesto, de la Villa Panamericana y el conflicto de la semana que terminó producto de una resolución de suspensión de un magistrado del Tribunal Administrativo del Estado, Armando García.

En alguna entrevista de radio escuché al magistrado, Armando García Estrada, refutarle al periodista que se le agregara a la presentación de su persona el mote de “polémico magistrado”. A Armando lo conozco desde hace varios años, cuando apenas era magistrado. Nunca he sido su amigo y eso debo de establecerlo, sin embargo me consta que es un personaje que se distingue del resto de los del Poder Judicial por sus relaciones con los periodistas y líderes de opinión. El perfil de casi todos los jueces, magistrados y personal de ese poder es de una especie de resquemor, animadversión y hasta cierta antipatía hacia los reporteros, aunque algunos dicen que es miedo. Pero Armando no lo tiene, siempre se ha llevado bien no sólo con los de la fuente policiaca –que son los que cubren al poder judicial, generalmente– sino con los representantes de los medios en general.

Es por ello, que probablemente no han tenido tanto eco los ataques que han lanzando quienes están viendo afectados sus intereses (de diversa índole) producto de la resolución desfavorable para la edificación de un monstruo de concreto en terrenos que le pertenecen a la naturaleza. Porque los periodistas más ácidos, le han concedido por lo menos el beneficio de la duda. SI hubiera sido otro juez, cualquiera, seguramente estaría ya “empinado” por la opinión pública. Pero no, fue Armando García.

El origen de todo esto está, como decía al principio, en el perfil de quienes gobiernan en Jalisco y toman las decisiones –que no es lo mismo–. La historia de los tropiezos y escándalos de la Villa Panamericana no inician en el terreno conocido como El Bajío, al pié de las colinas del Bosque La Primavera, no ya había deambulado por prácticamente toda la Zona Metropolitana de Guadalajara, desde el Cerro del Cuatro, en Tlaquepaque, hasta El Disparate, en Huentitán, con un fatídico episodio en el Parque Morelos donde llegaron hasta demoler fincas, dilapidar dinero y dejar muchas dudas sobre “negocios” personales que tal vez hicieron funcionarios públicos del pasado Gobierno Municipal de Guadalajara.

El problema de fondo es la persistente intención de Emilio González Márquez y quien quiera que sea el que está sacando raja de todo lo que se hace en esta administración, para hacer cosas sin importar pasar por encima de la ley. De alguna manera el Gobernador olvidó que su posición le exige ser el primero de los ciudadanos obligado a respetar la ley. Pero en esta administración esto se perdió y en lugar de ser meticuloso para el cumplimiento de la ley, siempre dejan las cosas al “ahí se va, si pega bueno y si no despegado estaba” y cuando hay problemas como el ocasionado por la resolución del magistrado se enoja lo que es típico de la gente que no de afronta las consecuencias de sus actos.

El gobernador tiene un problema. Pero es el Gobernador. No se puede descartar que utilice esa posición para aplastar la resolución del magistrado con las de otros afines a su partido o proyecto o bien con presiones desde el centro del País en contra del juzgador. Lo que podría convertir a este asunto, en uno más que quede sepultado bajo la alfombra que cubría otro asunto también hecho a la ligera jurídicamente hablando, y que originó todo este embrollo. Veremos si nos toca ver caer los edificios de Villa Bosque, como se llamarán esos departamentos una vez que hayan servido a los Juegos Panamericanos.

 

E-mail: alfonso_@hotmail.com