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EN LA MIRA: ANONYMOUS Y EL ERROR DE OBAMA

EN LA MIRA: ANONYMOUS Y EL ERROR DE OBAMA

Ene 21, 2012

En el tema de la regulación de la Internet, el presidente Barack Obama mantiene una posición que, por decir lo menos, es bipolar: por un lado sugiere que vetaría la Ley SOPA, pero por el otro manda un mensaje de persecución en la víspera de la mayor protesta contra leyes restrictivas que se haya dado desde que la Internet existe. El cierre del sitio de descargas Megaupload no es una acción contra una gavilla de piratas que consumen películas: es el atentado más grande a la libertad de expresión y al derecho a la información que se ha cometido en la era digital.

 

No obstante, al respecto abundan las opiniones poco informadas y deficientemente formadas. En la Red circulan sentires que, en su afán de hacer una ponderación del asunto, confunden la gimnasia con la magnesia. Estos panegiristas formulan vaticinios como que el cierre de páginas como Megaupload implicará la transición de sistemas centralizados “a redes distribuidas de compartición de archivos, cifradas e invulnerables a la intervención gubernamental”, o expresan ocurrencias como la consistente en vincular el cierre de una Web de descargas con la necesidad de equilibrio entre el derecho de los autores a una remuneración justa por sus obras y “el derecho de los ciudadanos al acceso a la cultura en libertad”.

 

Tengo serias dudas sobre esas predicciones: los modelos distribuidos incentivan el espionaje gubernamental contra los particulares y, como ya mencioné, la posición bipolar del gobierno de Obama en este asunto augura invasiones a la privacidad a través del fisgoneo de las computadoras y archivos de particulares.

 

Por otro lado, me cuestiono si “el derecho de los ciudadanos al acceso a la cultura en libertad” implica el arrogarse el uso de obras que fueron creadas con el propósito de comercializarlas. Un activo intangible no es menos importante porque no sea un bien fungible –que se extingue con el simple uso, como los alimentos– y esta sociedad –tan traumada con la búsqueda de las legitimaciones políticamente correctas– se ha olvidado del principio de honestidad consistente en “si no tienes para pagarlo, no lo uses”. Nadie perderá la vida por no haber visto en estreno la película de moda o no haber escuchado el último sencillo del cantante del momento: es demagógico alegar un supuesto “robo de famélico” –necesario y que no debe ser castigado– para quien descarga contenidos que tienen derechos de autor.

 

Sin embargo, los precios de los bienes con Propiedad Intelectual (PI) incluida suelen ser excesivos. Existen alternativas a ese modelo, dentro del marco de la Ley y el consumo honesto de contenidos: iTunes es el ejemplo claro de que descargas legales a precios bajos son aceptadas por los consumidores. Dado que la titularidad de la PI es un monopolio, le corresponde a las comisiones de competencia económica regular sus precios: esa es la solución, no la promoción o apología del robo cometido por el “pueblo bueno”, que tiene dinero para beber cervezas y comer Doritos, pero no para pagar discos.

 

Los excesos de los defensores de la piratería no borran que Barack Obama cometió un error imperdonable al atacar a los usuarios de la Internet. Los votantes que le pueden dar la relección no están en las asociaciones estadounidenses en materia Cinematográfica (MPAA) o de la Industria Discográfica (RIAA): los votos que le darían un segundo periodo en la Casa Blanca son los de aquellas personas que padecen pobreza, desempleo, carestía, usan redes sociales y desean que la Internet permanezca ajena a restricciones en el consumo de contenidos. En el tema de Megaupload, el presidente emanado del Partido Demócrata de Estados Unidos actuó como un personero del Partido Republicano, lo que se suele cobrar en las urnas.

 

Por ello genera tantas simpatías la posición de Anonymous, difícilmente se puede cuestionar esta afirmación de ese colectivo sobre las sociedades actuales: “En realidad estamos muy limitados y restringidos en cuanto a lo que podemos hacer, en nuestra manera de pensar e incluso en la forma en la que obtenemos nuestra educación”.

 

Tampoco puede decirse que se equivocan cuando señalan que las iniciativas SOPA, PIPA y el cierre de Megaupload afectan la libertad de cualquiera que quiera navegar de forma anónima, hablar libremente sin temor a represalias o de protestar sin temor a ser arrestados. En esta ocasión Anonymous hizo un llamado a una protesta tanto física como en la Internet contra los poderes de facto: Obama debería estar muy preocupado y sobre todo ocupado en arreglar el grave error que cometió.

 

Twitter: @oscarconstantin

Correo electrónico: oscarconstantino@me.com

 

One comment

  1. Eblin /

    Completamente de acuerdo con el error que cometió el Sr. Barack Obama y por otro lado Anonymous, es cierto que tiene muchos simpatizantes y que esto tarde o temprano llegará a darle más poder del que tal vez nosotros mismos queremos, sin embargo, se ha ganado la simpatía de la gente no solo por sus acciones de “venganza” sino por las habilidades que ha demostrado tener. Que para mi gusto es un golpe bajo a toda esa gente que contrata al influyente y no al inteligente.