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En busca de la movilidad perdida

Quien no haya transitado a más de 90 kilómetros por hora en el Periférico, que arroje la primera piedra. Ahora que comienzan las foto-infracciones, intenté transitar con fluidez a 80 kilómetros por hora, pero no lo logré. Especialmente en las zonas donde se han hecho modificaciones en la circulación vehicular como propósito de hacer el tránsito más ágil, fue donde mayor tiempo invertí con una velocidad máxima promedio de 10 kilómetros por hora.

 

Por lo tanto, en descargo de los correlones del Periférico, debo decir que en los mínimos tramos en los que un automovilista no ve coches a metros de distancia ¡la verdad uno se emociona!, y, la reacción humana es pisar un poco más el acelerador para recuperar el tiempo perdido kilómetros atrás y hasta para que el airecito logre despertarnos del letargo.

 

Además, si uno se deja guiar por la velocidad a la que pasan los automóviles a los costados, cuando menos se da cuenta ya el indicador se ubica en los 90 kilómetros por hora si no es que 100. Hace unos días sólo por “aventura extrema”, traté de recorrer la zona del Periférico de la carretera a Chapala a la calzada Independencia en ambos sentidos, y en distintas horas pico; basta decir que terminé con dolor de cabeza, temblor en los pies de tanto pisar-frenar y agradecimiento divino por haberme protegido de un accidente.

 

El tramo más conflictivo fue de Adolfo Horn a la avenida Guadalupe, donde se han hecho obras viales y modificaciones supuestamente “para agilizar la vialidad”, me encontré con congestionamientos en los ingresos a los pasos elevados –similares a los que he visto sólo en la Ciudad de México– tres carriles que se vuelven uno. Pasos a desnivel donde un automovilista puede lograr un espacio únicamente si se atreve a rechinar las láminas entre vehículos como sucede en Periférico y Colón para ingresar a la zona del Centro Sur.

 

Falta de señalamientos incluso de carriles, el respeto de espacios sólo se da mentalmente. La única señalética visible por completo era la relativa a la velocidad y foto infracción.

En mi aventura constaté que fracasó el intento de hacer fluida la rúa entre camino al ITESO y López Mateos. O eso fue lo que se dijo cuando se cerró el crucero, lo recordaba perfectamente hasta que un claxonazo proveniente de un camión de carga casi me provoca un infarto, el chofer peleaba mi espacio en el segundo carril, y yo tenía que defenderlo, cual caníbal a su alimento.

 

Más adelante, en la misma vía, me sentí como si visitara ruinas arqueológicas: me encontré con una vieja construcción inconclusa de lo que al parecer sería un puente, a su alrededor había matorrales, sí, hasta plantas de maíz había entre el tercer carril –supuestamente el de alta velocidad– y el muro de contención.

Así las cosas, experimenté la sensación de liberación en tan sólo algunos escasos tramos de la vía, y aceleré. Lo reconozco, pero unas advertencias azules me alertaron de la foto-infracción así que luego de suspirar, volví a pisar el freno hasta que el marcador volviera a los 80 kilómetros por hora, pero sólo avancé poco. Como resultado, obtuve que un acelerado de atrás me echara las luces, el coche y hasta unos claxonazos con un ritmo muy familiar.

 

Pero cada que veía un espacio transitable, en mi mente me repetía una y otra vez: “Yo puedo hacerlo, puedo lograrlo, puedo conducir el automóvil des-pa-ci-to”. Y claro mi motivación era, imaginarme que podría estar a fin de año con una montaña de infracciones por exceso de velocidad, acompañadas de una foto con la imagen trasera de mi automóvil.

 

En lo personal tengo mis dudas que las foto-infracciones disminuyan los accidentes, sé que continuará siendo el crucero más peligroso Colón y Periférico, ahí se mantendrán los accidentes mortales sin lugar a dudas por la cantidad de peatones que ahí circulan, el número de automóviles que transitan y por la falta de señalamientos; en realidad el respeto a los carriles se da mentalmente porque no hay líneas que lo marquen.

 

También presiento que la medida de foto-infracciones se mantendrá por años y quizás no porque nos convenza de que respetar la velocidad, sino porque será una exitosa forma de recaudación.

 

* Es periodista multimedia

 

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