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EN LA MIRA: Asalto al camión sin dinero

EN LA MIRA: Asalto al camión sin dinero

Ene 18, 2014

Por Óscar Constantino Gutiérrez —-
Podría ser el título de una mala película, amable lector, pero es el colmo de la delincuencia novata en Jalisco: Ya no sólo roban bancos, casas o asaltan a profesionistas exitosos, ahora desvalijan a personas que, literalmente, apenas traen para el pasaje del camión.
Además de la vileza de robar a los que menos tienen (cosa que antes sólo hacían los políticos), este tipo de lumpen delincuencia marca el nivel de deterioro del tejido social en el Estado: Ahora asaltan por 20 pesos.
Este tipo de ilícitos se pueden evitar: Una parte importante de la prevención radica en la videovigilancia de calles y unidades de transporte. Otra en la implementación de mecanismos de alerta que sean rápidos y sencillos (casi como el «botón rojo» de emergencia): En una ciudad que aspira a estar plenamente conectada en lo digital, no debería ser problema diseñar y poner en marcha estos sistemas.
Habrá quien sostenga que es muy costoso mantener conectadas a las unidades de transporte público o que haya videocámaras en cada esquina de la ciudad (y personal que sí las revise), pero los ahorros en materias vinculadas (como son prevención del delito, de infracciones viales y hasta de planeación vial) lo hacen un plan razonable. Claro, estas cuestiones económicas no deberían ser relevantes si los políticos estuvieran interesados en la seguridad e integridad física de los ciudadanos.
El punto es, desde la perspectiva económica, que una ciudad donde se asaltan hasta a los pasajeros de camión es un pésimo lugar para invertir en negocios y generar empleos. Los malhechores en los autobuses no son una plaga novedosa, siempre han existido, pero el asalto del camión sin dinero es la cereza de un pastel de inseguridad que los gobernados se están comiendo a fuerzas.
Resulta racionalmente invertido cada centavo destinado a que los servicios públicos estén efectivamente videovigilados (no basta con instalar cámaras, debe existir personal capacitado que las observe siempre y actúe en consecuencia), porque esta sociedad ha perdido la capacidad de caminar en la noche, salir a cenar, a hacer compras o divertirse, sin que se juegue la vida en sus acciones cotidianas.
Hasta ahora, la recomendación para evitar asaltos y robos era evitar ostentaciones: No muestres las joyas, la ropa fina, el reloj suizo, la pluma Montblanc. Esos consejos parecen una burla para la señora, cuyo bolso fue arrancado con violencia en el camión: ¿Dónde están los accesorios de Louis Vuitton, los lentes Prada o el reloj de cristal de zafiro que motivó que la dama recibiera golpes por parte de unos ladrones?
Opino que los delitos contra las clases desprotegidas deberían tener agravantes: el que vende kilos de tortilla de 800 gramos, comercia con alimentos contaminados, distribuye medicamentos apócrifos o adulterados, se roba despensas o ayudas para damnificados, asalta camiones o hurta las prestaciones de trabajadores, debería tener cárcel sin beneficio alguno de libertad provisional.
El debate nacional está en que los ciudadanos intentan hacerse justicia por su propia mano, por ello el Estado debe mostrar que tiene el talento para evitar los delitos contra los que menos tienen.
Apunte en un párrafo: La Reforma Financiera, recién cocinada, también implica una agresión contra los pobres. En menos de tres años, los mexicanos tienen menos derechos laborales, pagan más impuestos y son más susceptibles de ser atracados y encarcelados por los bancos. ¿Alguien en el gobierno se ha preguntado por los efectos electorales de estas reformas? Parece que no.

E-mail: oscarconstantino@gmail.com